Palabra de Dios 7 de Junio del 2026. X DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.
Evangelio del dia.
PRIMERA LECTURA.
Del libro del profeta Oseas ( 6, 3-6 )
Esforcémonos por conocer al Señor; tan cierta como
la aurora es su aparición y su juicio surge como la luz;
bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia
de primavera que empapa la tierra.
“¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué voy a hacer
contigo, Judá? Tu amor es como nube mañanera, como
rocío matinal que se evapora. Por eso los he azotado por
medio de los profetas y les he dado muerte con mis palabras.
Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de
Dios, más que holocaustos”.
Palabra de Dios.
SALMO.
Salmo ( 49 )
R. Dios salva al que cumple su voluntad.
Habla el Dios de los dioses, el Señor, y convoca a
cuantos moran en la tierra del oriente al poniente: “No
voy a reclamarte sacrificios, ante mí están siempre tus
ofrendas.
R.
Si yo estuviera hambriento, nunca iría a decírtelo a ti,
pues todo es mío. ¿O acaso yo como carne de toros y bebo
sangre de cabritos?
R.
Mejor ofrece a Dios tu gratitud y cumple tus promesas
al Altísimo, pues yo te libraré cuando me invoques y tú
me darás gloria, agradecido”.
R.
SEGUNDA LECTURA.
Carta de Pablo a los romanos ( 4, 18-25 )
Hermanos: Abraham, esperando contra toda esperanza,
creyó que habría de ser padre de muchos pueblos, conforme
a lo que Dios le había prometido: Así de numerosa será
tu descendencia.
Y su fe no se debilitó a pesar de que a la edad de casi
cien años, su cuerpo ya no tenía vigor, y además, Sara,
su esposa, no podía tener hijos. Ante la firme promesa
de Dios no dudó ni tuvo desconfianza, antes bien su fe
se fortaleció y dio con ello gloria a Dios, convencido de
que él es poderoso para cumplir lo que promete. Por eso,
Dios le acreditó esta fe como justicia.
Ahora bien, no sólo por él está escrito que “se le
acreditó”, sino también por nosotros, a quienes se nos
acreditará, si creemos en aquel que resucitó de entre los
muertos, en nuestro Señor Jesucristo, que fue entregado
a la muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra
justificación.
Palabra de Dios.
EVANGELIO.
Evangelio según san Mateo ( 9, 9-13 )
En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado
Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos,
y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.
Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo,
muchos publicanos y pecadores se sentaron también
a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los
fariseos preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su
Maestro come con publicanos y pecadores?” Jesús los
oyó y les dijo: “No son los sanos los que necesitan de
médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo
que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo
no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.
Palabra del Señor.








