Consagración al Inmaculado Corazón de María de los 33. Día 6. Consagraos a mi protección Maternal.

Consagración al Inmaculado Corazón de María de los 33. Día 6. Consagraos a mi protección Maternal.

Consagración al Inmaculado Corazón de María de los 33.
Día 6. Consagraos a mi protección Maternal.

Madre-de-los-que-sufren

Pasos para cada día:
1. Rezo del santo Rosario, meditado y con letanías de la Virgen
2. Meditación del día y una virtud.
3. Coronilla de protección.
4. Letanías al Inmaculado Corazón de María.
5. Oración final
6. Consagración (para el día de la festividad o al terminar los 33 días.

 

 

1er. Rezo del Santo Rosario
Gozosos: lunes y Sábados
Dolorosos: martes y miércoles.
Luminosos: jueves
Gloriosos miércoles y domingos.

 

 

 

Jaculatorias para rezar en cada decena del Santo Rosario:
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y llevad al cielo todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra misericordia.

Dio mío yo creo, adoro, espero y os amo, os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

Santísima Trinidad: Padre, Hijo y espíritu Santo, os adoro profundamente, os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo presente en todos los Tabernáculo del mundo, en reparación de los ultrajes, de los sacrilegios y de las indiferencias con los cuales es ofendido.
Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María os pido por la conversión de los pobres pecadores.

 

 

Día 6. Consagraos a mi protección Maternal.

Hijos míos: sacudíos, ya, de vuestro sueño letargo; romped con las cosas del mundo, que os esclavizan; decidíos, en este mismo instante, dar inicio a un proceso firme de conversión en vuestras vidas; conversión que os acercará a Jesús y os irá preparando para su segunda venida, porque es inminente su pronto regreso; conversión que moverá vuestro espíritu a una continua reparación, ya que el mundo se encuentra cubierto por densas tinieblas; el mundo corre, a una velocidad vertiginosa, directo al abismo del infierno, porque los hombres se han apartado del camino del Señor; los hombres han cerrado su corazón a mis mensajes. Mensajes que caen al vacío. Mensajes que son menospreciados, por la mayoría de los miembros de la Iglesia. Mensajes que siendo una voz de alerta para toda la humanidad, son desechados de inmediato.

 

Hijos amados: María, Maestra de los Apóstoles de los últimos tiempos, aún, sigue llorando por la dureza con que son tratados los mensajeros y profetas del Señor. Aún sigue llorando: porque los hombres no quieren comprender la magnitud de todo lo que está aconteciendo. Sigue llorando: porque el mundo, aún, adormilado, no ha despertado a la realidad; realidad que muestra signos palpables del final de los tiempos; realidad que no puede seguir siendo ensombrecida por las malas interpretaciones que se hacen de estos temas, o por el desconocimiento a las apariciones y profecías Marianas aprobadas por la Iglesia.

 

Sigue llorando: porque todos los fenómenos extraordinarios no son creíbles, son descalificados por el pensamiento obtuso de muchos corazones soberbios, engreídos.

 

Sigue llorando: porque Satanás se lleva consigo a muchas almas al infierno.

 

Sigue llorando: porque el pecado está destruyendo la vida espiritual de muchos de mis hijos.

Sigue llorando: cuando surgen juicios que menosprecian las manifestaciones de los últimos tiempos.

Sigue llorando: cuando se les tapa la boca a los verdaderos profetas.

Sigue llorando: porque se escuchan, cada vez más, sermones y predicaciones que ponen en tela de juicio mis palabras, mis apariciones, mis llamamientos de amor.

Sigue llorando: porque mis hijos predilectos hablan muy poco del Cielo, del Purgatorio y del Infierno.

Sigue llorando: porque se ha desvirtuado la noción de pecado.

Sigue llorando: porque la masonería está, silenciosamente, devastando a la Iglesia.

Sigue llorando: porque el fervor y la piedad se han perdido.

Sigue llorando: porque el ateísmo, separa muchas almas de Dios.

 

Carísimos hijos: María, Maestra de los Apóstoles de los últimos tiempos, os quiere adoctrinar, os quiere mostrar la cantidad de peligros que os asechan, os quiere llevar a un cambio de vida: porque sólo si permanecéis en estado de gracia, soportareis la prueba, sólo si permanecéis fieles a la sana doctrina y a la tradición, os salvareis. Sólo si permanecéis en el Sagrario adorando a Jesús presente en la Sagrada Hostia, no seréis engañados por la bestia. Sólo si permanecéis arropados bajo mi manto Celestial, el enemigo no se os acercará. Atended a estos últimos llamados del Cielo; consagraos a mi protección maternal, que yo dirigiré vuestras vidas y os cuidaré como una buena madre vela por sus hijos, guiaré vuestros pasos para que os encontréis con Jesús, os guardaré en uno de los Aposentos de mi Inmaculado Corazón, de tal modo que paséis desapercibidos frente a las insidias y haced caso a mis mensajes, guardadlos en vuestro corazón y vividlos; dadlos a conocer a los humildes y sencillos, que ellos sabrán acogerlos como palabras del cielo. Atended a estos últimos llamados del Cielo, y caminad tras las huellas de Jesús; renunciad radicalmente a las cosas del mundo y cargad la cruz de cada día con amor.

 

Atended a estos últimos llamados del cielo; dejad, ya, vuestra vida de pecado y esperad, porque muy pronto el mundo será transformado, regresará a su orden primero.

 

 

 

Virtud de la Perseverancia

Siembro en vuestro jardín, la Rosa de la Perseverancia, rosa de vivo color que os anima, os impulsa, os alienta y os motiva a permanecer en el jardín que Dios os ha plantado.

 

Cultivad esta Rosa celestial con la alegría; alegría, aún, en momentos de tristeza mirando siempre adelante y nunca hacia atrás.
Sed perseverantes, hijos míos, en la oración.
Sed perseverantes, hijos míos, en los sacramentos.
Sed perseverantes, hijos míos, en la lectura y meditación del libro santo.
Sed perseverantes, hijos míos, en el rezo del Santo Rosario.
Sed perseverantes, hijos míos, en la práctica de las virtudes cristianas.
Sed perseverantes, hijos míos, en el amor al silencio y la soledad.
Sed perseverantes, hijos míos, en vivir el Evangelio en su radicalidad.
Sed perseverantes, hijos míos, en caminar en pos de Cristo.
Sed perseverantes, hijos míos, en mi escuela paternal, escuela que os enseña a amar a Dios sobre todas las cosas.
Escuela que os enseña a morir a vuestros propios intereses para pensar en favor de los demás.
Escuela que os enseña a amar y a desear ardientemente el alimento espiritual.
Escuela que os enseña a caminar como peregrinos en la tierra cuya meta es alcanzar el cielo.

 

3. Coronilla de Protección
(Se reza en un rosario común)

En cada Padre Nuestro:
Ave María Purísima, sin pecado concebida, hija de San Joaquín y santa Ana, María Santísima.

 

En cada Ave María (diez veces)
V. ¿Quién como Dios?
R. Nadie como Dios.

 

En cada Gloria:
V. Huid poderes malignos
R. venció Cristo el Señor.

 

Al final del Rosario:
V. Corazones Triunfantes de Jesús y de María.
R. Reinad en mi vida y en mi corazón. Amén.

Letanías al inmaculado Corazón de María

V/ Señor, ten piedad.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
V/Cristo, ten piedad.
R/Cristo ten piedad de nosotros.
V/Señor, ten piedad.
R/Señor, ten piedad de nosotros.
V/Cristo, óyenos.
R/Cristo óyenos.
V/Cristo, escúchanos.
R/Cristo, escúchanos.
V/Dios, Padre celestial.
R/Ten Misericordia de nosotros.
V/Dios, Hijo Redentor del mundo.
R/Ten Misericordia de nosotros.
V/Dios, Espíritu Santo
R/Ten Misericordia de nosotros.
V/ Trinidad Santa, un solo Dios.
R/ Ten Misericordia de nosotros.
Santa María, Corazón Inmaculado de María. Ruega por nosotros.
Corazón de María, lleno de gracia. Ruega por nosotros.
Corazón de María, vaso de amor más puro. Ruega por nosotros.
Corazón de María, consagrado integro a Dios. Ruega por nosotros.
Corazón de María, preservado de todo pecado. Ruega por nosotros.
Corazón de María, morada de la Santísima Trinidad. Ruega por nosotros.
Corazón de María, delicia del Padre en la Creación. Ruega por nosotros.
Corazón de María, instrumento del Hijo en la Redención. Ruega por nosotros.
Corazón de María, la esposa del Espíritu Santo. Ruega por nosotros.
Corazón de María, abismo y prodigio de humildad. Ruega por nosotros.
Corazón de María, medianero de todas las gracias. Ruega por nosotros.
Corazón de María, latiendo al unisonó con el Corazón de Jesús. Ruega por nosotros.
Corazón de María, gozando siempre de la visión beatifica. Ruega por nosotros.
Corazón de María, holocausto del amor divino. Ruega por nosotros.
Corazón de María, abogado ante la justicia divina. Ruega por nosotros.
Corazón de María, traspasado de una espada. Ruega por nosotros.
Corazón de María, coronado de espinas por nuestros pecados. Ruega por nosotros.
Corazón de María, agonizando en la Pasión de tu Hijo. Ruega por nosotros.
Corazón de María, exultando en la resurrección de tu Hijo. Ruega por nosotros.
Corazón de María, triunfando eternamente con Jesús. Ruega por nosotros.
Corazón de María, fortaleza de los cristianos. Ruega por nosotros.
Corazón de María, refugio de los perseguidos. Ruega por nosotros.
Corazón de María, esperanza de los pecadores. Ruega por nosotros.
Corazón de María, consuelo de los moribundos. Ruega por nosotros.
Corazón de María, alivio de los que sufren. Ruega por nosotros.
Corazón de María, lazo de unión con Cristo. Ruega por nosotros.
Corazón de María, camino seguro al cielo. Ruega por nosotros.
Corazón de María, prenda de paz y santidad. Ruega por nosotros.
Corazón de María, vencedora de las herejías. Ruega por nosotros.
Corazón de María, de la Reina de Cielos y tierra. Ruega por nosotros.
Corazón de María, de la Madre de Dios y de la Iglesia. Ruega por nosotros.
Corazón de María, que por fin triunfarás. Ruega por nosotros.

 

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Ten misericordia de nosotros.

 

V/ Ruega santa Madre de Dios
R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oremos:

Tú que nos has preparado en el Corazón Inmaculado de María una digna morada de tu Hijo Jesucristo, concédenos la gracia de vivir siempre conforme a sus enseñanzas y de cumplir sus deseos. Por Cristo tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

 

5. Oración final.

Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor al segundo advenimiento de vuestro Hijo Jesús.

Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo. Despertad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma. Desapego al mundo y anhelos de santidad.

 

Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón.

 

Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro, discípulo que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo. Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, cercenad mi corazón con vuestra espada de doble filo y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe hasta el día del retorno de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Madre celestial, Maestra del apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.

 

Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina para que la luz del Espíritu Santo acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.

 

Madre celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús.
Amén.

Acerca del autor

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1 Comentario

  1. MARIA Evelia Pardo RIVERA

    Hola dice mi esposo que le gustaria saber cuales son los pormenore de esta oracion que con gran gusto las estamos haciendo y nos gustaria hacerla participe a nuestros amigos Muchas gracias.
    Evelia de Tepic Nay.

    Responder

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