¡Llorar por los muertos vivientes!, no por los muertos del panteón.

¡Llorar por los muertos vivientes!, no por los muertos del panteón.

¡Llorar por los muertos vivientes!, no por los muertos del panteón.


calaveritas

Se celebra el día de muertos, fiesta tradicional arraigada; hoy los panteones estarán llenos, flores y música en muchas tumbas hay, algunas se quedarán en el olvido y otras más abandonadas, se derramará llanto y en unas, simples miradas de los presentes. Los chiquillos curiosearán entre las lapidas con las fechas de los difuntos y con la satisfacción de haber cumplido, se marchan en silencio.

¿Lloran por sus muertos?, seguramente sí, la muerte tiene una cara trágica, un ser amado que partió antes que nosotros y la penumbra inundó el alma con su partida. Lo único seguro es que ya han visto a Dios y quizá ya han sido juzgados por el creador.

La muerte es dolorosa e irreparable, y la pregunta que abruma: ¿por qué no aprendemos de ella?, ¿por qué ante el dolor de una pérdida sensible, no hacemos nada por los muertos vivientes?, ante el muerto del panteón se elevaron oraciones, se prendieron veladoras, se asearon las tumbas, los rosarios se escucharon, el aroma de la flor perfumó y… ante muerto viviente ¿qué hacer?

En días pasados se llevó acabo un eventos que causo curiosidad, desfilaron zombies por la ciudad, ¡vaya creatividad!, horas de maquillaje y algo más; la madre y parientes del zombie gustosos están, se parece al del cine dirán. Y… ¿no lloran por esos muertos vivientes?, hace más de 6 meses que a misa no va, del confesionario ni hablar, la madre dirá: ¡qué vaya cuando le nazca!, hay esperanza sí es mujer, sí hombre es, nunca irá, pues no le nacerá.

¡Ahhh!, ¡cuántos muertos vivientes en la ciudad!, fingiendo que arrastran los pies van, los paseantes los miran con precaución, no vaya ser que les den un sustón. Gemidos salen de unos zombies, y gritos los niños dan: zombies, zombies. Al final, mordidas no hay y siguiendo su marcha van. La foto del zombie en el face está, ¡qué hermoso es mi hijo se dirá!, el muerto viviente famoso será, sí un selfie competencia da, el zombie lo contaminará.

Los valores lejos están y el muerto viviente no se sabe a dónde va, ¿sabrá trabajar?, ¿sabrá estudiar?, ni piense más, ya con que se levante y haga su cama con eso se da, más… ¿Qué decir de los muertos vivientes mayores?, brincando donde la chiva pequeña va, con tatuajes a los 50 está, más a un sesentón le hace falta un pearce perrón o de perdida una arracada plateada.

¡No lloren por los muertos del panteón!, ¡llorad por aquellos que al infierno van!, no van a turismear sino a una estancia total, ¿caliente esta?, ¿a qué tener miedo si el último momento está?, ¡decirle al creador: me arrepiento y ya!. Ayy, ayy de los muertos vivientes que quitando al diablo van, ¡no existes, no existes! ¡satanás!, inventaron el limbo, el purgatorio, yo soy salvo en Cristo explicitarán, bautizado fui, confirmado igual, ¿de comulgar?, cuerpo y sangre del Señor, pensando estoy no vaya ser que me vaya a equivocar.

¡Estos muertos vivientes a la moda están!, es mi cuerpo y solo yo elijo y nadie más, ¡la vida es para gozar, de ayunos a mí no me van y sí hablan de abstención lo debo de pensar, pues casa chica y grande puedo extrañar. Como dice el refrán: “genio y figura hasta el final”, de moral no me vengan a enseñar pues cada uno tiene su pensar y para unos es pecado y para otros delicias de pan.

¿Lloran por los muertos?, ellos descansan en paz, no vaya ser los vayan a despertar de tanto llorar. Los muertos vivientes necesitan despertar, el tiempo pasa y se vayan a acostumbrar y no distingan si muertos o vivos están. Al final solo una conclusión: el muerto descansa en paz pero el muerto viviente ¿a dónde va?, al abismo y nadie lo puede parar y sí quiere averiguar que infierno hay, ¡sígale como va!, del juicio final ni que discutir, para que correr el riesgo de negar a Dios y entonces el muerto viviente se condene con su voz.

¡Callad, callad! No vaya ser que se vean almas volar y la tuya precipitar. ¡Llore por los muertos vivientes que al patíbulo van!, Piense sí vale la pena disfrazar la realidad que clama sin cesar: ¡llore por muertes vivientes y no por el que muerto esta! Vuela, vuela Espíritu santo y proclama a los muertos vivientes a Jesús y puedan encontrar la luz, así les espera salvación.

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