Del libro del Génesis 27,1-5.15-29. Sábado 6 de Julio de 2019. Misa de Santa María Virgen.

Del libro del Génesis 27,1-5.15-29. Sábado 6 de Julio de 2019. Misa de Santa María Virgen.

Del libro del Génesis 27,1-5.15-29. Sábado 6 de Julio de 2019.

Misa de Santa María Virgen.

«JACOB SUPLANTÓ A SU HERMANO Y LE ROBÓ LA BENDICIÓN DE SU PADRE».

Isaac había envejecido y ya no veía por tener debilitados los ojos. Un día llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: «¡Hijo mío!». Esaú le respondió: «Aquí estoy». Isaac le dijo: «Mira, ya soy viejo y no sé cuándo voy a morir. Así pues, toma tus flechas, tu aljaba y tu arco, sal al campo y caza algo para mí. Luego me preparas un buen guiso, como a mí me gusta, y me lo traes para que me lo coma y te bendiga antes de morir».
Pero Rebeca estaba escuchando la conversación de Isaac con Esaú. Cuando Esaú se fue al campo a cazar algo para su padre, Rebeca tomó la ropa más fina de Esaú, su hijo mayor, y se la puso a Jacob, su hijo menor. Luego, con la piel de unos cabritos, le cubrió a Jacob los brazos y la parte lampiña del cuello y le entregó el guisado y el pan que había preparado.
Jacob entró a donde estaba su padre y le dijo: «¡Padre!». Isaac le respondió: «Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo?». Jacob le dijo a su padre: «Soy tu primogénito, Esaú. Ya hice lo que me dijiste. Levántate, siéntate y come de lo que he cazado, para que me bendigas».
Isaac le dijo: «¡Qué pronto encontraste algo para cazar, hijo!». Respondió Jacob: «Si; es que el Señor, tu Dios, me lo puso delante». Isaac le dijo a Jacob: «Acércate, hijo, para que te toque y vea si realmente eres o no mi hijo Esaú». Jacob se acercó a su padre, Isaac, el cual lo palpó y dijo: «La voz es de Jacob, pero los brazos son de Esaú». Y no reconoció a Jacob porque sus brazos estaban velludos como los de su hermano mayor, y se dispuso Isaac a bendecirlo.
Entonces le dijo: «¿Eres tú de veras mi hijo Esaú?». Respondió Jacob: «Sí, yo soy». Le dijo Isaac: «Acércame lo que has cazado para que coma y después te bendiga». Jacob le acercó el guisado y el padre comió; también le trajo vino y bebió. Entonces le dijo Isaac a Jacob: «Hijo, acércate y bésame». Él se acercó y lo besó; y al aspirar Isaac el olor de su ropa, lo bendijo, diciendo:
«El aroma de mi hijo es como el aroma de un campo, bendecido por el Señor. Que Dios te conceda la lluvia del cielo y la fertilidad de la tierra, y trigo en abundancia.
Que los pueblos te sirvan y las naciones se postren ante ti; que seas señor de tus hermanos y que se postren ante ti los hijos de tu madre. Maldito sea el que te maldiga y bendito el que te bendiga».PALABRA DE DIOS.- TE ALABAMOS, SEÑOR.

Se toma como guía el misal Católico: Asamblea Eucarística. México.

Acerca del autor

Temas relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.