Milagros Eucarísticos Aviñón, 1433 “Dividiendo las Aguas”

Milagros Eucarísticos Aviñón, 1433 “Dividiendo las Aguas”

Milagros Eucarísticos

Aviñón, 1433

“Dividiendo las Aguas”

milagro-de-Avinon

 

El Sorgue es un río pequeño, que pasa por la ciudad de Aviñón, en el sur de Francia. Si el nombre de Aviñón le trae algo a la mente, hay una buena razón, es mundialmente famoso como santuario de los Papas, ha sido el hogar de los Papas desde 1309 hasta 1377.

 

Para finales del Siglo XIII muchos partidos de Italia estaban tratando de tomar Roma y los estados Papales. Una familia en especial, la familia Colonna atacaba a los Papas. En 1304, el Papa Benedicto XI huyó de Roma a Perugia, cerca de Asís, donde murió el mismo año. El papa Clemente V, el primer Papa de Aviñón, fue elegido en Perugia el 5 de junio de 1305. Era un francés que acepto el ofrecimiento del rey de Francia de dirigir la Iglesia desde Francia. Él tenía sus motivos pues quería reconciliar a Francia e Inglaterra.

 

Los dos primeros Papas que vivieron en Aviñón, Clemente V y Juan XXII, consideraron a Aviñón como un lugar donde vivir por un tiempo, y los dos últimos Urbano V y Gregorio XI, querían volver a Roma. Urbano V volvió a Roma en 1367, pero regresó a Aviñón en 1370. Gregorio XI había hecho una promesa secreta al Señor antes de ser Papa, la de llevar el Papado de nuevo a Roma. Solo él y Jesús conocían esa promesa. Por lo tanto, cuando Catalina de Siena le recordó la promesa que él había hecho, el Papa Gregorio XI sabía que había sido el Señor quien le había estado hablando, él volvió en 1376.

 

Esto causo lo que se llama el Gran Cisma Occidental, durante el cual, hubo un Papa de Aviñón, que fue reconocido sólo por Francia, España y el Reino de Sicilia, y otro Papa, el Papa Romano, sucesor de San Pedro. Esta situación duro hasta 1409.

 

Hay sin embargo, otros sucesos, quizás más importantes que hacen de Aviñón un lugar de Peregrinación. Para poder entender completamente el significado regresemos 217 años antes del tiempo del milagro, al año 1226. La herejía Albigense, la cual tomó su nombre de la ciudad de Albi, Francia fue llevando sus enseñanzas falsas por toda la parte sur del país. La herejía condenaba todos los sacramentos, especialmente el matrimonio. El libertinaje sexual fue promovido por los Albigenses. La Eucaristía fue completamente rechazada. Los Albigenses fueron condenados por la Iglesia desde el siglo Once, pero no fue hasta que los Albigenses empezaron a atacar seriamente a los gobernantes seculares, que los gobernantes de los países donde ellos tenían sus grandes fortalezas los denunciaron y los privaron de la protección de las leyes.

 

Los Albigenses fueron muy poderosos en 1226, especialmente en el sur de Francia, donde se encuentra Aviñón, Como una forma de combatir sus ataques a la presencia física de Jesús en la Eucaristía, el rey Luis VIII, padre de San Luis IX, construyó una Iglesia a orillas del río Sorgue en honor del Santísimo Sacramento. Él ordenó que el santísimo Sacramento estuviera expuesto siempre en una custodia, la Iglesia fue custodiada por los Penitentes Grises, de la Orden Franciscana.

 

El río Sorgue se desbordaba cada cuantos años, cuando estas obras de Dios ocurrían, el agua cubría las orillas del río e inundaba las casas y fincas de todos los alrededores. Después fuertes lluvias, vino una gran inundación, a fines de Noviembre de 1433. El agua se desbordó sobre las orillas, penetrando más que en años anteriores. Fue una de las peores inundaciones que se conoció.

 

En las noches del 29 y 30 de noviembre, el nivel del agua subió a una altura peligrosa. Los penitentes grises de la Orden de los Franciscanos estaban seguros de que la pequeña Iglesia que había sido construida por Luis VIII, donde el santísimo Sacramento estaba expuesto día y noche, se había inundado. Ellos decidieron ir allí para salvar la Eucaristía Consagrada y traerla a tierra seca. Dos de los superiores de los penitentes Grises, se subieron en un bote y remaron hasta la Iglesia. Tengan en cuenta que cuando llegaron, el agua había subido hasta la mitad de la puerta de entrada de la Iglesia. Sin embargo, cuando abrieron la puerta, para su sorpresa, encontraron que la entrada desde la puerta hasta el Altar estaba completamente seca. Nuestro Señor Jesús, en forma de Hostia Consagrada en la Custodia, permanecía regiamente sobre el Altar, completamente seco.

 

El agua se había acumulado contra las paredes. Esto era un recordatorio de lo que se cuenta en la Biblia sobre la División del Mar Rojo. Realmente, también les pareció de esa forma a los Penitentes Grises. Buscaron a otros miembros de los Penitentes Grises para que fueran y verificaran el milagro. Los cuatro frailes oraron juntos, y llevaron la custodia que contenía el santísimo Sacramento a una Iglesia Franciscana en tierra seca. Cuando ellos colocaron la custodia en el Altar, leyeron del libro del Éxodo sobre la División de las Aguas. Los hijos de Israel entraron en medio del mar, a pie, formando para ello las aguas una muralla a derecha e Izquierda. Los franciscanos escribieron lo que contaron los cuatro frailes en los registros de su comunidad, donde se conservan hasta hoy día.

 

El 30 de Noviembre de cada año, en la capilla de Aviñón, los Penitentes grises celebran este Milagro. En la tradición de los frailes le dan gracias al poder de Nuestro Señor Jesús en el Santísimo Sacramento, por haberles dado una señal, no menor que la que salvó a los judíos de las manos de los egipcios durante su Éxodo. Los peregrinos, especialmente esos con hambre de la Eucaristía visitan la pequeña Iglesia en la orilla del río, para venerar y darle gracias a Dios por haber dado este regalo especial en un momento en que se necesitaba su Fortaleza.

 

¿Cuál es el significado de este Milagro? ¿Podría ser que el Señor estaba usando este signo del Milagro Eucarístico para liberar a su pueblo de las ataduras del pecado?

 

En el mundo de hoy, nos encontramos cautivos de otra manera, más sutil y destructora, estamos en un mundo materialista, consumismo, libertinaje, ateísmo. Nuestras vidas se encuentran manipuladas por la presión de amistades, películas, revistas, discos, anuncios de televisión, drogas, alcohol, aborto, relaciones sexuales antes del matrimonio, desprecio de la guía de los padres, egoísmo… si nosotros no estamos con esta forma de vida, nos encontramos rechazados y solitarios.Sin embargo, nosotros tenemos un arma.

 

El mismo Milagro que el Señor realizó en la pequeña Iglesia en Aviñón ocurre para nosotros todos los días durante la Consagración de la Misa. Nuestro Milagro es la Eucaristía, ella puede librarnos de cualquier invasor y peligro, nosotros necesitamos de Ella. No podemos esperar a que sucedan Milagros para creer, tenemos que agarrarnos de Él.

“Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre”

Milagros de la Eucaristía

Bob y Penny Lord

 

 

Acerca del autor

Temas relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.