Palabra de Dios 18 de Junio de 2026. Jueves XI de Tiempo Ordinario.
Evangelio del dia.
PRIMERA LECTURA.
Del libro del Eclesiástico (Sirácide) ( 48, 1-15 )
En aquel tiempo, surgió Elías, un profeta de fuego;
su palabra quemaba como una llama. Él hizo caer sobre
los israelitas el hambre y con celo los diezmó. En el
nombre del Señor cerró las compuertas del cielo e hizo
que descendiera tres veces fuego de lo alto.
¡Qué glorioso eres, Elías, por tus prodigios! ¿Quién
puede jactarse de ser igual a ti? Tú resucitaste del sepulcro
a un muerto, lo arrancaste de la muerte por la palabra del
Altísimo. Tú llevaste la ruina a los reyes y la muerte a
los príncipes en su lecho. Tú escuchaste las amenazas de
Dios en el Sinaí y sus palabras de castigo en el Horeb.
Tú ungiste a reyes vengadores y nombraste como sucesor
tuyo a un profeta.
En un torbellino de llamas fuiste arrebatado al cielo,
sobre un carro tirado por caballos de fuego. Escrito está
de ti que volverás, cargado de amenazas, en el tiempo
señalado, para aplacar la cólera antes de que estalle, para
hacer que el corazón de los padres se vuelva hacia los
hijos y congregar a las tribus de Israel.
Dichosos los que te vieron y murieron gozando de tu
amistad; pero más dichosos los que estén vivos, cuando
vuelvas.
Cuando Elías fue arrebatado por el torbellino, Eliseo
quedó lleno de su espíritu. Ningún príncipe lo intimidó,
nadie lo pudo dominar. Ninguna cosa le era imposible y
aun estando en el sepulcro, resucitó a un muerto. En vida
hizo prodigios y después de muerto, obras admirables.
Palabra de Dios.
SALMO.
Salmo ( 96 )
R. Que se alegren los justos con el Señor.
Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el
mundo entero. El trono del Señor se asienta en la justicia
y el derecho.
R.
Un fuego que devora a sus contrarios a nuestro Dios
precede; deslumbran sus relámpagos el orbe y viéndolos,
la tierra se estremece.
R.
Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda
la tierra. Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria
ven todos los pueblos.
R.
Los que adoran estatuas que se llenen de pena y se
sonrojen, lo mismo el que se jacta de sus ídolos. Que
caigan ante Dios todos los dioses.
R.
EVANGELIO.
Evangelio según san Mateo ( 6, 7-15 )
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando
ustedes hagan oración, no hablen mucho, como los
paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar
serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo
que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues,
oren así:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras
ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.
Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a
ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no
perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará
a ustedes sus faltas”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: No hace falta importunar a Dios a
base de hueca palabrería, como lo hacen los paganos,
nos dice Jesús, antes de proponernos el gran modelo
de oración: el «Padre Nuestro». En esta versión de
san Mateo, las tres primeras peticiones se refieren
a Dios y las otras cuatro a nosotros los humanos.
La conclusión vuelve sobre la quinta petición, la del
perdón. Esta oración es mucho más que una “fórmula”
para recitar: es todo un “estilo de vida” Es una
invitación a la entrega total a la voluntad del Padre,
a fin de que su reinado se manifieste plenamente en
cada uno de nosotros.








