Palabra de Dios 13 de Sep. del 2026. XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.
Evangelio del dia.
PRIMERA LECTURA.
Del libro del Eclesiástico (Sirácide) ( 27, 33-28, 9 )
Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin
embargo, el pecador se aferra a ellas. El Señor se vengará
del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados.
Perdona la ofensa a tu prójimo, y así, cuando pidas perdón
se te perdonarán tus pecados. Si un hombre le guarda rencor
a otro, ¿le puede acaso pedir la salud al Señor?
El que no tiene compasión de un semejante, ¿cómo pide
perdón de sus pecados? Cuando el hombre que guarda
rencor pide a Dios el perdón de sus pecados, ¿hallará
quien interceda por él?
Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupción
del sepulcro y guarda los mandamientos.
Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor
a tu prójimo. Recuerda la alianza del Altísimo y pasa por
alto las ofensas.
Palabra de Dios.
SALMO.
Salmo ( 102 )
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía; que todo mi ser bendiga su
santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides
de sus beneficios.
R.
El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de
ternura.
R.
El Señor no nos condena para siempre, ni nos guarda
rencor perpetuo. No nos trata como merecen nuestras
culpas, ni nos paga según nuestros pecados.
R.
Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su
misericordia; como un padre es compasivo con sus hijos,
así es compasivo el Señor con quien lo ama.
R.
SEGUNDA LECTURA.
Carta de Pablo a los romanos ( 14, 7-9 )
Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni
muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos;
y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya
sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del
Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de
vivos y muertos.
Palabra de Dios.
EVANGELIO.
Evangelio según san Mateo ( 18, 21-35 )
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó:
«Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que
perdonarlo? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No
sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete».
Entonces Jesús les dijo: «El Reino de los cielos es
semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus
servidores. El primero que le presentaron le debía muchos
millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó
que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus
posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose
a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‹Ten paciencia conmigo
y te lo pagaré todo›. El rey tuvo lástima de aquel servidor,
lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró
con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero.
Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba,
mientras le decía: ‹Págame lo que me debes›. El compañero
se le arrodilló y le rogaba: ‹Ten paciencia conmigo y te lo
pagaré todo›. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que
fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de
indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces
el señor lo llamó y le dijo: ‹Siervo malvado. Te perdoné
toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú
también haber tenido compasión de tu compañero, como
yo tuve compasión de ti?› Y el señor, encolerizado, lo
entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que
pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si
cada cual no perdona de corazón a su hermano».
Palabra del Señor.








