Nuestra fe: Peligros que pueden desviar la piedad popular.

Nuestra fe: Peligros que pueden desviar la piedad popular.

Si hablamos de lo valioso que resulta la pràctica de la piedad popular para el creyente, entonces tambièn es necesario cuidar que su significado y valor no se pierda

Peligros que pueden desviar la piedad popular.

Por Genaro Valdivia.

Si hablamos de lo valioso que resulta la pràctica de la piedad popular para el creyente, entonces tambièn es necesario cuidar que su significado y valor no se pierda o se desvie, hay ocasiones que algunas cosas por excesos o mala interpretaciòn desvirtuamos lo bueno que es pràcticar ese acto.

Es evidente que estas expresiones que hace el hombre y la mujer, para agradar a Dios, no pasan desapercibidas por Dios sin embargo, la mala aplicaciòn de ese acto puede confundir y restarle valor a lo que verdaderamente lo tiene como lo son los sacramentos, la liturgia como tal; por ejemplo: si alguien que ofrece caminar como manda a pìe hasta San Juan de los Lagos para ver a la virgen de San Juan y agradecer los favores recibidos, cumple con su manda y regresa a casa contento y feliz, es normal que Dios le va a ser agradable el esfurzo de este hombre pero, a misa va de vez en cuando y cree que es màs importante lo que vale la manda que el sacramento entonces, se està cayendo en un gran error conceptual, sabemos que nunca se va a comparar una buena caminata con una entrega total a la celebraciòn eucaristìca donde se derrama en abundancia la gracia de Nuestro Señor Jesùs.

Los numerales 65 y 66 del directorio de la piedad popular hablan sobre este asunto para que no se caiga en el error y a continuaciòn se citan textualmente estos dos numerales:
Algunos peligros que pueden desviar la piedad popular

65. El Magisterio, que subraya los valores innegables de la piedad popular, no deja de indicar algunos peligros que pueden amenazarla: presencia insuficiente de elementos esenciales de la fe cristiana, como el significado salvífico de la Resurrección de Cristo, el sentido de pertenencia a la Iglesia, la persona y la acción del Espíritu divino; la desproporción entre la estima por el culto a los Santos y la conciencia de la centralidad absoluta de Jesucristo y de su misterio; el escaso contacto directo con la Sagrada Escritura; el distanciamiento respecto a la vida sacramental de la Iglesia; la tendencia a separar el momento cultual de los compromisos de la vida cristiana; la concepción utilitarista de algunas formas de piedad; la utilización de «signos, gestos y fórmulas, que a veces adquieren excesiva importancia hasta el punto de buscar lo espectacular»; el riesgo, en casos extremos, de «favorecer la entrada de las sectas y de conducir a la superstición, la magia, el fatalismo o la angustia».

66. Para poner remedio a estas eventuales limitaciones y defectos de la piedad popular, el Magisterio de nuestro tiempo repite con insistencia que se debe «evangelizar» la piedad popular, ponerla en contacto con la palabra del Evangelio para que sea fecunda. Esto «la liberará progresivamente de sus defectos; purificándola la consolidará, haciendo que lo ambiguo se aclare en lo que se refiere a los contenidos de fe, esperanza y caridad».
En esta labor de «evangelización» de la piedad popular, el sentido pastoral invita a actuar con una paciencia grande y con prudente tolerancia, inspirándose en la metodología que ha seguido la Iglesia a lo largo de la historia, para hacer frente a los problemas de enculturación de la fe cristiana y de la Liturgia, o de las cuestiones sobre las devociones populares.

De acuerdo con lo anterior comentado en los dos numerales, podemos entender con mayor facilidad està preocupaciòn de la iglesia, evitar estas situaciones y a la vez encausar esa piedad para el buen acto de fe, otro ejemplo de distorciòn del concepto de la piedad es proporcionar mayor confianza al acto que a un sacramento, imaginemos que algùn hermano para expiar sus pecado se pone dos pencas de nopal en la espalda y demostrarle a Dios su arrepentimiento, es fabuloso y valiente està pràctica pero, tiene 10 años sin confesarse, es palpable que le da màs importancia al acto penitencial de las dos pencas que el del verdadero valor del sacramento de la reconciliaciòn, penitencia o confesiòn con un sacerdote, le resta valor y eficacia al sacramento entonces , se ha perdido el valor del sacramento y està siendo suplantado por un acto que al final sòlo demuestra un buen gesto vacio que no lleva ala veraddera uniòn a Cristo Jesùs.
Observando este panorama, es un llamado de alerta para estar al pendiente de lo que significa lo expresado, sin cometer el error de darle mayor importancia a la piedad popular que a lo que es dogma, regla y disposiciòn de la iglesia que ha aceptado como valido y licito para el crecimiento de la fe, un ejemplo màs serìa: puede ser que un hermano sea muy devoto al rosario de la misericordìa pero no estudia la sagrada escritura y ve que sòlo es historia de hace 2,000 años, hay una desviaciòn del valor real de las cosas, mientras una es un rezo , la lectura de la sagrada escritura es penetrar en la palabra de Dios, el diàlogo con Dios y creer con el corazòn en el misterio pascual de nuestro Señor Jesùs.

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