San Eulogio de Córdoba. Enero 9.

San Eulogio de Córdoba. Enero 9.

San Eulogio de Córdoba (Presbítero y mártir). Enero 9.


Nació aproximadamente en el año 800, en la ciudad de Córdoba en España, desciende de una familia que se conservaba fervientemente y fiel a la fe católica en medio de la apostasía de muchos, cuando la mayoría de los católicos había abandonado la fe por miedo al gobierno musulmán que cobraba impuestos para ir a misa, el gobierno amenazaba hasta con la muerte al que profesare el catolicismo y cristianismo fuera del templo, nada de predicaciones por parte de laicos o consagrados que dieran a conocer a Cristo fuera del rito. San Eulogio será el que logrará renovar el fervor y profesión por la religión católica en su ciudad Córdoba y los alrededores, de hecho España lo tiene como una de las glorias del siglo IX. En el martirologio romano a San Eulogio lo tienen como el mártir que muere degollado por profesar proclamando la fe católica, su martirio se da el 11 de marzo del año 859.

Etimológicamente el nombre de Eulogio significa: Aquel que habla bien.

Su abuelo Eulogio, lo enseñó desde pequeño a que cada vez que el reloj de la torre daba las horas, dijera una pequeña oración, por ejemplo: «Dios mío, ven en mi auxilio, Señor, ven a prisa a socorrerme» que actualmente en el rosario y en varias devociones se dice.

Su maestro fue uno de los más grandes sabios de aquel tiempo, el nombre de su maestro era: Esperaindeo, el cual lo instruyó y formó muy bien en filosofía y otras ciencias. Un excelente amigo de estudios de Eulogio fue: Pablo Álvarez, este Pablo más tarde escribe la vida de San Eulogio.

Pablo Álvarez lo describe de una manera especial en su juventud y cita: «Era muy piadoso y muy mortificado. , inteligente y sobresaliente en todas las ciencias, pero especialmente en el conocimiento de la Sagrada Escritura. Irradiaba amabilidad y alegría. Era muy humilde y evitaba discutir, era muy respetuoso sobre todo con las opiniones de otros. Observador de la ley de Dios y la buena moral, una de sus virtudes era empatía que causaba con los demás quienes les gustaba platicar con él. Su descanso preferido era ir a visitar templos, casas de religiosos y hospitales. Los monjes le tenían tan grande estima que lo llamaban como consultor cuando tenían que redactar los Reglamentos de sus conventos.

Cuando fue ordenado sacerdote se fue a trabajar con un grupo de sacerdotes y pronto empezó a distinguirse y sobresalir por su elocuencia al predicar, y daba buen ejemplo de vida con su santa conducta. Uno de sus dichos muy personal era: «Tengo miedo a mis malas obras. Agregaba más: Mis pecados me atormentan. Veo su monstruosidad.

A Eulogio le gustaba leer bastante e iba buscando y consiguiendo nuevos libros para leer él y prestar a sus amigos. Consiguió las obras de San Agustín y de varios otros grandes sabios de la antigüedad.
Hemos de recordar que en el año 850 estalló la persecución contra los católicos en la ciudad de Córdoba. El gobierno musulmán para atemorizar mandó asesinar a un sacerdote y luego a un comerciante católico. Los creyentes más fervorosos se presentaron ante el alcalde de la ciudad para protestar por estas injusticias, y declarar que reconocían como jefe de su religión a Jesucristo y no a Mahoma lo cual causó una reacción violenta del gobierno.
Se cuenta también que a dos jóvenes católicas las llevaron a la cárcel y las amenazaron con terribles torturas y deshonras si no renegaban de su fe. San Eulogio y compuso para ellas un bello librito: «Documento martirial», y les aseguró que el Espíritu Santo les concedería un valor que ellas nunca habían imaginado tener y que no les permitiría perder su honor. Las dos jóvenes proclamaron valientemente su fe en Jesucristo. Fueron martirizadas y pasaron gloriosamente de esta vida a la eternidad feliz.

El gobierno musulmán mandó a Eulogio a la cárcel y Eulogio aprovechó esos meses de presión para dedicarse a meditar, rezar y estudiar.

Eulogio pasa diez años huyendo de sitio en sitio, por la ciudad y por los campos. Pero va recogiendo los datos de los cristianos que van siendo martirizados y los va publicando, en su «Memorial de los mártires».

En el año 858 muer el Arzobispo de Toledo; los sacerdotes y los fieles eligieron a Eulogio para ser el nuevo Arzobispo, sin embargo el gobierno se opuso.

Es digno recordar que había en Córdoba una joven llamada Lucrecia, hija de mahometanos, que deseaba vivir como católica, pero la ley se lo prohibía y quería hacerla vivir como musulmana. Huye de casa y Eulogio la ayuda refugiándola en casa de católicos. La policía descubrió dónde estaba y el juez decretó pena de muerte para ella y para Eulogio.

Una vez presos San Eulogio dio muestra del gran amor al evangelio, soldado le abofeteó la mejilla derecha y el santo le presentó la mejilla izquierda y fue nuevamente abofeteado cumpliendo lo expuesto por nuestro Señor Jesús. Luego es llevado al lugar de suplicio y le cortan la cabeza. Poco después martirizaron también a Santa Lucrecia. La fiesta de San Eulogio una de las glorias de España se celebra el 9 de enero.

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