Palabra de Dios 02 de Mar. del 2026. Lunes II de Cuaresma.
Evangelio del dia.
PRIMERA LECTURA.
Del libro del profeta Daniel ( 9, 4b-10 )
En aquellos días, imploré al Señor, mi Dios, y le hice
esta confesión: “Señor Dios, grande y temible, que guardas
la alianza y el amor a los que te aman y observan tus
mandamientos. Nosotros hemos pecado, hemos cometido
iniquidades, hemos sido malos, nos hemos rebelado y nos
hemos apartado de tus mandamientos y de tus normas. No
hemos hecho caso a los profetas, tus siervos, que hablaban
a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y
a todo el pueblo.
Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la vergüenza en el
rostro, que ahora soportan los hombres de Judá, los habitantes
de Jerusalén y de todo Israel, próximos y lejanos, en todos los
países donde tú los dispersaste, a causa de las infidelidades
que cometieron contra ti.
Señor, la vergüenza es nuestra, de nuestros reyes, de
nuestros príncipes y de nuestros padres, porque hemos
pecado contra ti. De nuestro Dios, en cambio, es el tener
misericordia y perdonar, aunque nos hemos rebelado contra
él, y al no seguir las leyes que él nos había dado por medio
de sus siervos, los profetas, no hemos obedecido su voz”.
Palabra de Dios.
SALMO.
Salmo ( 78 )
R. No nos trates, Señor, como merecen nuestros pecados.
No recuerdes, Señor, contra nosotros las culpas de nuestros
padres. Que tu amor venga pronto a socorrernos, porque
estamos totalmente abatidos.
R.
Para que sepan quién eres, socórrenos, Dios y salvador
nuestro. Para que sepan quién eres, sálvanos y perdona
nuestros pecados.
R.
Que lleguen hasta ti los gemidos del cautivo; con tu brazo
poderoso salva a los condenados a muerte. Y nosotros, pueblo
tuyo y ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre y de
generación en generación te alabaremos.
R.
EVANGELIO.
Evangelio según san Lucas ( 6, 36-38 )
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Sean
misericordiosos, como su Padre es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán
condenados; perdonen y serán perdonados.
Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien
sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su
túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán
medidos”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: La misericordia y el perdón son
cualidades divinas por excelencia, como gusta insistir
el evangelista san Lucas. Este trozo evangélico nos está
pidiendo un cambio radical de mentalidad. De lo contrario,
sería imposible siquiera intentar cumplir las consignas:
«no juzguen», «no condenen», «perdonen», «den». Cada día se
nos ofrece una nueva oportunidad. O abrimos nuestros
corazones a la generosidad, o nos encerramos en nuestra
propia mezquindad e intransigencia. Evitando juicios
condenatorios, busquemos la tolerancia, la comprensión
y la sincera reconciliación con el hermano.