María en el Calvario. Ella compartió los dolores y la humillación de su Hijo, nadie miró a quien traspasaron con la intensidad.

María en el Calvario. Ella compartió los dolores y la humillación de su Hijo, nadie miró a quien traspasaron con la intensidad.


María en el Calvario. Ella compartió los dolores y la humillación de su Hijo, nadie miró a quien traspasaron con la intensidad. con que lo hizo María, se cumple en plenitud la profecía de Zacarías(Zac. 12,10).

Estaba junto a la Cruz, no a la distancia como otros seguidores de Jesús (Lc. 23,49). María siempre había estado junto a Jesús: en Belén, y en Nazaret, y también ahora, estaba junto a Él.

Mientras apóstoles y discípulos, habían huido temerosos del peligro que los relacionarán con Jesús, incluso como Pedro quien lo había negado. María se manifestaba Valiente y junto a su Hijo; seguro ella también recibió burlas e insultos por ser la Madre de aquél que decía ser el Hijo de Dios.

Siempre mostró su fe, una fe que no entiende, fe que no recibe respuesta a las preguntas ¿Por qué?, una fe total, en la obscuridad plena.

Ella mostraba una confianza absoluta, nunca dudo de que su Hijo, el Hijo de Dios, el Redentor terminaría triunfando sobre sus enemigos, el dolor y aún a esa muerte en Cruz.

Junto a Jesús en la Cruz era signo de que ella estaba en comunicación intima de amor con él, y él con ella. Una unión tan íntima que el dolor de él era dolor de ella. Tanto que puede decirse que ella también murió con Jesús cuando Jesús murió(por eso se le aclama como Reina de los mártires).

Jn 19, 26-27
Jesús al ver a la Madre y junto a ella al discípulo que más quería dijo a la Madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Después dijo al discípulo, «Ahí tienes a tu Madre». Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa.

La aceptación por parte de María de la cruz, que Dios le había reservado, ha sido la fuente de una maternidad espiritual para todos los creyentes.

Nosotros para que María sea nuestra madre, hemos de ser discípulos de Cristo y estar también junto a la Cruz de Cristo.

Así nosotros debemos obrar de la misma manera que Juan…. Al pie de la Cruz.

¿Lo hacemos?

¿Verdaderamente somos discípulos de Cristo?

¿Tenemos la Valentía que mostró María, aún en la adversidad ?

¿O acaso somos como el resto de los discípulos que temerosos, se escondieron y hasta lo hemos negado ?

¡Oh María, traspasada de dolor por la calle de la amargura por encontrar en ella a tu inocente Hijo, sentenciado a muerte y agobiado por el grave peso de la cruz! ayúdanos a perseverar y a ser fieles a tu Hijo,
se nuestro amparo en los momentos de prueba, intercede por nosotros Santa Madre de Dios.

<7div>

Acerca del autor

Temas relacionados

1 Comentario

  1. lsa Tébere

    «María en el Calvario»
    Ella va detrás de ese martirio,
    corazón que late acongojado,
    pisa las piedras hundida en la tortura
    de la lanza clavada en el costado.

    Ella desangra su cuerpo aunque camina
    detrás del hijo maltratado,
    arrastra su congoja hasta la cima
    donde él murió crucificado.

    Otras mujeres sollozan la injusticia
    de ese cuerpo en llagas incrustado,
    mas la madre tiene la corona
    de espinas que su frente han traspasado.

    Ella sabía de esa cruel entrega,
    de ese dolor cuando el sí fue dado.
    Ahora se hace brazos que reciben
    a quien todo lo dio para salvarnos.

    Elsa Edith Tébere

    Responder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: