Recordar a nuestros muertos ¿nos hace valorar más la vida?

Recordar a nuestros muertos ¿nos hace valorar más la vida?

Recordar a nuestros muertos ¿nos hace valorar más la vida?

mundo de hoy

Este día es muy especial, los panteones y templos que tienen criptas están abarrotados de visitantes, flores, limpieza, oraciones, canticos y un sin número de actos que realizan los ofrecientes, unidos por un motivo: “los seres que partieron antes que nosotros” y muy probablemente este día sea el único del año que van a visitar sus restos de estos seres amados, pero hay una pregunta que me hago: ¿vale la pena recordarlos?

La partida de un ser querido.

La propia partida de un ser amado independientemente del modo que realice ese viaje hacía su creador, deja una enorme cantidad de sentimientos que no podernos darnos ni idea de la forma como se reaccionará ante ese momento, puede ser de dolor por lo que se sufre antes de morir, el mismo dolor que nos dejan con su partida, otros se alegran porque dejan de sufrir, otros más ven la muerte llenos de esperanza porque verán a Dios, unos llenos de remordimientos por la relación que se vivía con ellos, más gente le duele el alma porque nunca le dijo cuanto lo amaba, unos están irritados porque dejo mal su testamento, etc.

Aunque es un momento que todos tenemos que afrontar y pasar, no hay manera de imaginar cómo va a ser su reacción cuando llegue, muchos no se imaginan como va ser la vida sin ellos, muchos enferman, a más gente tienen que ayudarle a dejar que se vayan, ante esto, muchas veces podemos darnos cuenta cuanto significan ellos para nosotros, que es lo que quizá más interese.

Los apóstoles sintieron el dolor de saber muerto a nuestro Señor Jesús, su perdida los dejaba hundidos en pensamiento de la más profunda incertidumbre, fue dramático ese momento y aunque les hace 3 veces el anuncio directo de que va a morir y no lo asimilaban, la mente se rehusaba aceptarlo.

Únicos e irrepetibles.

Ellos ocuparon un espacio físico, eran únicos, no hay otro iguales a ellos, su intelectualidad y toda su vivencia se puede semejar, pero ellos son irrepetibles, Dios no vuelve a traer a alguien parecido, no repite como un número más, de igual manera Dios le amó y le ama, así que no es raro que todavía los recordemos a ellos aunque hayan pasado muchos años y es que ellos han dejado no sólo vivencias, dejaron una huella profunda y por eso, se insiste: ¿vale la pena recordarlos?

El aprecio por la vida.

No se puede tapar el sol con un dedo, la situación tan grave que se vive de muerte en nuestro país es terrorífica, parece que mucha gente se está haciendo inmune al dolor, a ver muertos todos los días, multitudes llegan a pensar que la vida es así, debe de vivirse a toda prisa y ser feliz a toda costa porque se va la vida, pero… la mayor parte de la gente del país no lo ve así, “aprecia la vida”, “que es un regalo de Dios”, “que la vida es invaluable materialmente”, “muchos honran su memoria amando y valorando a sus hijos, esposa, madre abuelo, amigos etc.

La muerte de un ser querido nos invita a manifestar en vida todo lo que uno siente por una persona, nos invita a reflexionar y a preguntarnos: ¿cuál es la razón de su muerte, para que va a servir?, cuando una persona sana de cáncer, el aprecio se hace más fuerte por esa persona, ya no se contaba con ella y ahora hace que se vuelque ese amor, cuando un hijo es secuestrado y es devuelto, se le quiere más, ya que se hacía que no lo iban a ver con vida nuca más, pues ahora vea que cuando recordamos esos seres amados que se fueron nos hace ver más bella la vida, aprovechar todo momento para compartir con los que viven, a guardar respeto por el que ha partido.

También es cierto que a muchos ni les inmuta nada esa perdida, siguen con la frialdad en sus hogares, sus vicios, sus criterios que dañaron a esos que partieron, mucho siguen tomando la vida, arrebatándola como si fueran Dios, siguen denigrando a la mujer, a los hijos, a sus padres.

Lo que nos alegra, es que este día, une a mucha gente, se transmite el respeto a los que han partido, se transmite el amor por aquellos que en la mente muchos no los recordamos, le envían un mensaje de esperanza a sus miembros los adultos, el colorido que se da es magnífico y aunque decimos que “la muerte nos pela los dientes”, también es cierto que esta de repente se esfuma como humo, como agua entre las manos y que en un abrir y cerrar de ojos nos hacemos adultos y hasta ancianos.

En resumidas cuentas:

– Vale la pena recordarlos, guardarles honra como manda Dios.
– Vale la pena hablar de ellos porque nos invita a querer y amar a los vivos.
– Vale la pena recordarles porque quizá faltaba poco para salir del purgatorio.
– Vale la pena recordarlos y visitarles, porque así hay posibilidad de valorar que estamos vivos y aprovechar mejor la vida.
– Vale la pena llevar flores a esos seres queridos porque en realidad dejaron huella que servirá para una vida más provechosa.
– Vale la pena recordarlos porque al hacerlo creemos más en la vida.
– Vale la pena recordarlos porque así creemos que nosotros iremos con Dios como ellos.

Podemos dar más argumentos, sin embargo, ha quedado claro que nada se pierde, ¡todo se aprovecha!, muchos critican, pero hay más pobreza en ellos que no tienen nada que les mueva el corazón, es bueno esta religiosidad popular porque en ella también se manifiesta Dios, es bueno esta acto de misericordia porque también hay fiesta en el cielo por esos que partieron y llegaron allá.

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