Palabra de Dios 8 de Agosto de 2026. Memoria, SANTO DOMINGO, Presbítero.
Evangelio del dia.
PRIMERA LECTURA.
Del libro del profeta Habacuc ( 1, 12–2, 4 )
¿No eres tú, Señor, desde siempre, mi santo Dios, que
no muere? Tú, Señor, has escogido al pueblo caldeo para
hacer justicia y lo has establecido para castigar. Tus ojos
son demasiado puros para soportar el mal, no puedes ver
la opresión. ¿Por qué miras en silencio a los traidores y
callas cuando el malvado devora al justo?
Tú tratas a los hombres como a los reptiles, que no
tienen dueño, como a los peces del mar: el pueblo caldeo
los pesca con anzuelo, los atrae a su red, los va amon
tonando y luego ríe satisfecho. Después ofrece sacrificios a
su anzuelo e incienso a su red, porque le dieron rica presa
y comida sustanciosa.
¿Y vas a permitir que siga llenando sus redes y matando
naciones sin piedad?
En mi puesto de guardia me pondré, me apostaré en la
muralla para ver qué me dice el Señor y qué responde a
mi reclamación.
El Señor me respondió y me dijo: «Escribe la visión
que te he manifestado, ponla clara en tablillas para que se
pueda leer de corrido. Es todavía una visión de algo lejano,
pero que viene corriendo y no fallará; si se tarda, espéralo,
pues llegará sin falta. El malvado sucumbirá sin remedio;
el justo, en cambio, vivirá por su fe».
Palabra de Dios.
SALMO.
Salmo ( 9 )
R. El Señor no abandona al que lo busca.
El Señor reina eternamente, tiene establecido un tribunal
para juzgar, juzga al orbe con justicia y rige a las naciones
con rectitud.
R.
El Señor es refugio del oprimido, su refugio en los mo
mentos de peligro. Que confíen en ti los que te conocen,
porque tú, Señor, no abandonas a los que te buscan.
R.
Tóquenle música al Señor, que reina en Sión, cuenten
sus maravillas a los pueblos, porque el Señor pide cuentas
de la vida y no olvida los gritos de los oprimidos.
R.
EVANGELIO.
Evangelio según san Mateo ( 17, 14-20 )
En aquel tiempo, al llegar Jesús a donde estaba la
multitud, se le acercó un hombre, que se puso de
rodillas y le dijo: «Señor, ten compasión de mi hijo. Le
dan ataques terribles. Unas veces se cae en la lumbre y
otras muchas, en el agua. Se lo traje a tus discípulos, pero
no han podido curarlo».
Entonces Jesús exclamó: «¿Hasta cuándo estaré con
esta gente incrédula y perversa? ¿Hasta cuándo tendré que
aguantarla? Tráiganme aquí al muchacho». Jesús ordenó al
demonio que saliera del muchacho, y desde ese momento
éste quedó sano.
Después, al quedarse solos con Jesús, los discípulos le
preguntaron: «¿Por qué nosotros no pudimos echar fuera
a ese demonio?» Les respondió Jesús: «Porque les falta
fe. Pues yo les aseguro que si ustedes tuvieran fe al menos
del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a
ese monte: ‘Trasládate de aquí para allá’, y el monte se
trasladaría. Entonces nada sería imposible para ustedes».
Palabra del Señor.
SANTO DOMINGO, Presbítero.
Nació en España. Cuando era canónigo, reunió primero
a un grupo de mujeres para que vivieran de acuerdo con
una regla. Después fundó en Tolosa la Orden de Predica
dores para luchar contra las herejías (los cataros). Quería
que sus hijos fueran mendicantes y que sus enseñanzas
se alimentaran de la contemplación. Antes de morir en
Bolonia, estableció la ciudad de Roma como centro de su
Orden (1170-1221).








