Palabra de Dios 29 de Julio de 2026. SANTOS MARTA, MARÍA y LÁZARO.
Evangelio del dia.
PRIMERA LECTURA.
Primera carta de uan ( 4, 7-16 )
Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque
el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de
Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios,
porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha
manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito,
para que vivamos por él.
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos
amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió
a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.
Queridos hijos: Si Dios nos ha amado tanto, también
nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios
nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos
a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor en
nosotros es perfecto.
En esto conocemos que permanecemos en él, y él en
nosotros: en que nos ha dado su Espíritu. Nosotros hemos
visto, y de ello damos testimonio, que el Padre envió a su
Hijo como salvador del mundo. Quien confiesa que Jesús
es Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él.
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene
y hemos creído en ese amor. Dios es amor, y quien
permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.
Palabra de Dios.
SALMO.
Salmo ( 33 )
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de
alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor; que se alegre
su pueblo al escucharlo.
R.
Proclamemos qué grande es el Señor y alabemos su
nombre. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró
de todos mis temores.
R.
Vuélvanse a él y quedarán radiantes, jamás se sentirán
decepcionados. E1 Señor siempre escucha al afligido, de
su tribulación lo pone a salvo.
R.
A quien teme al Señor, el ángel del Señor lo salva y
cuida. ¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor; dichoso
quien en él confía.
R.
Que amen al Señor todos sus fíeles, pues nada faltará
a quienes lo aman. El rico empobrece y pasa hambre; a
quien busca al Señor nada le falta.
R.
EVANGELIO.
Evangelio según san Lucas ( 10, 38-42 )
En aquel tiempo, Jesús entró en un poblado, y una
mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía
una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de
Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto,
se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose
a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi
hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile
que me ayude”.
El Señor le respondió: «Marta, Marta, muchas cosas
te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es
necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la
quitará».
Palabra del Señor.
SANTOS MARTA, MARÍA y LÁZARO.
MR Oraciones propias / Lecc. II pp. 1097-1098
Santa Marta de Betania y sus hermanos, María y Lázaro,
eran unos de los más fieles seguidores y amigos de Jesús,
y a quienes el Señor les tenía especial afecto y cariño.
En su hogar siempre había una habitación lista y bien
arreglada para recibirlo, en cualquier día y a cualquier
hora en que el Maestro itinerante quisiera –rodeado de
sus hospitalarias atenciones– venir a reponerse un poco
de sus fatigas apostólicas.








