Qumran: «Los Rollos del Mar Muerto»

Qumran: «Los Rollos del Mar Muerto»

Qumran

«Los Rollos del Mar Muerto»

En 1947 en la zona de Qumran, cerca del
Mar Muerto (Palestina), por accidente y merced a la intervención casual de unos pastores, se llevó a cabo uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de nuestro siglo.

En varias cuevas de la región, se encontraron numerosas vasijas de arcilla, que resultaron contener una colección de más de 800 pergaminos y papiros que hoy se conocen como los «Rollos del Mar Muerto» (o de Qumran) y que han llegado a tener una trascendencia
enorme en la validación y revisión de los textos bíblicos del Antiguo Testamento, además de ser uno de los descubrimientos papirológicos más importantes de la historia: La colección de textos hebreos más antigua y completa que se ha encontrado.

Las investigaciones demostraron que estos rollos, en gran parte copias de los libros canónicos del A.T. de la Biblia, fueron recopilados por la secta de los Esenios, contemporánea a Cristo.

Los Esenios eran una secta mística y monástica del judaísmo primitivo, llevaba una vida dedicada al trabajo y la oración, apegada al estricto cumplimiento de la Ley de Moisés. En el año 152 a.C., descontentos con la frivolidad y decadencia del sacerdocio hebreo,
dominado por los fariseos y saduceos, se retiraron de la ciudad de Jerusalén hacia el desierto, donde permanecieron en relativo aislamiento hasta el año 68 d.C., cuando los romanos destruyeron la comunidad (posiblemente como parte de las guerra contra los judíos).

Es probable que la gran mayoría de los textos de las cuevas de Qumran se hayan escrito y depositado allí en los últimos años, en tiempos de la guerra entre los judíos rebeldes y los romanos, cuando los esenios ya vislumbraban el final de su comunidad, con el fin de preservar sus conocimientos y tradiciones. En todo caso, los escritos más antiguos datan del siglo II a.C. y los últimos de la primera mitad del I d.C.

Hacia el final de su existencia, los miembros de esta comunidad, llegaron ha ser uno de los principales grupos religiosos en que se dividía el judaísmo anterior a la destrucción del Templo de Jerusalén, en el año 70 d.C.

Pese a ciertas evidencias que sugieren que Juan el Bautista, el profeta precursor de Jesús de Nazaret, estaba relacionado con este grupo o pertenecía al mismo, no existe nada que indique que los
esenios influyeron directamente sobre los primeros cristianos. A pesar de las teorías marginales de algunos investigadores con puntos de vista «alternos» a los de la comunidad científica, como Carsten Peter Thiede (en relación con el famoso papiro «7Q5»), aun no se ha
demostrado vinculación alguna entre Jesús de Nazaret y los Esenios; además se cree que estos escritos han tenido poca o ninguna significación en lo que respecta al origen y la creación del Nuevo Testamento, vale decir, a los escritos sagrados del Cristianismo.

Salvo por el hecho de que tanto la comunidad esenia, como el movimiento original de Jesús, eran grupos mesiánicos, que creían que «El Reino de Dios» (o sea un mundo perfecto en donde reinaría un rey justo y divino) estaba cerca y que eran contemporáneos, nada más los relaciona.

Todo esto no ha impedido que muchos pretendan retrotraer la época de redacción de los evangelios canónicos a los tiempos en que la comunidad esenia todavía existía y haciendo de los descubrimientos de Qumran un valuarte para la verificación histórica de los orígenes del cristianismo.

Es irónico que, a otro descubrimiento igualmente importante y mucho más significativo para la cristiandad, no se le haya dado en más de 50 años, la importancia que merece.

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