Milagros Eucarísticos, Lanciano, 700.                «El Corazón de Cristo»

Milagros Eucarísticos, Lanciano, 700. «El Corazón de Cristo»

Milagros Eucarísticos

Lanciano, 700:

El Corazón de Cristo.

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       Lanciano es la pequeña ciudad medieval, que se encuentra en las costas del Mar Adriático en Italia, entre San Giovanni Rotondo y Loreto. Todo lo relacionado con Lanciano tiene sabor al Milagro Eucarístico. El nombre de la ciudad fue cambiado de Anxanum(en tiempos antiguos) a Lanciano, que significa “La Lanza”. La tradición dice que el centurión Longinos, que clavó la Lanza en el costado de Jesús, hiriéndole en el extremo en su Corazón, del que brotó sangre y agua, Evangelio (San Marcos 15,29) era de esta ciudad. Después de ver los acontecimientos que siguieron al traspasar el Corazón de Jesús, el oscurecimiento  del sol y el terremoto, creyó que Cristo era el Salvador. Otra señal más bien física, fue el que Longinos había estado enfermo de la vista, y después de haber tocado sus ojos con el agua y la sangre del costado  de Jesús, su visión fue restaurada. Que paralelo más perfecto fue el de las acciones del Centurión con el Milagro Eucarístico. El tocó el Corazón de Jesús, fue sanado y convertido.   Dejó el Ejército, se fue a Cappadocia y fue martirizado por la fe. Ahora él es conocido como San Longinos. Su día de fiesta se celebra el 15 de marzo.

La Iglesia del Milagro Eucarístico se encuentra  en el centro de la ciudad. Pero lo que es el centro de la ciudad hoy día era el suburbio de la ciudad en el Siglo Ocho, cuando ocurrió el Milagro Eucarístico. En ese tiempo se llamaba la Iglesia de los Santos Legonciano y Domiciano, y  estaba bajo la custodia de los Monjes Basilianos del Rito Griego Ortodoxo. Esto fue antes del Gran Cisma de 1054.

Un  monje Basiliano, sabio en las cosas del mundo, pero no en las cosas de la fe, estaba pasando por un momento de prueba sobre su fe en la presencia real de Nuestro Señor Jesús en la Eucaristía. Oraba constantemente para librarse de esas dudas y del miedo del estar perdiendo su vocación. El sufrió día tras día la rutina de su sacerdocio con esas dudas destruyéndolo poco a poco.

La situación en el mundo no le ayudó a fortalecer su fe. Había muchas herejías surgiendo durante todo el tiempo,  las cuales mantenían su fe destruida. No todas eran fuera de la Iglesia. Hermanos sacerdotes y obispos eran víctimas de esas herejías, las cuales estaban siendo propagadas por toda la Iglesia. Este sacerdote no podía ayudarse a dejar de estar cada vez más y más convencido por la lógica de esas herejías, especialmente por la que trataba su problema particular, la presencia física de Jesús en la Eucaristía.

Una Mañana, mientras él estaba siendo atacado fuertemente por la duda, empezó la Consagración de la Misa para las personas de la ciudad. El usó la Hostia del mismo tamaño de la que se usa hoy en día en las misas del Rito Latino. Lo que él contempló mientras consagraba el pan y el vino hizo que sus manos temblaran, realmente su cuerpo completo tembló. Estuvo parado por un largo rato, de espaldas a las personas, y después se volteo despacio hacia ellas.

Él dijo: “Oh afortunados testigos a quién el Santísimo Dios, para destruir mi falta de fe, ha querido revelarse Él mismo en este Bendito Sacramento y hacerse visible ante nuestros ojos. Vengan, hermanos y maravíllense ante nuestro Dios tan cerca de nosotros. Contemplen la Carne y la Sangre de Nuestro amado Cristo”.

La Hostia se había convertido en Carne. Y el vino ese había convertido en Sangre.

La personas habiendo presenciado el milagro por sí misma, empezaron a clamar, pidiendo perdón y misericordia. Otras empezaron a darse golpes de pecho,  confesando sus pecados, declarándose indignos para presenciar tal milagro, Otros se arrodillaban en señal de respeto y gratitud por el regalo  que el Señor le había concedido. Todos contaban la historia a través de la ciudad y por todos los pueblos circunvecinos.

Jesús permitió ser crucificado de nuevo. Después del milagro, la Hostia fue clavada a un pedazo de madera, para que al secarse no se enrollara como le sucede a la carne. Aquí estaba Él otra vez con clavos en su Cuerpo, clavado a un pedazo de madera.

El milagro que ocurrió en el año 700 fue solo el comienzo. Eso fue hace más de 1250 años. Si ese milagro hubiera sucedido y entonces la carne y la sangre se hubieran desintegrado, como hubiera sucedido normalmente, lo acontecido hubiera sido de cualquier forma un milagro. La fe del sacerdote fue renovada. Por causa de esto la Hostia  convertida en carne. La creencia en la Eucaristía volvió a nacer. El regalo del Señor fue completo.

Pero eso no es todo. El milagro es continuo. La Hostia convertida en carne y el vino en Sangre, sin el uso de ningún preservativo están aún presentes en el relicario. En 1574 se hicieron pruebas de la Carne y Sangre y se descubrió un fenómeno inexplicable. Las cinco bolitas de Sangre coagulada son de diferentes tamaños y formas. Pero cualquier combinación pesa en total lo mismo. En otras palabras. Una pesa lo mismo que dos, y dos pesan lo mismo que tres y tres pesan lo mismo que cinco.

Desde el principio, la Iglesia local aceptó este milagro como un verdadero signo del cielo, y veneró el Cuerpo y la Sangre Eucarísticos en las procesiones del día de su fiesta, el último domingo de octubre. La fama del santuario se propagó rápidamente a través de la región y muy pronto toda Italia vino a la Iglesia en Peregrinación.

A través de los años se han escrito muchos relatos para mostrar la autenticidad del Milagro Eucarístico. Por haber sido este un milagro local tan importante los antecedentes y la historia de los hechos fueron cuidadosamente registrados.

Hubo un manuscrito escrito en griego y latín que confirma el milagro. Dicen que fue escrito y certificado en el tiempo del milagro. En una cronología de la Ciudad de Lanciano, el historiados Fella escribió que a principios de 1500, dos monjes Basilianos vinieron a la Iglesia, la cual estaba bajo la custodia de los Franciscanos y pidieron pasar la noche allí. También pidieron ver el pergamino que tenía la historia del Milagro Eucarístico de Lanciano. Los Franciscanos les dejaron estudiar el pergamino durante la noche. Pero a la mañana siguiente los Monjes Basilianos se fueron temprano antes de que los  Franciscanos se despertaran y se llevaron el manuscrito. El motivo, se piensa, fue que los monjes Basilianos estaban avergonzados de que uno de los suyos hubiera perdido la  fe en la Eucaristía y esperaban que robándose el documento original que afirmaba el hecho, todo desaparecería. La Iglesia del milagro permaneció bajo la custodia  de los Monjes de San Basilio hasta 1176, cuando los Benedictinos llegaron. Sin embargo, el edificio se había deteriorado mucho y los benedictinos no estaban muy animados a cuidar de él. Los Franciscanos, sin embargo, querían custodiar el Relicario. Cuando uno de sus benefactores, el Obispo de Chieti, les dio el Santuario para que se ocuparan de él. Por tanto, en 1252 los Benedictinos se fueron y los Franciscanos se hicieron cargo de todo. De lo que no se dieron cuenta sino hasta que llegaron a Lanciano, fue, que la Iglesia era un desastre. Ellos se imaginaron que por eso fue por lo que los Benedictinos les dio la Iglesia tan fácilmente. En 1258 los Franciscanos edificaron una Iglesia nueva en el lugar de la  Iglesia original de san Legonciano.

En 1515, el Papa Leo X hizo de Lanciano una sede episcopal bajo la responsabilidad directa de Roma. En 1562 el Papa Pío IV escribió un Bula Papal elevándola a la sede Arzepiscopal.

En Junio 25 de 1672, el Papa Clemente X declaró el altar del Milagro Eucarístico como un altar privilegiado en el Octavo día de los difuntos y en todos los lunes del año.

En 1566 la amenaza de los Turcos se hizo dominante a través de la Costa Adriática. Se pensó que Lanciano sería un blanco fácil para ellos. Por medidas de seguridad el Milagro Eucarístico fue sacado de su capilla y fue guarnecido en el otro lado de la Iglesia. Esto llegó al punto en el que la amenaza de los Turcos se hizo una realidad. El 1. De Agosto de ese año el Fraile, Giovanni Antonio di Mastro Renzo,  perdió su fe, no en la Eucaristía, sino en la habilidad o deseo de Dios para salvarlo a él y a su pequeño grupo de franciscanos, en la embestida de los Turcos. Usando la necesidad de salvar el Milagro Eucarístico de los fieles, cogió el relicario que contenía la Carne y la Sangre y con sus Frailes desapareció de la ciudad.  Caminaron durante toda la noche. Antes del amanecer, el Fraile Giovanni sintió que ya había suficiente distancia entre ellos y el enemigo y les ordeno a sus frailes que descansaran. Al Salir el sol se dieron cuenta de que estaban de nuevo en la entrada de la ciudad.

Creyendo que el Señor había intervenido y que quería que su Signo Sagrado asegurara a las personas de la ciudad de Lanciano que no les había abandonado, los frailes quedaron llenos del Espíritu Santo. Adquirieron la fuerza del león. Ellos ofrecieron permanecer en la Iglesia y proteger el Milagro Eucarístico con sus vidas. Según esto ocurría, el Señor les mantenía alejados del mal a ellos así como a la ciudad de Lanciano y al Milagro Eucarístico.

La Carne y la Sangre permanecieron guarnecidas hasta 1636, a pesar de que la amenaza de invasión de los Turcos había desaparecido. En ese tiempo el Milagro Eucarístico fue transferido al lado derecho del altar, encerrado en un tabernáculo de hierro. Había cuatro llaves para la bóveda, cada una guardada por diferentes personas en la ciudad. Esta fue llamada la Capilla Valsecca, en honor de su benefactor. La Carne y la Sangre Milagrosa estuvieron guardadas en esa capilla hasta 1902. Los fieles solo podían venera el Milagro Eucarístico en ocasiones especiales, el Lunes después de la Pascua y la última semana de Octubre, la semana de la fiesta. La indulgencia plenaria estaba disponible para las personas durante la fiesta.

En 1902 se determinó que la Capilla Valsecca era inadecuada para el Milagro Eucarístico. Las personas de Lanciano tenían hambre de poder ver  a Nuestro Señor Jesús en la forma de Carne y Sangre mientras ellas oraban. Bajo la inspiración del obispo local de Lanciano, el Obispo Petrarca, un hermoso altar y casa nueva para el Milagro Eucarístico fueron diseñadas por un muy conocido arquitecto, Filippo Sergiacomo. Eso fue una hermosa señal. Pero la verdadera señal vino de las personas de lanciano. Ellas reunieron todo el dinero necesario para el altar.

Lanciano fue escogido como el lugar para el primer Congreso Eucarístico de la región de Abruzzi en Septiembre 23-25 de 1921.

Al entrar en  la Iglesia, nuestra atención inmediatamente se fija en el extraño altar. Hay dos tabernáculos  en vez de uno. El segundo tabernáculo esta sobre el primero. A la derecha del altar principal hay una pared y revela un grupo de puertas, detrás de las cuales, está escondido un viejo tabernáculo de hierro. Esta es la capilla Valsseca, y fue la casa del Milagro Eucarístico desde 1636 hasta 1902, cuando fue construido el altar actual.

Caminando hacia la parte de atrás del altar principal en donde hay una escalera que va al segundo tabernáculo, al Milagro Eucarístico. Un sacerdote de la Iglesia con los vestimentos que se usan para celebrar la Santa Misa guía hasta la parte de arriba de la escalera. La Custodia y el Milagro están ante nuestros ojos. El sacerdote coloca una linterna detrás de la Hostia convertida en Carne. Esta es en realidad un musculo del corazón. Con la luz por detrás las fibras del corazón pueden verse. El cáliz que contiene la Sangre se cree que es el mismo en el cual fue colocada la Sangre después del Milagro, y posiblemente el cáliz que fue usado para la Misa en que ocurrió el Milagro. La Hostia a través de los años se ha puesto café claro. Cuando el sacerdote pone la luz detrás de ella se ve de color rosado.

Un sacerdote en 1983 escribió: “Yo nunca más puedo alzar la Hostia o el vino en la Consagración sin ver el Corazón real de mi Señor entre mis dedos, y  Su Sangre viva en el Cáliz ante mí.”

Un peregrino, nacido y bautizado como católico, compartió con su esposa convertida, después de venerar el Milagro Eucarístico  de Lanciano. “Yo nunca creí en la presencia física de Jesús en la Eucaristía. Para mí eso era “En recuerdo de Él”. Ahora realmente creo que mi Jesús viene vivo a mí personalmente en la Hostia Consagrada que yo recibo en la Santa Misa.

En una ocasión, después de que el sacerdote les había  mostrado a todos el Milagro Eucarístico, bajo a los pies del altar e hizo la siguiente observación:

“Recuerden que este milagro que ustedes están apreciando ahora, lo cual han viajado desde tan lejos para ver, sucede todos los días en todas las Iglesias del mundo, durante la consagración de la Misa.”

La investigación científica más reciente y extensa hecha en 1970 usó los instrumentos científicos más modernos que habían disponibles.  El resultado de las investigaciones fue el siguiente:

·        La Carne es verdadera carne. La Sangre es  verdadera sangre.

·        La Carne  está compuesta del tejido muscular del corazón (miocardio)

·        La Carne y la Sangre pertenecen a la especie humana.

·        La Carne y la Sangre tienen el mismo tipo de sangre (AB)

·        En la Sangre se encontraron proteínas en las mismas proporciones normales que se encuentran en combinación de la sangre fresca y normal.

·        En la sangre también se encontraron estos minerales: Cloruro, fosforo, magnesio, potasio, sodio y calcio.

·        La preservación de la Carne y la Sangre, las cuales fueron conservadas en su estado natural por doce siglos (sin ningún preservativo químico) y fueron expuestas a la acción de agentes atmosféricos y biológicos, permanece como un fenómeno extraordinario.    

Como parte de la más reciente investigación, el  siguiente comentario fue hecho: “Aunque es ajeno a mi trabajo, exactamente hablando, siento que debo incluir la siguiente reflexión en el estudio que acaba de completarse: la calificación que se hace en estos estudios, sobre la naturaleza de la carne le da poco apoyo a la hipótesis de un “fraude” cometido hace siglos. Es más, suponiendo que el corazón pudo haber sido cogido de un cadáver, yo mantengo que solo una mano experimentada en disección anatómica podría haber obtenido de un órgano interno vacío, un corte tan uniforme (como puede ser visto en la carne).

Lo que el doctor, un científico y no un teólogo, está diciendo en lenguaje sencillo es que aunque su labor no es especular, habría sido difícil, casi imposible, para cualquiera, cortar una lasca del corazón en la forma en que fue hecho. También dice que es muy dudoso que pueda haber un fraude.

Otra característica poco común de la sangre es que cuando se convierte en líquido, conserva las propiedades químicas de sangre fresca que ha sido derramada. Cuando nosotros nos cortamos y manchamos  nuestra ropa, las propiedades químicas de la sangre desaparecen en 20 minutos o media hora. Si la sangre no se refrigera en menos de una hora, su composición rápidamente se arruina. Si se coge sangre de un cuerpo muerto, esta perderá sus cualidades rápidamente echándose a perder. Esta sangre tiene más de 1250 años y todavía conserva todas sus propiedades químicas y proteínas como sangre fresca que ha sido derramada. Y todavía en las investigaciones, fue determinado que ninguna clase de preservativos fue encontrada en la sangre.

Jesús nos da su Corazón otra vez en el Milagro Eucarístico, el cual es un Corazón de musculo. Nos da su Sangre otra vez de forma milagrosa para sanarnos. Nos da su Sangre con su Cuerpo todos los días en la Eucaristía para sanarnos y sustentarnos.

“El que come mi Carne y bebe mi Sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día. Porque mi Carne es verdadera comida y mi Sangre es verdadera bebida”

Juan 6, 54-56

Nosotros creemos que la forma de amor más perfecta es el Amor Eucarístico de Jesús. En el milagro de Lanciano, Él nos ama revelando su verdadero Corazón y su verdadera Sangre. Esto nos ayuda a  entender el sacrificio de nuestro Perfecto Cordero, Jesús, en la Santa Misa.

¿Cuánto yo les amor? Aquí está mi Corazón

¿Cuánto yo les amo? Aquí está mi Sangre derramada por ustedes.

Cada día durante la Misa, Jesús, completamente vulnerable, nos ofrece su Corazón para que nosotros o aceptemos o lo rechacemos. Nos hacemos parte de su Encarnación otra vez: Dios uno con el hombre – Dios haciéndose hombre. Así como María llevo a Jesús bajo su corazón, a nosotros también se nos permite llevar el verdadero Corazón de Jesús, su Cuerpo, su Amor en nuestro corazón. Y nosotros nunca somos los mismos.

En 1978, un grupo de científicos de NASA hicieron un examen intensivo de la Mortaja de Turín, usando todos los equipos científicos sofisticados que había disponibles en la agencia espacial en ese tiempo. Entre todas las cosas que los científicos encontraron que apoyan la autenticidad de la Mortaja, se descubrió algo muy importante sobre el tipo de sangre  de la Mortaja, era AB positiva, del mismo tipo de sangre que se encontró en el Milagro Eucarístico de Lanciano. Más y más la ciencia ha verificado lo que nosotros por siglos hemos creído en Fe.

«Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre»

Milagros de la Eucaristía

Bob y Penny Lord

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1 Comentario

  1. Ana Karina

    Dice el padre que era mi confesor, para nosotros éste tipo de cosas nos parecen milagros, pero el verdadero milagro es que todos los días está ahí presente en la eucaristía de ésta manera pero ante nuestros ojos parece un pedacito de pan y vino, cuando en realidad son el cuerpo y la sangre del Señor, el milagro no es que lo veamos como es, sino que no lo veamos. Mi Jesús es tan bueno que ha de decir que si lo viéramos como es no seríamos capaces de comerlo.
    Me conmueve tanto que viene al rescate de sus predilectos, al no permitir que siguiera aquella duda en aquel sacerdote, y aún sigue haciéndolo. Milagro de amor tan infinito…
    Bendito, alabado y adorado seas mi Señor en el Santísimo Sacramento del altar, seas para siempre bendito, alabado y adorado. Mi Jesús sacramentado, mi dulce amor y mi consuelo, quién te amara tanto que de amor por ti muriera.

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