Los pobres que Jesús deja al cristianismo Mateo 26, 10-11.

Los pobres que Jesús deja al cristianismo Mateo 26, 10-11.

Los pobres que Jesús deja al cristianismo Mateo 26, 10-11.


pepen

Uno de los fenómenos sociales que se da en todos los países a causa de la riqueza y progreso de un país o el de unos cuantos hombres o comunidades, es la pobreza; el país anfitrión de este último mundial no pudo ocultar las huellas claras de lo que mencionamos, un gran mundial pero también una gran cantidad de familias en la pobreza que haya o no haya mundial ahí estarán en esa condición.

Para México es exactamente lo mismo, basta ver cualquier ciudad y sus orillas dibujan el ambiente de gente que vive en condiciones deplorables e incluso aun sabiendo el gobierno que hay esa pobreza no actúa para favorecerles sino sigue construyendo el semblante superficial de la ciudad y no de su interior, lo gasta en construcciones, el beneficio siempre va a ser para los más ricos, pudientes o fraccionamientos, o sitios donde ellos habitan. Probablemente se argumente que son los que generan la riqueza.

Es todo un misterio los pobres, Jesús cita palabras profundas que invitan a reflexionar por qué están los pobres: Mat 26:10-11 Mas Jesús, dándose cuenta, les dijo: «¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues una «obra buena» ha hecho conmigo. Porque pobres tendréis siempre con vosotros, pero a mí no me tendréis siempre.

Toda constitución política incluyendo la Toráh judía y de igual manera la biblia cristiana que son religiosas hablan de la igualdad de los hombres, los mismos derechos, las mismas oportunidades; la biblia y Toráh mencionan que somos hijos de Dios, creados a imagen y semejanza y sin embargo… ¿por qué no tienen la misma condición social los pobres?, Jesús sabe de esa pobreza y la pregunta que viene a la mente sería: ¿por qué lo tolera Jesús?, pregunta que motiva a agudizar nuestra propia mentalidad religiosa. El Deuteronomio 15, 11 marca: Porque nunca dejará de haber pobres en el país, por lo cual yo te mando diciendo: Abre tu mano a tu hermano, es decir, a tu pobre y a tu necesitado en tu tierra.

El cristianismo no puede llegar a su plenitud sí el mismo cristiano es incapaz de salir de sí mismo para ir a su hermano, el cristianismo no es interiorista, no se puede salvar a sí mismo sino lo que hace a través de los demás incluyendo a Dios. Tal vez por ello Jesús nos deja a los pobres para que empiece nuestro ejercicio cristiano, nuestra práctica.

Es innegable que muchos cristianos nos podemos perder saliendo del templo y olvidar la palabra de Dios, Santiago cita: 1:22 Poned por obra la palabra y no os contentéis sólo con oírla, engañándonos a vosotros mismos. En pocas palabras: el pobre nos va a recordar nuestro cristianismo, nos recordará lo esencial de cristo Jesús, la pregunta que inquieta nuestro corazón: ¿Jesús utiliza a hombres pobres para nuestra salvación?, ¿por qué los tiene en la pobreza?, ampliando la idea de Santiago fulmina una tendencia: “olvidar”: Sant 1:23-24 Porque si alguno se contenta con oír la palabra sin ponerla por obra, ése se parece al que contemplaba sus rasgos fisonómicos en un espejo: efectivamente, se contempló, se dio media vuelta y al punto se olvidó de cómo era.

Jesús a través del evangelista Mateo cita: Mt 5:3 «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Es evidente que aquí el evangelista no sólo incluye a los que no poseen cosas materiales, incluye a los sufrientes por la marginación, a los enfermos, a los que sufren una pena ahogante e incluso a los que no tienen a Dios, sin embargo, el evangelista Lucas es más literal, apegado a la teología hebrea aun no siendo hebreo como tal y designa: Lc Dichosos los pobres porque de ellos es el reino de Dios. Mateo dirige a los judíos el evangelio y sabe perfectamente que está palabra va dirigida en primer lugar a los aní y ´anyyím, es decir a los que no poseían tierra, a la gentes pobres en sentido material, y, a la gente sin apoyo ni influencia social, gentes explotadas y humilladas. Estos son los pobres de Jesús, que ha dejado a los cristianos para la salvación.

¿Por qué da tanto trabajo desprenderse de la riqueza, de un bien material o simplemente de unas monedas?, ¿será que por justicia son suyas y se las ha ganado con el sudor de su frente?, ¿por qué la Iglesia insiste que somos simples administradores?; hay tanto artista, jugador de algún deporte, empresario que son millonarios, ¡nunca se gastarán en ellos esa fortuna y sin embargo siguen acumulando, aun viviendo otra vida más no se lo gastaría, ¿es para su familia?, ¿sus nietos?, ¿por qué no darlo a los pobres?; el evangelio describe que un hombre se acercó a Jesús y le dijo: Mc 10:17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y, arrodillándose ante él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?»; hay hogares que tienen de sobra y no lo comparten, hogares donde los hijos no trabajan, flojean, viven en viajes, amigos y emociones gastando un dinero de su papá o de su mamá, no les falta nada solo poner en práctica el cristianismo y Jesús es objetivo tras observar al interpelador y le contesta: Mar 10:21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.»

Una familia muy pobre se sacó la lotería y le entregaron 70 millones de pesos, ellos tenían 6 hijos y estos esposos tenían la edad de 35 años, su sueldo era de $1,200.00 pesos cada semana y era una maroma y teatro para ajustar y darles una vida más digna a los hijos y considerando que el más pequeño tenía 5 años les faltaban bastantes años para que se hicieran mayores de edad y aportarán un ingreso para mejorar la economía del hogar.

Inmediatamente compraron casa, carro, muebles, ropa y se gastaron 10 millones, restando 60 millones; algo sucedió que este matrimonio fue evangelizado en su parroquia y hubo un hecho extraordinario, una transformación de sus personas, fue como cuando un vehículo va a 220 kms por hora y frena bruscamente derrapando, en poco tiempo el dinero los había hecho entrar al ritmo de una vida que no era la de ellos y esto no quiere decir ellos pertenecían a los pobres, o que sólo se habían maquillado y que seguían perteneciendo a la clase baja, ¡de ningún modo!, se habían dado cuenta que los había despersonalizado el dinero, habían sido pobres y expresaron: pobres de nosotros que sólo tenemos 60 millones y que quizá de seguir así necesitemos esos 60 millones para ser felices.

En su formación cristiana, estudiando la biblia y el catecismo, el hombre se encontró con el versículo inicial: “Porque pobres tendréis siempre con vosotros”, tocado por Dios a través de su palabra y por la homilía del sacerdote de la parroquia, calculó un buen sueldo en una empresa y dijo $16,000.00 pesos mensuales son fantásticos considerando que ganaba $5,000.00, calculó que al año ganaría $200.000.00 ya con aguinaldo y vacaciones, en 10 años ganaría 2´,000.000.00 millones, en 20 años 4 millones, en 30 años 6 millones y en 40 años 8 millones y separó 10 millones de pesos para cuarenta años, luego pensó en el futuro de sus hijos y dijo con 2 millones aseguro su educación, después dijo con 3 millones gastos médicos y para herencia de mis hijos les dejo 10 millones para los 6 y separó otros 15 millones.

Se pone de acuerdo con su esposa y se van a donar los 35 millones restantes, empezaron dando cantidades a sus parientes, a amigos, a hermanos en la fe, y se acordaron de la colonia donde habían vivido y regalaron parte del dinero en bienes y dinero, muchos los criticaban, otros deseaban más, otros los miraban como unos hipócritas, otros los tonteaban, más de alguno agradecido, pero al final dijo el hombre: estoy administrando lo que Jesús me ha dejado en las manos y es curioso pero al ir donando descubro la dicha que San Pablo cita: “Hay mayor felicidad en dar que en recibir” Hc 20, 35, apoyaron construcciones de varios templos, asistieron a al hospital regional con alimentos y algún aporte en dinero y comprendieron que no es difícil el evangelio, resultaba difícil cuando este era superado por lo material y cuando una familia quiere vivir en la fantasía.

Después de 25 años en una mañana de evangelización su esposa se desplomó y le llevaron al hospital, Jesús le estaba llamando a su presencia, el esposo con gusto y con lágrimas le agradecía el haber sido su compañera por 40 años y a Jesús le dijo: gracias porque dejaste que mi esposa te conociera y que viviera según tu designio; después de un tiempo el hombre se desprendió de otra cantidad que había apartado para su futuro, regresaba a los pobres 5 millones y siguió llevando la palabra de Dios y al cumplir 70 años se desprendía de 3 millones que nunca utilizó para el futuro de la carrera de sus hijos; hoy todos tenían una carrera profesional. A los 73 años se desprendía de 2 millones más de lo que había generado la herencia en el banco de sus hijos.

Cada día que pasó experimento el amor de Dios a los pobres y en sus últimos años viendo la cantidad que quedaba en su cuenta y en diálogo con sus hijos dona su casa para chicos de la calle y los últimos millones como fondo para el sustento de los niños, jóvenes y adultos pobres que albergaría esa casa; en su cama ya en sus últimos respiros a los 84 años aquel varón sólo lamentaba una cosa: el haber asegurado su porvenir con dinero, con Jesús hubiera bastado y sin embargo dijo al final: Oh Señor Jesús, sí los talentos no los invertí bien, ¡perdóname!, porque como pobre siempre creemos que el tener va a solucionar todo, pero de una cosa estoy pleno y seguro: mis hermanos pobres fueron el motivo de mi vida y sé que ellos heredarán tú reino como espero yo me invites a estar contigo”, suspiró y en paz entregó el último halito de vida.

El gran misterio de Jesús en dejar al cristianismo los “pobres”, es el medio de salvación, cuando una sociedad transforma esa pobreza material y se les da una vida más digna a los hermanos y es maravilloso, pero, es más loable cuando ese progreso va acompañado de Dios, porque parece que la riqueza rechaza a Dios.

Santiago nos ofrece una cita que pone en alerta al cristiano para empezar a entender al hermano en pobreza: Sant 2:5-7 Escuchad, hermanos míos queridos: ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que le aman?, ¡En cambio vosotros habéis menospreciado al pobre! ¿No son acaso los ricos los que os oprimen y os arrastran a los tribunales?, ¿No son ellos los que blasfeman el hermoso Nombre que ha sido invocado sobre vosotros?

Por último, hay tanto hermano que sufre y que vive situaciones de pobreza, no le sea a usted que para juzgar la pobreza tenga que ver desnudo a su hermano, tenga que verle harapiento y sucio, hay hermanos que no tienen empleo, , no tienen para comer, para la escuela, para cubrir las necesidades básicas del hogar como renta, luz, agua; hay familias que tienen mucha familia y no les alcanza aun trabajando, no sea ligero de pensamiento y diga: para que tuvieron tanto hijo, no necesita que a usted le vayan a pedir prestado, dar lo que tenemos debe de ser la forma de vivir del cristiano ayudándose mutuamente y viviendo en comunión con Dios y con los hermanos.

Santiago insiste: Sant 2:15-16 Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: «Id en paz, calentaos y hartaos», pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?; abrir los ojos, poner atento el oído, el clamor del pobre es silencioso y necesita ser auxiliado por el mismo cristiano, no debemos de dejar la responsabilidad a quién nunca se ha responsabilizado. Este es un misterio los pobres de Jesús y del porque nos los ha dejado al cristianismo.

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