Los mandamientos que sostienen la vida del cristiano Mt  22,34-40.

Los mandamientos que sostienen la vida del cristiano Mt 22,34-40.

Los mandamientos que sostienen la vida del cristiano Mt 22,34-40.

Comentario al evangelio.



Que gusto da estar en la asamblea eucarística, la gran fiesta del católico y más que hoy nos simplifica la vida Jesús con su palabra transformadora con dos mandamientos, eso no significa que los otros nueve mandamientos no sirvan, al contrario, profundizan nuestra fe. Amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo será de lo que se hable el día de hoy, pero a la vez, estos dos van a sostener nuestra vida diaria, que alimentada con su cuerpo y sangre bastará para alcanzar una vida plena. Para el comentario citamos todo el texto y posteriormente el comentario:

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «”Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.” Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Introducción.

Es un texto que nos conduce a captar las dificultades de evangelizar por parte de Jesús, L llevar la palabra Jesús a los hombres se encuentra con corrientes ideológicas difíciles de derribar. Los saduceos era un grupo influyente en la vida de los judíos, una secta que se hacía ver como los descendiente del sacerdote Sadoc que acompaño en el culto en tiempos de David y de Salomón, un grupo que se identificó por ahí del año 80 a de C. En tiempos de Jesús los saduceos más que sacerdotes eran considerados hombres aristócratas del judaísmo, dinero, las mejores mujeres, buena posición, los primeros lugares y grupo que metía su influencia en el Sanedrín.

Les gustaba discutir con sus maestros, según se entiende varios saduceos eran también escribas, sus intereses conservadores favorecieron a Roma y obvio que negociaron con Roma, no creen en la resurrección y en la otra vida como tal. La palabra santa dice que Jesús les tapo la boca: al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo. Alguien que estudiaba la Toráh en Judea casi tenía una forma de vida, ahora la intervención de otro grupo con una influencia bastante compleja en la vida del judío interviene: “los fariseos” que al igual a los saduceos, unos eran escribas: y uno de ellos, que era experto en la Ley.

Los expertos de la ley o Toráh.

Los escribas o los letrados, era el grupo oficial en la enseñanza de la ley o la Toráh entre los judíos, las sinagogas y lugares donde se explicaba la sagrada palabra de Dios tenía presencia de este grupo compacto. El tema de hoy se refiere a la ley donde se necesita un experto y un fariseo-escriba interviene: le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?, probablemente sea fácil responder para un católico, pero vivirlo es reto que hoy más lo interpela. Jesús con la misma solvencia de los escribas contesta con lo escrito en la Toráh: Dt 6:4-5 Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.

El famoso shemá, como católico yo me puedo cuestionar: ¿amo a Dios?, ¿amo y respeto sus palabras?, ¿confío en ellas?, ¿soy capaz de entregarme a él con todo mi corazón, mi alma y mi ser?, es una ley de Dios que los israelitas enseñan a sus generaciones, ¿qué enseñamos nosotros a nuestros hijos, triste , vemos muy pocos jóvenes que desean conocer a Jesús, ¿labor nuestra?

Los profetas.

Los profetas fueron hombres inspirados que anunciaban la palabra de Dios, las injusticias, la marginación, el robo, ídolos, abusos, santidad, eso era un punto interesante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”, la denuncia era porque no se amaba al prójimo solo se veían en su persona, los demás no interesaban; Jesús pone bien en claro que aunque el primero de los mandamientos es amar a Dios, esto no se hace realidad sino se pone en práctica el segundo.

Usted ve en la Iglesia muchos servidores que sirven en el altar, pero en cuanto dejan su ministerio y se ponen en contacto con la gente, se acaba todo, peor que paganos, por ellos Jesús nos advierte que amemos al prójimo como a nosotros mismos, así como cuidas tú salud, así como comes, así vistes, calzas, te abrigas, defiendes tus derechos, pides justicia, así como a ti mismo, ¿duro?, eso es lo más importante. Los Saduceos fueron callados por Jesús, ahora los fariseos-escribas enmudecen, pero ¿y nosotros?, agachamos la cabeza, nos sentimos orgullosos o simplemente son palabras más de Jesús.

Conclusión.

Los dos mandamientos que Jesús ha proclamado sostienen nuestra vida, debemos orar para que el amor a él nos mueva al ir al prójimo. Como matrimonios tenemos la misión de enseñar a nuestros hijos aún mayores a respetar y amar a Dios, no importa sí se molestan, ese es su problema. Nuestro problema radica en que hay hermanos de fe, hermanos de sangre, hombres y mujeres que no forman parte de nuestro credo que nos esperan.

Fomentamos valores, principios, tenemos defensa de los derechos, pero no enseñamos el amor, ¿de qué sirven lo demás?, en cuanto a la entrega carnal de los cuerpos eso no garantiza amor ni mucho menos conversión, quizá hasta fomente más hedonismo.

Somos maestros con nuestro ejemplo en casa, trabajo, canchas, lugares donde actuamos, en la Iglesia etc.; es bueno saber que nuestra fe se sintetiza en dos mandamientos, deseamos que estos sean los que nos santifiquen y nos distingan de hombres pasivos, flojos, y poco esmerados, nos espera la práctica, en buena hora.

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