El Gaudium pública para está semana:TENGAN MIEDO DE DEMOSTRAR EL AMOR A SUS HIJOS.

El Gaudium pública para está semana:TENGAN MIEDO DE DEMOSTRAR EL AMOR A SUS HIJOS.

PAPÁS, NO TENGAN MIEDO DE DEMOSTRAR EL AMOR A SUS HIJOS

Sábado 7 de Augosto de 2010 por P. Jose de Jesus ·

P. José de Jesús:

Leí la carta que le llegó la semana pasada acerca del papá que había tratado muy mal a sus hijos y a su esposa, y me identifiqué mucho con ellos, porque a mí me pasó algo muy semejante que quisiera compartir con Usted, y con todos los que leen esta sección tan interesante.

También lo felicito por los comentarios y consejos tan atinados que siempre da en esta página, y que creo que nos sirven a todos los que leemos el periódico.

Mi padre también desde pequeño nos trató muy mal, porque él también estaba convencido de que “la letra a sangre entra”, nos golpeaba si rezongábamos o si no éramos responsables con lo que se nos encomendaba ya que nos ponía a trabajar desde muy pequeños aunque estuviéramos estudiando, pues él decía que sólo así íbamos a valorar realmente la vida. Mi madre no se oponía a que nos tratara así, porque ella era de la misma opinión, aunque siempre fue un poco más cariñosa con nosotros y más condescendiente con nuestras travesuras.

Nunca nos faltó el pan para comer, y aunque pobremente, pero nunca nos hizo falta nada; es más, incluso vivíamos con cierta holgura, porque mi padre también era muy responsable con su trabajo y como trabajábamos desde pequeños, eso nos ayudó a todos a aportar algo para la casa.

A pesar del trato que recibimos de parte de nuestro padre, con el paso del tiempo, toda la familia permanecimos unidos, y siempre nos juntamos, y nos tenemos mucha confianza entre los hermanos. Sabíamos todos que eso era por nuestro bien, aunque nos hubiera gustado que fuera diferente, sobre todo por lo que se refiere a las muestras de afecto, ya que ahora, aunque vemos a nuestro padre como el punto de unión familiar, es difícil mostrar el afecto con una abrazo o un beso, cosa que a mí se me ha dificultado también con mis hijos, pero que gracias a Dios fui superando, porque no quería que ellos crecieran con deficiencias en la afectividad que es tan importante.

Ahora, mi padre ya es un anciano que se conserva bastante sano y consciente. Un día nos pidió perdón por cómo nos trató, y ninguno de nosotros le guardamos rencor porque le dijimos que lo comprendíamos y que valorábamos su esfuerzo por educarnos de acuerdo a los tiempos. Él lloró, y por m primera vez, nos dio un abrazo a cada uno, y nos pidió perdón a cada quien.

Ahora, yo sé lo que un padre quiere a su hijo aunque no se lo demuestre; pero si lo hace es mejor, porque eso le ayuda a superarse como persona y a crecer con una afectividad sana.

Yo les quiero decir a los papás, que no tengan miedo demostrar a sus hijos que los quieren, pues tendrán una gran recompensa, y tendrán hijos sanos.

Ámense también mucho con su esposa, y demuéstrenselo delante de sus hijos porque esa es una gran terapia para ellos.

José Luis.

José Luis:

Gracias por darnos seguimiento en esta sección de “un lector nos escribe”, porque testimonios como el tuyo, nos sirven muchísimo, y estoy seguro que tu experiencia, llevará a los papás a tomar conciencia del gran tesoro que tienen en sus manos.

Efectivamente el trato de padres a hijos siempre es muy difícil, y más cuando se proviene de una familia en la que no se demostró el afecto, ya que se crece con una deficiencia y carencia afectiva que luego se va transmitiendo a los propios hijos.

Es muy frecuente escuchar la frase. “yo no voy a ser igual que mis padres” o “yo voy a tratar a mis hijos como siempre quise que me trataran a mí” y cosas por el estilo. Pero al poco tiempo, vemos que la historia se repite de generación en generación con los vicios y costumbres.

Me da gusto que hayas decidido ponerle un alto a esta cadena que frecuentemente se da en las personas, pues ahora tus hijos van a crecer valorando tu cariño y afecto; y además, lo valorarán mucho más sabiendo la situación que viviste.

Insisto también en que “los errores son del tiempo y no de España”, pues cada quien es hijo de su propio tiempo y de su ambiente. Ahora te ha tocado vivir un tiempo diferente, y no por eso quiere decir que el del tu padre haya sido malo, sino que simplemente fue otro y otro ambiente en el que se desenvolvió. Qué bueno que comprendes a tu padre, y según mi parecer, creo que se logró el objetivo que quería tu padre: valorar la vida.

P. José de Jesús Ibarra Andrade

ibandrade@yahoo.com

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