Palabra de Dios 2 de Dic. del 2025. Maretes I de Adviento.
Evangelio del dia.
PRIMERA LECTURA.
Del libro del profeta Isaías ( 11, 1-020 )
En aquel día brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago
florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu del Señor, espíritu
de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu
de piedad y temor de Dios.
No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas; defenderá
con justicia al desamparado y con equidad dará sentencia al pobre;
herirá al violento con el látigo de su boca, con el soplo de sus
labios matará al impío. Será la justicia su ceñidor, la fidelidad
apretará su cintura.
Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito,
el novillo y el león pacerán juntos y un muchachito los apacentará.
La vaca pastará con la osa y sus crías vivirán juntas. El león comerá
paja con el buey.
El niño jugará sobre el agujero de la víbora; la creatura meterá
la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago
por todo mi monte santo, porque así como las aguas colman el mar,
así está lleno el país de la ciencia del Señor.
Aquel día la raíz de Jesé se alzará como bandera de los
pueblos, la buscarán todas las naciones y será gloriosa su
morada.
Palabra de Dios.
SALMO.
Salmo ( 71 )
R. Ven, Señor, rey de paz y de justicia.
Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia, al que es hijo de
reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu
pueblo justamente.
R.
Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era.
De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la
tierra.
R.
Al débil librará del poderoso y ayudará al que se encuentra
sin amparo; se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al
desdichado.
R.
Que bendigan al Señor eternamente y tanto como el sol, viva
su nombre. Que sea la bendición del mundo entero y lo aclamen
dichoso las naciones.
R.
EVANGELIO.
Evangelio según san Lucas ( 10, 21-24 )
En aquella misma hora Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu
Santo y exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y
de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los
entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre,
porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre
y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre,
sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos
que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas
y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que
ustedes oyen y no lo oyeron”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Tanto la visión profética de Isaías como
el pasaje evangélico de san Lucas representan dos
momentos de gran intensidad. Dos “momentos cumbre”,
diríamos, de la revelación bíblica. Ambos expresan con
gran fuerza y lirismo la «utopía» primero y la «realización»
después, de los tiempos mesiánicos. Por la apertura
de los sencillos a la acción del Espíritu se realiza esa
especie de vuelta ideal a la armonía y a la felicidad del
paraíso. Todo esto será posible porque un «vástago» del
tronco de David, el Mesías, instaurará –también para
los que se hagan como ellos– la paz, la justicia, el amor
y la fraternidad.