Bonita costumbre de dar gracias por el último y primer día de año.

Bonita costumbre de dar gracias por el último y primer día de año.

Bonita costumbre de dar gracias por el último y primer día de año.


gracias1

Muchas cosas le agradan a Dios entre ellas el agradecimiento, cfr. 1Tm 2,3, esto lo podemos reafirmar cuando hablamos de unos de los sentimientos más nobles del ser humano: el agradecimiento, ser agradecidos; lo determinan así a esta acción:

Sentimiento de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle.

¿Será bueno darle las gracias a Dios por el último día e inicio de un año?

La gratitud hacía Dios y a los hermanos de manera general siempre nos conducirá a una bienaventuranza; cuando somos capaces de externar gratitud, superamos un obstáculo muy importante como lo es el egoísmo, el agradecer nos hace reconocer una acción grande o pequeña de un hermano, de Dios y al hacerlo explícito o en unas líneas quién lo recibe se llena de suma alegría, una especie de regocijo circula por nuestro ser.

Aunque es obvio, nuestro primer agradecimiento sería a Dios y posteriormente a cada uno de esos hermanos que Dios ha puesto a nuestro lado; nos han enseñado nuestros padres a ir al templo y como iglesia celebrar la santa eucaristía con él para externarle un sincero “gracias”, para ello debe de ser honesto y recto el corazón.

¿Gracias bajo cualquier circunstancia?

Aunque es difícil dar gracias en circunstancias adversas, es bueno hacerlo e incluso aun en la muerte, eso nos enseña la iglesia, pero es difícil aplicarlo a la realidad, el muerto es dichoso porque conocerá a Dios, pero para los que quedan con la pena, es un dolor indescriptible y a la larga un resentimiento contra Dios; es fácil dar gracias a Dios cuando nos va bien, alabamos y bendecimos cuando no hemos sido tocado por una tragedia y llámese tragedia a cualquier circunstancia que nos cambie la vida radicalmente. Lloraba un hermano por la pérdida de su amada esposa y empezó una sutil oración que se fue tornando en un reproche, hasta que envuelto en lágrimas le gritó: “te has llevado lo que más amaba”… ¿qué puedo esperar para este año nuevo?… hubo un silencio y de pronto empezó una alabanza llena de esperanza, los presentes escuchábamos y creímos que se había perturbado, pero cada vez más elocuente su alabanza se oían:

“gracias”, “te bendigo”, “te glorifico”, te adoro”, “Gracias por ser mi salvador”, empezó a abrazar a todos y dijo: “ahora he comprendido lo que es agradecer a Dios, fueron 35 años al lado de una estupenda mujer, el fruto de nuestro amor fueron 5 hijos maravillosos, empezamos enamorados y terminó enamorados, viviendo momentos hermosos y momentos tremendos cuando escaseo el trabajo, cuando nuestro hijo mayor casi moría, cuando estuve hospitalizado durante 26 días casi en desecho.

Sí amigos, vi morir a muchos seres queridos, amigos de generación escolar a mis propios parientes, amigos de trabajo, vi sufrir a madres por gran cantidad de aspectos, brinde por los tiempos de estudiantes, pasamos muchas navidades arrullando a Jesús y viendo la pirotecnia de cada inicio de año, hoy tengo salud, estoy consciente, completo de mi cuerpo, tengo un pequeño trabajo, estoy insertado en la iglesia, he visto triunfar a mis hijos logrando una carrera profesional, ¿Qué me queda decir?, sólo gracias, gracias y gracias Dios, pero sería ingrato el no agradecer a ustedes amigos que me han aceptado como soy, que he compartido momentos importantes en sus vidas e incluso entrara en sus hogares, gracias amigos, partió a su vehículo y antes de subir dijo: “estoy bien no se preocupen”. Una pequeña voz dijo: gracias por cuidarlo Diosito y en aquel momento se soltó una alabanza enorme a Dios por parte de los que estábamos presentes.

El milagro del agradecimiento.

Sí, nos hacemos más sensibles a las bondades de Dios, tan solo por la vida, porque a muchos los llamó antes que a nosotros, esto hace valorar el valor de la vida, el agradecer por tener una casa que nos recibe mientras otros quizá el frio de la noche y la soledad de una de la calle sea su compañera, gracias podemos gritar, por el trabajo, porque con ello logramos acercar lo mínimo a nuestras familias cuando otros hermanos tienen que verse en la necesidad de estirar la mano para llevarse un taco a la boca, agradecer a Dios por los hijos porque hay matrimonios que no pudieron tener un hijo estos matrimonios agradecen esta sequedad porque también pudieron volcar su amor uno a otro y decirle a Dios que adoptamos a nuestros hermanos en la fe como hijos.

Hay tantos motivos para agradecer a Dios que tan solo el reconocer el don de su temor nos alegra extraordinariamente, la falta de trabajo porque veremos sus amores en otro trabajo, la salud diezmada porque veremos al mejor médico trabajar. Un compañero dio gracias hace un año porque le habían robado su casa en cuanto a bienes de decoración, se sentía vacío, habían trabajado tanto para comprar aquella televisión de 40”, aquella lap top que sacaron en abonos y por el play station de sus hijos, reconoció que tenía más que muchos y que los bienes materiales sirven para hacer más cómodo la vida, pero no son la vida, ¡vaya que nos enseñan muchos hermanos a ver el mundo con una panorámica diferente.

Con una actitud diferente.

Porque no empezar con un buen hábito este siguiente año, reunir a nuestros hijos y en torno a un crucifico agradecer a Dios tanto amor, agradecerse mutuamente el pertenecer a una familia como la suya, por los maestros aun los complicados, por el trabajo aun no satisfactorio, por el sacerdote que hay como párroco, por la falta de un bien porque hay esperanza de lograrse, por lo que se pudo alcanzar porque dará nuevas fuerzas; por esa falta de caridad porque siempre extenderá sus brazos para acogernos, por una falta de conversión porque nos damos cuenta que nos hace falta; es un misterio que hay detrás de esas palabras: “gracias”, “te agradezco”. Un corazón movido por el amor es capaz de desencadenar momentos únicos y sin plan.

Gracias, basta agradecer cuando sale de un corazón agradecido y Dios inspira a través del Espíritu santo el más bello sentimiento de amor. Que se puede decir de esa bonita costumbre de dar gracias a Dios. Agradezca que Dios se lo agradecerá y lo premiará.

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