Billete Celador –Un Mensaje para Ti Guardia de Honor-
La réplica de Jesús…
Parroquia de San Pío X
“En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.”
Juan 6, 53-58
San Beda: si no comeréis la carne del Hijo del hombre… el que no coma su carne y no beba su sangre quedará privado de esta vida. La vida presente puede vivirse y gozarse sin comer este pan, pero tratándose de la vida eterna es de absoluta necesidad. No es lo mismo con relación al alimento que tomamos para conservar la vida del cuerpo, puesto que es absolutamente necesario para la conservación de esta vida mortal y sin embargo la conserva tan sólo por un número limitado de años; en cambio, quien come la carne de Jesucristo y bebe su sangre recibe necesariamente la vida eterna.
La invitación nos la hace el mismo Cristo, acudamos con mayor frecuencia a la Eucaristía.
Jesucristo expresa su deseo, que hagamos nuestro todo su ser humano en su condición humilde y mortal y así, El nos comunicara su divinidad. Poseerlo significa esfuerzo y perseverancia en recrear sus mismos rasgos y actuar de Cristo, esto solo se puede lograr en el conocimiento y cumplimiento de su Palabra.
Recibir a Cristo en la Eucaristía es motivo para no pecar.
El Amor de Dios no tiene límites, ¡se ha quedado con nosotros en la Eucaristía! sobre pasa todo pensamiento y sabiduría humana, Cristo presente en la Eucaristía es capaz de transformar a cualquier hombre a su imagen y semejanza, pero, es necesario tener fe y hacer de él nuestro alimento cotidiano. El es quien nutre nuestra alma y da fuerza para afrontar toda circunstancia de nuestra vida, es el motor que impulsa a vivir en el amor, el perdón, en el servicio al hermano, la unidad… es Cristo quien invita a vivir de Él, para Él y con Él. Es el Espíritu Santo quien guía nuestro caminar hacia la vida eterna. ¡¡Recibir la Eucaristía es ya una probadita de vida eterna!! Es Cristo quien circula por todo nuestro cuerpo haciendo maravillas, transformando, moldeando… otro Cristo, si hay tierra buena para: obrar el bien, vivir en la justicia, vivir en paz, para amar al hermano… porque quien posee a Dios no sabe hacer otra cosa que no sea amar, como nos lo enseña Cristo siempre haciendo la Voluntad del Padre.
El amor a Cristo se traduce en fidelidad a su Palabra. Dios comunica su vida y su persona a quien lo escucha.
Nuestra permanencia en Cristo es necesaria para fructificar.
En acción de gracias por los nuevos sacerdotes en especial por Emmanuel Ayala.
Oremos por todas las necesidades de nuestra Iglesia en especial por: santo Papa Francisco, Papa Emérito Benedicto XVI, Arz. Alfonso Cortes Contreras, Arz. Emérito José Guadalupe Martin Rabago, Obispo Juan Pallares, por todos los Obispos y sacerdotes del mundo en especial por: P: Eduardo Contreras, P. Juan Rodríguez Alba, P. Mario García, P. Juan Manuel Fernández, P. Silverio Chávez Ayala, P. Rafael, P. Martin Tafolla, P. Jorge Claudio, P. Hugo Landeros, P. Arturo Pérez Márquez, P. Antonio Borja, P. Arturo Espinoza Rico, P. Jorge Avalos, P. Chuy Salazar, P. Carlos Muñoz F., P. Chuy Reyes, P. José López, P. Valentín Garibay, P. Joel Padrón González, P. Juan María Huerta Muro, P. Roberto Velázquez, P. Cástulo Zavala, P. Eduardo Córdova, Párroco Tomas M. Zielinski, P. Juan Desiderio Espinoza, P. Miguel Domínguez, P. Leo Patlán, Diáconos: Emmanuel Ayala, Arturo, por todos los seminaristas en especial por Francisco Idalino Servin Medina, Diego Antonio Álvarez Ibarra, Alfredo Moreno, Miguel Ángel Arellano del Río, por todas las órdenes religiosas, vocaciones sacerdotales, Misioneros, Diáconos, todas las autoridades eclesiales, Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión, todos los Ministerios en especial Catequesis infantil, Familia, Comunidades, Epso Caritas, Evangelización, Liturgia, Música, Ministerio de Jóvenes, Pastoral de la Salud, Visitan la Cárcel, Armada blanca y todos los Servidores de la Iglesia.
Celadores del Santísimo Sacramento y Guardias de Honor del Sagrado Corazón de Jesús.








