Palabra de Dios 2 de Sep. de 2026. BEATO BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Presbítero y Mártir.
Evangelio del dia.
PRIMERA LECTURA.
Primera carta de Pablo a los corintios ( 3, 1-9 )
Hermanos: Anteriormente no pude hablarles como
a hombres movidos por el Espíritu Santo, sino como a
individuos sujetos a sus pasiones. Como a cristianos todavía
niños, les di leche y no alimento sólido, pues entonces no
lo podían soportar. Pero ni aun ahora pueden soportarlo,
pues sus pasiones los siguen dominando. Porque, mientras
haya entre ustedes envidias y discordias, ¿no es cierto
que siguen sujetos a sus pasiones y viviendo en un nivel
exclusivamente humano?
Cuando uno dice: “Yo soy de Pablo”, “Yo soy de
Apolo”, ¿no proceden ustedes de un modo meramente
humano? En realidad, ¿quién es Apolo y quién es Pablo?
Solamente somos servidores, por medio de los cuales
ustedes llegaron a la fe, y cada uno de nosotros hizo lo
que el Señor le encomendó. Yo planté, Apolo regó, pero
fue Dios quien hizo crecer. De modo que ni el que planta
ni el que riega tienen importancia, sino sólo Dios, que es
quien hace crecer. El que planta y el que riega trabajan para
lo mismo, si bien cada uno recibirá el salario conforme a
su propio trabajo. Así pues, nosotros somos colaboradores
de Dios y ustedes son el campo de Dios, la casa que Dios
edifica.
Palabra de Dios.
SALMO.
Salmo ( 32 )
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, dichoso el pueblo
que escogió por suyo. Desde el cielo el Señor, atentamente,
mira a todos los hombres.
R.
Desde el lugar de su morada observa a todos los que
habitan en el orbe. El formó el corazón de cada uno y
entiende sus acciones.
R.
En el Señor está nuestra esperanza, pues él es nuestra
ayuda y nuestro amparo; en el Señor se alegra el corazón
y en él hemos confiado.
R.
EVANGELIO.
Evangelio según san Lucas ( 4, 38-44 )
En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró
en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con
fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por
ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la
fiebre, y la fiebre desapareció. Ella se levantó enseguida
y se puso a servirles.
Al meterse el sol, todos los que tenían enfermos se los
llevaron a Jesús y él, imponiendo las manos sobre cada
uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de
ellos salían también demonios que gritaban: «¡Tú eres el
Hijo de Dios!» Pero él les ordenaba enérgicamente que
se callaran, porque sabían que él era el Mesías.
Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente
lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron
retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo:
«También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las
otras ciudades, pues para eso he sido enviado». Y se fue
a predicar en las sinagogas de Judea.
Palabra del Señor.
BEATO BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ,
Presbítero y Mártir.
Nació en la ciudad de México en 1580. Muy joven entró en
la Orden de San Agustín. Ya sacerdote, pidió ser enviado
a las misiones. En Manila ocupó primero durante seis
años el cargo de maestro de novicios. Por fin, en 1612, se
embarcó para Japón. En 1613, el emperador Taicosama
expulsó a todos los misioneros. Bartolomé regresó a Ma
nila, pero a petición de sus fieles, al cabo de cinco años
pudo volver disfrazado a Japón, donde trabajó quince
años. Al fin, traicionado, lo aprehendieron, y después de
muy crueles suplicios, lo hicieron morir a fuego lento, el
3 de septiembre de 1632.








