La alegría del creyente por la publicación: “Exhortación apostólica Verbum Domini”. Por Juan Revilla.

La alegría del creyente por la publicación: “Exhortación apostólica Verbum Domini”. Por Juan Revilla.

La alegría del creyente por la publicación: “Exhortación apostólica Verbum Domini”

Por Juan Revilla.

Un gozo se ha apoderado de nuestro corazón con la reciente publicación “Exhortación apostólica Verbum Domini”, que el Papa Benedicto XVI, ha meditado pacientemente durante casi dos años para hacer público lo que se vivió en el Sínodo. La XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se celebró en el Vaticano del 5 al 26 de octubre de 2008, tuvo como tema La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia. Culmina esa larga espera, se ha comunicado a todo el mundo, el documento “Verbum Domini” que contiene la rica sabiduría del Sínodo guiado por el Espíritu santo. Las primeras palabras del numeral uno nos mueve a la alegría pues todos estábamos ansiosos de saber que fue de ese momento inolvidable, el numeral uno cita así:

1. La palabra del Señor permanece para siempre. Y esa palabra es el Evangelio que os anunciamos» (1 P 1,25: cf. Is 40,8). Esta frase de la Primera carta de san Pedro, que retoma las palabras del profeta Isaías, nos pone frente al misterio de Dios que se comunica a sí mismo mediante el don de su palabra. Esta palabra, que permanece para siempre, ha entrado en el tiempo.

Para quienes se han dedicado por años al estudio de la palabra, a enseñarla, escribirla, donde su vida a girado en la teología, la exegesis y la hermenéutica, quizá sea un hecho más, un documento más, pero para quién se está adentrando en la palabra, para quién está siendo seducido por el amor a la palabra y más viniendo de nuestra Iglesia católica y que es apoyada también por los hermanos que no profesan la fe católica, pero que profesan el amor a Jesús y a Dios, pues simplemente no se puede determinar el inmenso valor que representa este momento; el verbo encarnado que ha cambiado la vida de muchos con el encuentro vivo de su palabra. Se manifiesta la plena doxología de Dios, esa gloria que a unos cuantos ha mostrado y el resplandor de ella parecía causar temor cfr. Jn 1, 14, cfr. Mt 17, 2-3.

El amor que ha despertado a muchos la palabra de Dios, el evangelio de Cristo Jesús es un arrebato impresionante porque hace que se genere dentro del hombre una hambre y sed de la palabra, se quisiera aprender de memoria verso por verso y recrearlo disfrutarlo, el salmista dice que la ley que da Dios es la alegría de él por eso la medita de día y de noche cfr. Sal 1, 1, pues si eso hace la ley basada en el pentateuco, que será cuando se alegra todo el ser por el evangelio de Cristo Jesús.

Muchos católicos han llegado a comparar al Papa Benedicto XVI con Juan Pablo II y muchos según anhelan ese espíritu misionero de Juan Pablo II, pero como es Dios tan grande, que por medio de lo que la gente considera necio y que tienen muchos errores, pues con ese nos sacude a todos cfr. 1 Cor 1, 21, y a la vez nos bendice con Benedicto XVI pues ha plasmado en él su sabiduría para comunicar por escrito tan grandes reflexiones, no sólo en esta exhortación , sino en muchos de sus documentos se revela ese toque de Dios. El numeral 2 nos permite reflejar ese gozo al que me refiero, el Papa Benedicto XVI se dirige así a todos porque nos incluimos en ese Sínodo como meros expectadores pero llenos de esa comunión que es Cristo en las comunidades:

2. En primer lugar, quisiera recordar la belleza y el encanto del renovado encuentro con el Señor Jesús experimentado durante la Asamblea sinodal. Por eso, haciéndome eco de la voz de los Padres, me dirijo a todos los fieles con las palabras de san Juan en su primera carta: «Os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo» (1 Jn 1,2-3). El Apóstol habla de oír, ver, tocar y contemplar (cf. 1,1) al Verbo de la Vida, porque la vida misma se manifestó en Cristo. Y nosotros, llamados a la comunión con Dios y entre nosotros, debemos ser anunciadores de este don. En esta perspectiva kerigmática, la Asamblea sinodal ha sido para la Iglesia y el mundo un testimonio de la belleza del encuentro con la Palabra de Dios en la comunión eclesial.

Las palabras del Papa que a través de este documento (Verbum Domini) nos ira pronunciando , ojala y sean el inicio de un nuevo amor hacía la palabra (el verbo), no sólo para los que tienen algo que ver con estudio, apostolado etc,, sino para todos los creyentes que por largos años se han privado de esa palabra eficaz, capaz de penetrar hasta lo más profundo del ser cfr. Hb a, 12, que se han olvidado de que Jesús nos sigue hablando de uno y de todos los modos cfr. Hb 1, 1. pues ahora sólo pedimos a Dios que su Espíritu santo nos ablande el corazón, lo vuelva humano, sensible al contacto con Cristo Jesús.

Acerca del autor

Temas relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.