2a lect de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 5,21-32. Domingo 23 de Agosto de 2015.

2a lect de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 5,21-32. Domingo 23 de Agosto de 2015.

2a lect de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 5,21-32. Domingo 23 de Agosto de 2015.

“ESTE ES UN GRAN MISTERIO, Y YO LO REFIERO A CRISTO Y A LA IGLESIA”.

esposos-amen-a-sus-esposas-3 Den gracias a Dios Padre en nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, siempre y por todas las cosas.
Expresen su respeto a Cristo siendo sumisos los unos a los otros.
Lo sean así las esposas a sus maridos, como al Señor.
El hombre es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual es asimismo salvador.
Que la esposa, pues, se someta en todo a su marido, como la Iglesia se somete a Cristo.
Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella.
Y después de bañarla en el agua y la Palabra para purificarla, la hizo santa,
pues quería darse a sí mismo una Iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni nada parecido, sino santa e inmaculada.
amen-a-sus-esposas-1 Así deben también los maridos amar a sus esposas como aman a sus propios cuerpos: amar a la esposa es amarse a sí mismo.
Y nadie aborrece su cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida. Y eso es justamente lo que Cristo hace por la Iglesia,
pues nosotros somos parte de su cuerpo.
La Escritura dice: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa y los dos formarán un solo ser.
Es éste un misterio muy grande, pues lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
En cuanto a ustedes, cada uno ame a su esposa como a sí mismo, y la mujer, a su vez, respete a su marido.

PALABRA DE DIOS.- TE ALABAMOS, SEÑOR.

rostro-de-cristo-3ORACIÓN: Inclina tu oído, Señor, y escúchame. Salva a tu siervo, que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco. Señor Dios, que unes en un mismo sentir los corazones de tus fieles, impulsa a tu pueblo a amar lo que mandas y a desear lo que prometes, para que, en medio de la inestabilidad del mundo, estén firmemente anclados nuestros corazones donde se halla la verdadera felicidad. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, Él que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, que es Dios por los siglos de los siglos. Amén

Biblia Latinoamericana / se toma como guía el misal Católico: Asamblea Eucarística. México

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