1a lect. del libro del Apocalipsis del Apóstol San Juan 22,1-7. Sábado 27 de Noviembre de 2010.

Después el ángel me mostró el río de agua de la vida, transparente como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero.
En medio de la ciudad, a uno y otro lado del río, hay árboles de la vida, que dan fruto doce veces, una vez cada mes, y sus hojas sirven de medicina para las naciones.
No habrá ya maldición alguna; el trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad, y sus servidores le rendirán culto.
Verán su rostro y llevarán su nombre en la frente. Ya no habrá noche.
No necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque Dios mismo será su luz, y reinarán por los siglos para siempre.
Después me dijo el ángel: “Estas palabras son ciertas y verdaderas. El Señor, que es Dios de los profetas y sus espíritus, ha enviado a su ángel para que muestre a sus servidores lo que ha de suceder pronto.
Y voy a llegar pronto.
Feliz el que guarda las palabras proféticas de este libro.

Biblia Latinoamericana/ de toma como guía el misal Católico: Asamblea Eucarística. México

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