El Padre nuestro y la ave María comentados por santo Tomás de Aquino.
Debe ser confiada para acercarnos sin vacilación al trono de la gracia, como se dice en Hebreos 4, 16.
Además debe hacerse con fe que no desfallezca, como dice Santiago (1, 6) : “Que pida con fe, sin ninguna
vacilación”. Aun racionalmente esta oración es segurísima: está formada por nuestro abogado, que pide
de manera sapientísima, en el cual están todos los tesoros de la sabiduría, como se dice en Colosenses 2, y
del cual dice Juan 1, 2-1: “Tenemos un abogado cabe el
Padre, Jesucristo justo”
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