Palabra de Dios 26 de Marzo del 2026. Lunes IV Semana de Cuaresma.
Evangelio del dia.
PRIMERA LECTURA.
Del libro del profeta Isaías ( 65, 17-21 )
Esto dice el Señor: “Voy a crear un cielo nuevo y una tierra
nueva; ya no recordaré lo pasado, lo olvidaré de corazón.
Se llenarán ustedes de gozo y de perpetua alegría por
lo que voy a crear: Convertiré a Jerusalén en júbilo y a mi
pueblo en alegría. Me alegraré por Jerusalén y me gozaré
por mi pueblo. Ya no se oirán en ella gemidos ni llantos.
Ya no habrá niños que vivan pocos días, ni viejos que
no colmen sus años y al que no los alcance se le tendrá por
maldito. Construirán casas y vivirán en ellas, plantarán viñas
y comerán sus frutos”.
Palabra de Dios.
SALMO.
Salmo ( 29 )
R. Te alabaré, Señor, eternamente.
Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis
enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de
morir, me reviviste.
R.
Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su
nombre, porque su ira dura un solo instante y su bondad,
toda la vida. El llanto nos visita por la tarde; por la
mañana, el júbilo.
R.
Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi
ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso
eternamente.
R.
EVANGELIO.
Evangelio según san Juan ( 4, 43-54 )
En aquel tiempo, Jesús salió de Samaria y se fue a
Galilea. Jesús mismo había declarado que a ningún
profeta se le honra en su propia patria. Cuando llegó, los
galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que
él había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también
ellos habían estado allí.
Volvió entonces a Cana de Galilea, donde había
convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real,
que tenía un hijo enfermo en Cafarnaúm. Al oír éste que
Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó
que fuera a curar a su hijo, que se estaba muriendo. Jesús
le dijo: “Si no ven ustedes señales y prodigios, no creen”.
Pero el funcionario del rey insistió: “Señor, ven antes de
que mi muchachito muera”. Jesús le contestó: “Vete, tu
hijo ya está sano”.
Aquel hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso
en camino. Cuando iba llegando, sus criados le salieron
al encuentro para decirle que su hijo ya estaba sano. Él
les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Le
contestaron: “Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre”.
El padre reconoció que a esa misma hora Jesús le había dicho:
‘Tu hijo ya está sano’, y creyó con todos los de su casa.
Esta fue la segunda señal milagrosa que hizo Jesús al
volver de Judea a Galilea.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: El oráculo de Isaías sólo tendrá cabal
cumplimiento con la llegada del Mesías, gracias –sobre
todo– a su poder sobre la enfermedad y la muerte. La
súplica que un funcionario real de Cafarnaún hace a Jesús
pidiéndole la curación de su hijo, gravemente enfermo,
“arranca” el milagro de una curación a distancia por el
poder de Cristo, que se encuentra en Cana de Galilea,
donde antes había convertido el agua en vino. Jesús se
manifiesta en este episodio como la «vida» en persona, tema
que el evangelista san Juan desarrollará más adelante con
gran profundidad.