Palabra de Dios 23 de Sep. del 2026. Memoria, SAN PÍO DE PIETRELCINA.
Evangelio del dia.
PRIMERA LECTURA.
Del libro de los Proverbios ( 30, 5-9 )
Toda palabra de Dios es verdadera. El Señor es un
escudo para cuantos en él confían. No alteres para nada
sus palabras, no sea que te reprenda y resultes mentiroso.
Dos cosas te pido, Señor, antes de morir, no me las
niegues: líbrame de la falsedad y la mentira; no me des
pobreza ni riqueza, dame tan sólo lo necesario para vivir,
no sea que la abundancia me aparte de ti y me haga
olvidarte; no sea que la pobreza me obligue a robar y me
lleve a ofenderte.
Palabra de Dios.
SALMO.
Salmo ( 118 )
R. Condúceme, Señor, por tu camino.
Apártame de los caminos falsos y dame la gracia de
cumplir tu voluntad. Para mí valen más tus enseñanzas
que miles de monedas de oro y plata.
R.
Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo. Aparto
mi pie de toda senda mala para cumplir tus palabras.
R.
Medito tus decretos y odio el camino de la mentira.
Detesto y aborrezco la mentira y amo tu voluntad.
R.
EVANGELIO.
Evangelio según san Lucas ( 9,1-6 )
En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les
dio poder y autoridad para expulsar toda clase de
demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a
predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.
Y les dijo: “No lleven nada para el camino: ni bastón,
ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas. Quédense
en la casa donde se alojen, hasta que se vayan de aquel
sitio. Y si en algún pueblo no los reciben, salgan de ahí
y sacúdanse el polvo de los pies en señal de acusación».
Ellos se pusieron en camino y fueron de pueblo en
pueblo, predicando el Evangelio y curando en todas partes.
Palabra del Señor.
SAN PÍO DE PIETRELCINA, Presbítero.
Nació en 1887 en Pietrelcina, Italia. Fue presbítero de
la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, y vivió
en el convento de San Giovanni Rotondo, en Apulia. El
padre Pío fue un generoso dispensador de la misericordia
divina; se dedicó incansablemente a la dirección espiritual
y la administración del sacramento de la Penitencia,
mostrando una atención particular hacia los pobres y
los enfermos. Buscó una identificación cada vez mayor
con Cristo crucificado, para colaborar en la obra de la
redención. Terminó su peregrinación terrena el 23 de
septiembre de 1968.








