México: “Felices los que tienen hambre y sed de justicia” Mt 5,6.

México: “Felices los que tienen hambre y sed de justicia” Mt 5,6.

México: “Felices los que tienen hambre y sed de justicia” Mt 5,6.


100bienaventuranzas

México vive momentos cruciales en su historia, los actos violentos que se han suscitado y que han desencadenados grandes manifestaciones del pueblo en todo el país, aunado a la ingobernabilidad de zonas como Guerrero, Michoacán, la frontera sur y la vida facilita de la zona norte aceptando el narcotráfico y para rematar a un presidente de la república que viaja por el mundo tratando de convencer a los países en el ámbito internacional de que son boorrascones que se viven y que como todo país tiene crisis, nos podemos preguntar: ¿el pueblo se ha cansado?

A esto nos preguntamos: ¿será justo lo que la gente reclama?, seguramente que sí; el gran dolor de la pérdida de un ser querido por medios violentos indignan, despedaza, fosas de seres humanos que han desaparecido, hombres que han caído en manos de la droga y que viven en el mundo activo de la distribución etc.; los estudiantes se agrupan y se manifiestan, los adultos también lo hacen, reporteros amenazados, ¿será justo lo que se pide?, ¡claro no hay duda!; la sagrada escritura cita estas palabras alentadoras: Lc 18:8 Les digo que inmediatamente les hará justicia. ¿Será digno pedirle a Dios justicia cuando la misma sociedad lo ha querido hacer a un lado?, el mismo Lucas cita: Sólo que, cuando llegue el Hijo del Hombre, ¿encontrará esa fe en la tierra?
(Lc 18, 8 b).

Lo que conmociona es ver que lamentablemente no todos buscan justicia y no todos piden a Dios; unos andan robando en motocicletas en la ciudad a automovilistas y peatones, ¿buscan justicia?, unos más roban impunemente en altas horas de la noche una tenería consecuentado por los policías, ¿buscan justicia?, otros más aprovecharon la manifestación para tratar de tomar el palacio de gobierno, causándole daño a sus puertas, ¿buscan justicia?, más aprovechan otra manifestación para manifestarse contra una alcaldesa y se quisieron agregar políticos para ensuciar la marcha, ¿buscan justicia?, unos toman oficinas de un partido y queman 13 autos, ¿buscarán justicia? Y para colmo, unos se hacen los defensores de los pobres : atracan a camiones de embotelladoras de reflescos, de botanas, de productos y la mercancía la hacen que la entregan a los ciudadanos para ganar simpatía, ¿buscan justicia y los que la reciben del producto robado, ¿buscan justicia?

Deducimos que estos hermanos no buscan justicia, maquinan la maldad, traman atrocidades, vandalismo encubierto de justicia, se esconden en la impunidad, pero una cosa sí es seguro: “los agraviados sí buscan justicia”. Dios llama a que se hagan participes de sus bienaventuranzas y su hijo responde: Mt 5:6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia. No queremos entender la grave situación que hay con Dios, sólo lo buscamos cuando estamos ahogados. Se lleva en estos días un precioso evento: “el festival del globo”, maravilloso eventos, gran cantidad de gente, ambiente, música y el espectáculos de los globos e incluso muchos acampan para vivir esa extraordinaria experiencia, muchos se arriesgan a que sus autos sean motivo o blanco de robo pero… sinceramente dirán muchos: “vale la pena”. Dios les pide una hora para celebrar con su hijo la más bella fiesta de las fiestas en la sagrada eucaristía y esos que hasta acamparon no son capaces de donar una hora, ¿buscaran justicia?, ¡no!, aunque arguyamos, seguimos pensando que podemos con nuestras fuerzas, ¡gran error!, o tal vez digan: “los globos los vemos una vez al año, la misa siempre la tenemos, gran equivocación.

El profeta Miqueas, sabiendo lo clásico que hacemos para tratar de corregir nuestra conducta, porque aunque no queramos somos en mucho culpables de todo que vive nuestro país, nos dice: Miq 6:8 –Hombre, ya te he explicado lo que está bien, lo que el Señor desea de ti: que defiendas el derecho y ames la lealtad, y que seas humilde con tu Dios. ¿No ofendemos a quién sufre, a quién llora, al pisoteado, al que no es escuchado?, pero muchos de ellos cuando pueden y es seguido se provechan de un sin fin de marrullerías para aprovecharse de los demás.

La bienaventuranza es para todos, pero necesitamos cambiar nuestra conducta perecedera, seguir el recto camino comenzando a dejarse transformar el corazón. No es posible exigir justicia cuando nosotros mismos somos injustos, no se puede pedir bien cuando somos incapaces de hacer el bien.

Hace unos dos meses estuvo en un retiro kerigmático un hombre que trabajaba en una dependencia de gobierno, buscaba a Dios, no había duda, estaba siendo tocado por Dios, pero al final le paso como aquel hombre joven cuando le dijo Jesús que vendiera sus bienes cfr. Mc 10, 21. Cuando llegó el momento de optar por Jesús dijo: “es imposible, yo estoy en un puesto donde todo se mueve a base de “mordidas”, “premios”, tranzas, cosas por debajo del agua y que era su forma de vivir, y remata: “para que pelearme con Dios”, ahhhh, ¡sí ya está enemistado con Dios!

Las bienaventuranzas son para todos, solo que unos las tendrán y otros se les fugarán de sus manos, por no querer transformarse, de una felicidad anunciada, a seguir padeciendo todos los males por sus conductas.

México necesita radicalmente “cambiar”, es una gran pena la desintegración de zonas de nuestra sociedad y sí vemos cosas malvadas no nos extrañe ver cosas macabras. Las bienaventuranzas son el regalo de Dios para quién desee ser llevado por Dios, un jovencito de 11 años que venía de jugar futbol le dice a su hermano mayor: “que aburrido es ir a la doctrina”, sí, ya se jambo todo el día en un partido de futbol y una hora de formación religiosa le parece aburrido, desde ahí está la cultura, desde pequeños.

Necesitamos actuar los mayores, no se puede exigir a los pequeños, sino se les ha enseñado a vivir las bienaventuranzas, Dios es serio en sus promesas y aun el país más hundido, él lo saca adelante, el profeta describe a Dios y su poder: Nah 1:4-5 Ruge contra el mar y lo seca y evapora todos los ríos; aridecen el Basán y el Carmelo y se marchita la flor del Líbano. Las montañas tiemblan ante él, las colinas se estremecen. En su presencia se levanta la tierra, el mundo y todos sus habitantes. Dios extiende sus bienaventuranzas y da oportunidad aunque muchas veces le rechacemos: Miq 6:3 Pueblo mío, ¿qué te hice, en qué te molesté? Respóndeme. Los mexicanos tenemos un Jesús que es nuestro salvador y sólo nos pide para gozar de esas bienaventuranzas: Pro 4:4 Él me instruía así: Conserva mis palabras en la memoria, guarda mis preceptos y vivirás.

Acerca del autor

Temas relacionados

1 Comentario

  1. Graciela

    El pueblo a dejado de confiar en Dios ,para confiar en si mismo y hacerse sus propios dioses .por eso estamos viendo un país de cabeza sin valores , otro país ,otro mundo seria si cumpliéramos sus preceptos .

    Responder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: