Palabra de Dios 1° de Abril del 2026. MIÉRCOLES DE LA SEMANA SANTA.

Evangelio del dia.

PRIMERA LECTURA.

Del libro del profeta Isaías ( 50, 4-9a )

En aquel entonces dijo Isaías: “El Señor me ha dado una
lengua experta, para que pueda confortar al abatido con
palabras de aliento.
Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para
que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha
hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia, ni
me he echado para atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a
los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro a los
insultos y salivazos.
Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido,
por eso endureció mi rostro como roca y sé que no quedaré
avergonzado. Cercano está de mí el que me hace justicia,
¿quién luchará contra mí? ¿Quién es mi adversario? ¿Quién
me acusa? Que se me enfrente. El Señor es mi ayuda, ¿quién
se atreverá a condenarme?”

Palabra de Dios.

SALMO.

Salmo ( 68 )

R. Por tu bondad, Señor, socórreme.

Por ti he sufrido injurias y la vergüenza cubre mi
semblante. Extraño soy y advenedizo, aun para aquellos de
mi propia sangre; pues me devora el celo de tu casa, el odio
del que te odia, en mí recae.
R.

La afrenta me destroza el corazón y desfallezco. Espero
compasión y no la hallo; consoladores, y no los encuentro.
En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron
vinagre.
R.

En mi cantar exaltaré tu nombre, proclamaré tu gloria,
agradecido. Se alegrarán al verlo los que sufren, quienes
buscan a Dios tendrán más ánimo, porque el Señor
jamás desoye al pobre, ni olvida al que se encuentra
encadenado.
R.

EVANGELIO.

Evangelio según san Mateo ( 26, 14-25 )

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas
Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo:
“¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?” Ellos quedaron
en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento
andaba buscando una oportunidad para entregárselo.
El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, los
discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde
quieres que te preparemos la cena de Pascua?” Él respondió:
“Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: ‘El Maestro
dice: Mi hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con
mis discípulos en tu casa’ ”. Ellos hicieron lo que Jesús les
había ordenado y prepararon la cena de Pascua.
Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce y mientras
cenaban, les dijo: “Yo les aseguro que uno de ustedes va a
entregarme”. Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron
a preguntarle uno por uno: “¿Acaso soy yo, Señor?” Él
respondió: “El que moja su pan en el mismo plato que yo,
ése va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir,
como está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo
del hombre va a ser entregado! Más le valiera a ese hombre
no haber nacido”. Entonces preguntó Judas, el que lo iba
a entregar: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le respondió:
“Tú lo has dicho”.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: Durante la cena Jesús desenmascara
las secretas intenciones del traidor, ya que Él, como
Señor de la vida y de la muerte, es quien dispondrá de
su propia «hora». Pero el Señor no se da por vencido,
no pierde la esperanza. Por eso –y aun en estas tristes
circunstancias– todavía ensaya una última oferta
de amistad en espera de su conversión. Judas, sin
embargo, no dio marcha atrás. Ejemplo escalofriante
que nos revela la profundidad del corazón humano,
capaz de lo más noble, como es el amor y la amistad, lo
mismo que de lo más vil, como son el odio y la traición.