Derrochón y mendigo. San Lucas 15, 1-32.

Derrochón y mendigo. San Lucas 15, 1-32.

Derrochón y mendigo. San Lucas 15, 1-32.

Comentario al evangelio.


parabola-del-hijo-prodigo-2

Continuamos deleitándonos con la tercer parábola expuesta por Jesús en el evangelio según San Lucas y captar el gran amor de Dios y a la vez la dicha de que los pecadores regresen a él. Para el comentario de este pasaje lo citamos todo en su texto y posteriormente se harán los comentarios más importantes:

Lc 15:11-32 Dijo: «Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: «Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.» Y él les repartió la hacienda.
Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
«Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba.
Y entrando en sí mismo, dijo: «¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.»
Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: «Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.» Pero el padre dijo a sus siervos: «Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.» Y comenzaron la fiesta.
«Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: «Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.» El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: «Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!» «Pero él le dijo: «Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.»»

Es la parábola perfecta que describe a Dios en su amor y misericordia para el justo y el pecador arrepentido y Jesús magistralmente recrea; dos hijos tiene el Padre, un justo y un pecador, dos hijos de Rebeca Esaú (trabajador) y Jacob (flojo), dos reyes Saúl (el primer rey) y David (el sucesor), dos hombres orando en el templo: un fariseo y un pecador. Jesús narra una parábola al más puro estilo oriental, el hijo menor llamado pródigo representa a los pecadores y publicanos y el mayor a los justos pues este evangelio destinado a la gentilidad motiva al reino de Dios y a la conversión a Dios, se le dice prodigo a quién dilapida su propio patrimonio, en este caso la herencia.

El hijo menor pide su parte que le corresponde de la herencia de su Padre, la ley establece que antes de morir el Padre puede repartirla Eco 33:19-23.
; Deu_21:15-17 cita que al primogénito le tocan dos terceras partes y al menor una tercera parte en caso de dos hijos como se describe en la parábola.

El pasaje es alusivo a dos hijos judíos porque de lo contrario el que se haya ido a vivir a un país lejano y vivir como libertino, no hubiera extrañado en un ambiente pagano pero en un judío sí; el buscar trabajo después de gastarse todo es lógico, tiene que sobrevivir, el hijo menor es maldito porque la ley prohíbe apacentar cerdos por tenerlos como impuros y Jesús al exhibirlo como apacentador de puercos da el parámetro de que tan bajo había caído ese joven.

Los cerdos eran alimentados por bellotas y algarrobas, no era malo comerlas ni propias del alimento de los cerdos, el detalle es que no se las daban y en otras traducciones de la biblia dicen que se lo impedían.

La reflexión de este joven es profunda al tocar fondo, compara aquel ambiente hostil y el ambiente de su casa paterna, el hambre, la pena, el dolor que siente mientras que el más pobre y sencillo trabajador de su Padre tiene mejores condiciones de vida y el milagro llega: se arrepiente y decide el regreso a casa representado con su conversión, se ha dado cuenta que su vida pecaminosa fue la causa de su perdición y la enemistad que el pecado creo entre el él y su Padre (el Padre no está enemistado) y se levanta del fango para ir a casa.

Jesús narra la ansia del Padre que observa el camino día a día, lo espera y un día a lo lejos una figura de un mendigo que viene caminando hacía su hacienda, es su hijo pródigo y sale a su encuentro sin importar nada, sucio, en pecado, sin un zapato, vestimentas rasgadas es descrito en su cuadro por Rembrandt.

Los besos del Padre representan el perdón 2Sa 14:33. Su restitución como hijo de la casa de su Padre es representada con ponerle nuevo el vestido, las sandalias y el anillo, atuendos de fiesta y el gran honor de tenerlo allí (novillo cebado).

La queja del hijo mayor que trabaja duro en el campo se entiende, de que aquel hijo que despilfarró el dinero con prostitutas (hasta investigó la vida que llevaba su hermano) sea recibido de tal manera y a él no se le da un chivito para comerlo con sus amigos, algunos dicen que no se sentía hijo del Padre, sin embargo el enfoque es por el lado legalista, toda la biblia habla del justo y la queja del malvado por su vida, los profetas exhortaron a la conversión del pueblo de Israel.

Por último, Jesús narra que el Padre considera aquella fiesta como necesaria, ya no son los ángeles, ya no es el pastor, es el mismo Dios quién se alegra con todos por el pecador arrepentido, muerto por el pecado, perdido por no aceptar a Dios, pero su conversión lo lleva a la vida y a encontrar de nuevo el camino al Padre y de igual manera estás palabras son para cada uno de nosotros, tres parábolas que son un verdadero deleite para los oídos del pecador ya que tiene la esperanza de regresar al Padre.

 

Acerca del autor

Temas relacionados

6 Comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: