Meditación de las Horas Nocturnas XII.

Meditación de las Horas Nocturnas XII.

Meditación de las Horas Nocturnas
XII. Reparad por las almas que se dejan seducir por las siete hijas de satanás, los pecados capitales.

Todo-por-Ti

Coronilla del Amor

En las cuentas del Rosario:

En las cuentas grandes:
Sagrados Corazones de Jesús y de María:
Sed nuestro amor y salvación.

 

En las cuentas pequeñas (10 veces):
Jesús, María os amo. Salvad almas.

 

Al final del Rosario, repetir tres veces:
Sagrados Corazones de Jesús y de María:
Haced que os ame cada vez más.

 

Jesús:

Hijo mío: premiaré vuestro sacrificio. Pagaré vuestro desvelo de amor. Os llevaré a una de las moradas de mi Reino. Os ceñiré una corona de rosas por haber sido fiel a las horas nocturnas de reparación. Reparación que habrá de extenderse al mundo entero.

Reparación que antepondrá el Triunfo de los Sagrados Corazones. Reparación que destruirá los planes maléficos de satanás.

Reparación que os borrará pecados del libro de vuestras vidas.

Así es, pues, amado mío que no escatiméis en vuestro tiempo para prodigarme alivio a mi Corazón sufriente, porque muchos de mis hijos han caído en las redes oscuras de los pecados capitales; pecados que deforman el alma, pecados que manchan el corazón, pecados que son gangrena para el espíritu, pecados que llevan a la muerte eterna.

Alma reparadora que estáis en vela, que estáis con vuestro corazón abierto, que estáis dispuesto en consolar mi Sagrado Corazón: venid en el silencio de esta noche y reparad por todas aquellas almas que se dejan seducir por las siete hijas de satanás; almas que llevan su corazón impregnado del lastre del mundo; almas altamente insatisfechas que no han encontrado el verdadero camino; almas que desdicen de mi amor y de mi misericordia para con toda la humanidad, almas de corazón putrefacto que requieren limpiarse en los Ríos de la Gracia; almas que van directo al suplicio eterno si no vuelven sus ojos y su corazón a Mi vuestra luz, en esta noche lúgubre, habrá de iluminar el sendero de las almas ausentes de mi redil.

Vuestro sacrificio os servirá en reparación a vuestros propios pecados y los pecados del mundo entero.

Vuestro interés en la salvación de las almas os hará como un ángel en la tierra; ángel que templa el arpa y la citara; ángel que no se aparta de Mi ni un instante porque no sabría sobrevivir si no está a mi lado; ángel que atraerá a otros ángeles a salmodiar con la hora nocturna de reparación.

Reparación tan necesaria en este tiempo; tiempo en el que a lo bueno le llaman malo y a lo malo le llaman bueno; tiempo de degradación moral; tiempo en el que los valores cristianos han sido tergiversados; tiempo en el que muchas almas se condenan: por no haber acudido a las fuentes de misericordia, por no haber iniciado en vida un proceso de conversión perfecta y transformante.

 

Alma reparadora:

Corazón sufriente de mi Jesús: gracias os doy por haberme limpiado y purificado en los Ríos de agua viva. Gracias por haber puesto vuestros ojos de compasión en mi miseria. Gracias por haber suscitado dentro de mí un deseo de cambio, un querer volver a vuestra Casa porque extrañaba vuestro amor y cariño; extrañaba vuestros mismos, vuestra delicadeza; os extrañaba, encanto de mi pobre corazón.

Jesús: Vos que sois la Victima Divina, ofrenda de amor al Padre Eterno: atraed con vuestros rayos de luz a cada una de las almas que se han dejado vencer ante la lucha; almas que han caído en pozos putrefactos; almas de conciencia manchada porque de una u otra forma han sucumbido ante los halagos de las siete hijas de satanás; hijas que tienen la mirada puesta en el mayor número de almas; hijas que envenenan el corazón de los hombres con la ponzoña letal de la envidia, la pereza, la soberbia, la lujuria, la ira, la gula y la avaricia; ponzoña que lleva a la muerte segunda, ponzoña que lleva a la degradación, al relajo; ponzoña que destruye todo aquello que le sale a su paso; ponzoña que obnubila y aletarga el pensamiento y la conciencia de la humanidad.

Amantísimo Jesús mío: dadles otra oportunidad a estas pobres almas; herid sus corazones con un flechazo de amor; salpicad sus conciencias con tan sólo una gotita de vuestra Sangre Preciosa y ellas despertarán de su sueño letargo; estas hijas pródigas regresarán hacia Vos, ellas os pedirán perdón, ellas llorarán sus culpas, ellas limpiarán y perfumarán sus corazones en los Ríos de la Gracia, ellas buscarán vuestro amor, vuestro amparo.

Amantísimo Jesús mío: reparo en esta noche por las almas que habrán de morir y aún, no han reconocido sus culpas; aún, caminan tras las seducciones de una de las hijas de satanás, compadeceos de ellas; vuestro Corazón sobreabunda en misericordia, no permitáis que estas almas perezcan; llevadlas, así sea al nivel más bajo del Purgatorio, ellas os lo sabrán agradecer.

Jesús, mi delirio de amor: os agradezco, por haberos fijado en mí; os agradezco, porque el Médico Divino ha dado término a mis enfermedades; os agradezco, porque sois el Arquitecto del Cielo, que ha descendido a la tierra para trazar nuevos planes en mi vida, proyectos diferentes jamás pensados.

Recibid, Corazón Agonizante de Jesús, esta hora nocturna de reparación como mi ofrenda; ofrenda que os dé consuelo, alivio a vuestro padecimiento.

Oración.
¡Dios de Amor! ¡Padre de Bondad! Por los méritos, por los ruegos y sufrimientos de vuestro Hijo muy amado, dad luz a estas almas para que lleguen a rechazar el mal y abrazar con decisión Vuestra Voluntad Santísima. No permitáis que sean causa de tanto daño para ellas y para otras almas inocentes y puras.
Amén

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