Expertos en orar. San Lucas 18, 1-8.

Expertos en orar. San Lucas 18, 1-8.

Expertos en orar. San Lucas 18, 1-8.

Comentario al evangelio.


juez
Seguimos en el recorrido de Jesús a Jerusalén, Jesús continua con sus máximas para la formación de los discípulos, maneja el aspecto de la oración, la justicia, los valores y el temor a Dios, estás enseñanzas plasmadas por Lucas en el evangelio motivan a las comunidades a seguir el ejemplo de los discípulos dejado por Cristo Jesús. Para el comentario de este pasaje lo citamos todo en su texto y posteriormente se harán los comentarios más importantes:

«En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola:

Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario»; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara».
Y el Señor añadió:
– Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

Jesús llega a uno de los aspectos de vida, técnicamente vitales para un hombre y máximo en la cuestión religiosa; Jesús vierte su enseñanza sobre la necesidad de orar, orar no como un aspecto complementario de la vida, sino más bien como una vigilia vital que tiene que observar aquel hombre que quiere tener una relación optima con Dios, Jesús quiere hacer a sus discípulos expertos en orar, la importancia de orar no es solamente para mantener la comunicación con Dios sino como un acto de un verdadero de amor y confianza que fortalece el espíritu para poder afrontar las persecuciones de la fe; Jesús sabe que sus discípulos van a ser perseguidos por su nombre y el simple hecho de pronunciarlo será motivo de rabia de muchos.

Jesús inteligentemente utiliza una parábola donde describe a un juez que no cumple con la impartición de justicia, puesto para lo que fue elegido; agrega a una pobre viuda que tiene necesidad de que se le haga justicia por la injusticia que vive; hemos de recordar que los jueces que según eran elegidos para impartir justicia en Israel, recordando desde Moisés, eran hombres sabios, lo más justos posibles, llenos de Dios, sin embargo los profetas muchas veces denunciaron a estos hombres por ser negligentes en su deber de impartir justicia, los profetas motivaban a los israelitas a ser justos.

Jesús pone a la viuda pobre, como aquella mujer que iba constantemente al juez a pedirle le hiciera justicia y a este juez negándose, pero tal insistencia de la pobre viuda incomodó al juez y empezó a molestarse, este juez caviló y dijo palabras que en aquel tiempo mostraban una realidad: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres”; Palestina vivía un terrible alejamiento de Dios, el mundo romano seduciá, tanto basaron su fe en la Toráh que Dios quedo reducido al Dios lejano y el juez siendo el que genera justicia basado en lo que quiere Dios no era respetado por el juez, no le temía a Dios y aunque es una parábola, fariseos, escribas, saduceos y sacerdotes , obedecían más la ley que a Dios, luego menos, Pedro les hará notar eso de obedecer a Dios primero que a los hombres; al juez no le importaban los hombres, cuestión entendible en el evangelio de Lucas ya que el gentil siempre fue despreciado por los judíos, la justicia tal vez podría ser impartida por Roma más no una justicia de un juez a un pagano.

Aunque la parábola es puesta en base a que la viuda pide justicia, el punto central es marcarles la importancia de perseverar para lograr obtener lo que se pide, en este caso la viuda pide justicia y el juez después de tanto acepta hacerle justicia: “no vaya a acabar pegándome en la cara”

Jesús agrega una pregunta sólida en cuestión de la diferencia de los hombres y de Dios, en este caso en el criterio del juez: ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, se puede central dos tipos de cuestiones: la primera, es que todo lo que se pida en el nombre de Jesús será concedido, el segundo aspecto, la relación que ellos guardan con Dios pues son sus elegidos tiene una pronta respuesta, no como la del juez y por ello vuelve retóricamente a preguntar: ¿o les dará largas?

Jesús concluye con una garantía muy especial: Os digo que les hará justicia sin tardar. Ahora Jesús maneja la parusía, la venida del hijo del hombre a Juzgar y con un gran eco de tristeza pregunta: Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?». El amor a Dios por parte de los judíos había caído enormemente, muchos hombres dirigentes de Israel habían cerrado los oídos al clamor del pueblo, la fe era manipulada por los sacerdotes, fariseos, escribas para oprimir al pueblo era una constante, cita el profeta Hbacuc: el justo por su fe vivirá, la pregunta de Jesús entonces es contundente: ¿habrá esa fe que haga vivir a los hombres o muchos serán condenados por falta de esa fe?

San Lucas ha unido dos importantes pasajes que tratan sobre la persistencia en llamar para ser atendidos, pero Jesús lo que le interesa es la necesidad de aprender a orar no como una obligación, sino más bien un momento en que se unen a Dios y se establece un diálogo amoroso, lleno de confianza, seguridad de que él responde y conoce a sus hijos.

Hoy hay muy poca fe en el mundo, se dice que no hay enemistad con Dios y no es frecuentado en la asamblea donde se celebra el gran misterio de la salvación nuevamente, creen que por tener algunos sacramentos de la iniciación cristianas ya se tiene la amistad con Dios, que con orarle cinco minutos en la mañana vale más que la misa donde se entrega el amor de Dios, que con confesarse de corazón aunque pasen 5 años vale más que mantenerse en gracia por un constante alimento de su cuerpo y sangre, ingenuamente olvidan: “él que no come mi cuerpo y no bebe mi sangre no tendrá vida eterna”, orar no significa que se vaya en el auto haciendo oración, esos rezos son fugaces pocos efectivos porque hay gran cantidad de distractores, la efectividad radica en la relación mutua que se va desarrollando como dos enamorados aceptándose mutuamente y respondiendo al amor mutuamente. Muchos hombres se han dado a la tarea de que los católicos se alejen de la Iglesia, que dejen de orar y de pedir, pero tendrán que responder por la pérdida de fe de ese hombre y mujer, porque se condenará, ni será bueno en otra fe ya que apostó del Dios amoroso, orar representa conocer a Dios, ¿hoy te vi aquí y mañana te veo allá? dirá Dios, ni frio , ni caliente, y seguirá la pregunta: ¿habrá fe suficiente en el mundo?, esperemos que sí para provecho de los hombres.

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