Palabra de Dios 19 de Agosto de 2026. BEATOS PEDRO ZÚÑIGA Y LUIS FLORES, Presbíteros y Mártires.
Evangelio del dia.
PRIMERA LECTURA.
Del libro del profeta Ezequiel ( 34, 1-11 )
En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: «Hijo
de hombre, profetiza contra los pastores de Israel y diles:
‹Esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se
apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar
a las ovejas? Pero ustedes se toman la leche de ellas, se
visten con su lana, sacrifican las ovejas mejor alimentadas
y no apacientan al rebaño. No fortalecen a las ovejas
débiles, no curan a las enfermas ni cuidan a las que están
heridas. No hacen volver a las descarriadas ni buscan a las
perdidas, sino que las dominan con crueldad y violencia.
Mis ovejas se han dispersado por falta de pastor y se
han convertido en presa de todos los animales salvajes.
Mi rebaño anda errante por todas partes, por los montes y
las colinas; mi rebaño anda disperso por toda la superficie
de la tierra y no hay nadie que se preocupe de él, nadie
que lo busque›.
Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‹Mi
rebaño ha sido expuesto al pillaje y se ha convertido en
presa de todos los animales salvajes por falta de pastor,
pues mis pastores no se preocupan por mi rebaño; se
apacientan a sí mismos y no apacientan a mi rebaño’.
Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‹Lo
juro por mi vida: Me voy a enfrentar a los pastores para
reclamarles mis ovejas y destituirlos de su cargo. Los
pastores ya no volverán a apacentarse a sí mismos. Les
arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a
comer›. Esto dice el Señor: ‹Yo mismo buscaré a mis
ovejas y las cuidaré› ».
Palabra de Dios.
SALMO.
Salmo ( 22 )
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas
me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.
R.
Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el
sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado
me dan seguridad.
R.
Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis
adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi
copa hasta los bordes.
R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos
los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años
sin término.
R.
EVANGELIO.
Evangelio según san Mateo ( 20, 1-16a )
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta
parábola: «El Reino de los cielos es semejante a un
propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores
para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles
un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a
media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza
y les dijo: ‹Vayan también ustedes a mi vina y les pagaré
lo que sea justo›. Salió de nuevo a medio día y a media
tarde e hizo lo mismo.
Por último, salió también al caer la tarde y encontró
todavía otros que estaban en la plaza y les dijo: ‹¿Por
qué han estado aquí todo el día sin trabajar?› Ellos le
respondieron: ‹Porque nadie nos ha contratado’. Él les
dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su
administrador: ‹Llama a los trabajadores y págales su
jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a
los primeros›. Se acercaron, pues, los que habían llegado
al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron
que recibirían más; pero también ellos recibieron un
denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle
al propietario, diciéndole: ‹Esos que llegaron al último sólo
trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo
que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.
Pero él respondió a uno de ellos: ‹Amigo, yo no te hago
ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría
un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle
al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo
hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor
porque yo soy bueno?›
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los
primeros, los últimos».
Palabra del Señor.
BEATOS PEDRO ZÚÑIGA Y LUIS FLORES,
Presbíteros y Mártires.
Pedro Zúñiga nació en Sevilla. Su padre fue virrey de
la Nueva España y del Perú. Al terminar sus estudios
sacerdotales en la Orden de San Agustín, fue enviado a
Manila, en 1610. Luis Flores nació en Amberes (Bélgica). En
la ciudad de México entró en la Orden de Santo Domingo,
y en 1598 pasó a las Islas Filipinas. Los dos, Pedro y
Luis, intentaron llegar hasta el Japón, disfrazados, en una
pequeña barca, pero fueron descubiertos y entregados a
un cacique japonés, que los mandó matar a fuego lento.








