Devoción al Sagrado Corazón de Jesús Para todos los días del mes. Día 1  El Corazón de Cristo…

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús Para todos los días del mes. Día 1 El Corazón de Cristo…

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús
Para todos los días del mes. Día 1

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En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

 

Acto de Contrición

Misericordia, Señor, hemos pecado. Por tu inmensa compasión borra nuestras culpas. Contra Ti, contra Ti sólo pecamos. Cometimos las maldades que Tú aborreces. Aparta de nuestros pecados tu vista. Borra de nuestras almas toda culpa. Oh Dios crea en cada uno un corazón puro, y no alejes de nosotros tu Santo Espíritu. Como se aleja el Oriente del Occidente, así tú alejas nuestros pecados. Tú perdonas nuestras faltas. Eres compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No nos tratas como merecen nuestros pecados ni nos castigas como lo exigen nuestras culpas. Como se eleva el cielo sobre la tierra, así se eleva tu bondad sobre nosotros. Como un padre siente ternura por sus hijos, así Tú, oh Dios, sientes compasión por tus servidores. Sabes de qué estamos hechos y recuerdas que somos barro. Tu misericordia, Señor, dura por siempre. Recuerda Señor que tu ternura y tu misericordia son eternas: no te acuerdes de nuestros pecados ni de las maldades de nuestra vida pasada. Acuérdate de nosotros con misericordia, por tu bondad, Señor. Por el honor de tu Nombre perdona nuestras culpas que son muchas. Te lo suplicamos en el nombre de Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

Acto de Consagración

Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano; míranos humildemente postrados ante tu altar. Tuyos somos y tuyos queremos ser; y, para que podamos hoy unirnos más íntimamente contigo, cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Sagrado Corazón.

 

Es verdad que muchos jamás te conocieron, que muchos te abandonaron después de haber despreciado tus mandamientos; ten misericordia de uno y de otros, benignamente Jesús, y atráelos a todos a tu Santísimo Corazón.

 

Reina, Señor, no solamente sobre los fieles que jamás se apartaron de ti, sino también sobre los hijos pródigos que te abandonaron, y haz que estos prontamente regresen a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria.

 

Reina sobre aquellos a quienes traen engañados las falsas doctrinas o se hallan divididos por la discordia, y vuélvelos al puerto de la bondad y a la unidad de la fe, para que en breve no haya sino un solo redil y un solo Pastor.

 

Concede, Señor, a tu Iglesia, segura y completa libertad; otorga la paz a las naciones y haz que del uno al otro polo de la tierra resuene esta sola voz: Alabado sea el Divino Corazón, por quien nos vino la salud: a Él sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padrenuestro… Avemaría… Gloria al Padre…

 

Día 1

El Corazón de Cristo es traspasado por la lanza del soldado.

Lectura del santo Evangelio según San Juan 19, 31-37

Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedasen los cuerpos en la cruz el sábado-porque aquel sábado era muy solemne- rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él. Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis. Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura:

“No se le quebrará hueso alguno”
Y también otra Escritura dice:
“Mirarán al que traspasaron”.

 

Palabra del Señor.

 

 

 

La devoción al Sagrado Corazón comenzó

El Viernes Santo hacia las tres de la tarde, Jesús gritó con voz potente desde la Cruz: “Padre: en tus manos encomiendo mi Espíritu” É inclinando la cabeza entregó su Espíritu (Mateo 27,50) los sabios se preguntan porque Jesús murió tan pronto en la Cruz, siendo que otros crucificados duraban bastantes horas agonizando allí. Y responden que probablemente fue que su Corazón prácticamente estalló de pena, de angustia y dolor. Y que por eso cuando el soldado le atravesó el costado de un lanzazo, de su Corazón brotó sangre y agua.

 

Pero del Corazón todavía vivo no están mezcladas la sangre y el agua. Solamente por habérsele roto el Corazón a causa de su pena moral, podían estar mezcladas allí la sangre y el agua.

 

A este Corazón que murió de pena y angustia por salvarnos, y del cual, al ser herido por la lanza del soldado, brotó sangre y agua, es al que queremos honrar con la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

 

La primera en propagar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús fue Santa Gertrudis, una gran mística que vivió en Alemania hacia el año de 1280. Esta santa recibió del cielo revelaciones que la hicieron famosa. Nuestro Señor la invitó a no dedicar su corazón a amores sensuales que sólo dejan amargura y desilusión a dedicarse a amar a Dios, cuyo amor llena plenamente el corazón humano.

 

Por orden del cielo dejó las lecturas mundanas y se dedicó a leer la Santa Biblia y los escritos de San Agustín y de San Bernardo, dos enamorados de Dios Padre y de su Santísimo Hijo Jesucristo. De estas lecturas fue obteniendo un gran amor hacia el Corazón del Redentor.

 

En una visión contemplo que del costado de Cristo salía un rayo de luz que llegaba al corazón de Gertrudis. Desde ese día la santa sintió un inmenso amor hacia el Corazón de Jesús.

 

En otra visión contemplo que el Corazón de Cristo se le acercaba totalmente al corazón de ella y desde entonces su amor hacia el Corazón de Jesús fue inmenso y continuo.

 

Nuestro Señor le pidió que se convirtiera en una propagandista de la devoción al Corazón del Redentor. Y ella enseñó esta devoción a santa Matilde y a las demás religiosas de su convento.

 

De los libros de las Revelaciones de santa Gertrudis aprendieron esta devoción, y esto les hizo progresar notablemente en santidad.

 

 

 

Practicar durante el día:
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

 

 

Gozos

Pues eres de nuestro amor el más tierno y dulce encanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
I
En este Pan, escondido se encuentra tu Corazón, para dar paz y perdón al que llega arrepentido; escucha, pues, el gemido que eleva el alma; entre tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
II
Tu Santa Cruz es el emblema de tu ternura y amor, asilo del pecador, consoladora en la pena; y por esto el alma llena de gratitud, alza un canto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
III
Con la corona ceñida de espinas, tu Corazón nos muestra la compasión que por el hombre has tenido, y por eso nuestro olvido te hace sufrir, ¡Oh Amor Santo!
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
IV
Con una lanza atrevida abrió el soldado tu pecho, y allí nos das el derecho de ir a buscar acogida; por esto el alma afligida cambia en gozo su quebranto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
V
De tu entreabierto costado brota a torrentes la vida; en él encuentra acogida el triste, el desamparado; por eso el que te ha gustado, te dice lleno de encanto.
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
VI
Mas no tan sólo el costado la cruel lanza desgarró; a tu Corazón llegó dejándolo atravesado, ¡Oh, cuánto, Jesús amado, te debe mi alma! Por tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
VII
Aquí en este Sacramento de tu Corazón palpitante nos brinda, Jesús amante, el más sabroso alimento; eres de amor el portento que asombra al mundo y por tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
VIII
Conociendo tu ternura ¿Cómo puede el pecador abandonarte, Señor, por buscar a la criatura? Venga, pues, toda alma pura y diga bañada en llanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
IX
Por las penas interiores de tu amable Corazón haz que en santa contrición te busquen los pecadores; escucha nuestros clamores y pon fin a nuestro llanto.
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

 

 

Oración final

 

Acto de fe, esperanza y caridad.

 

Dios mío, creo en Ti, fortalece, Señor, mi fe.

Espero en Ti, afirma mi esperanza.

Te amo con todo mi corazón; enciende mi amor.

Me pesa de haberte ofendido; aumenta mi dolor.

Te adoro como a mi primer principio; te deseo como a mi último fin.

Te doy gracias como a mi continuo bienhechor; te invoco como a mi soberano defensor.

Dígnate Dios mío, dirigirme con tu justicia, consolarme con tu misericordia y ampararme con tu poder.

Te consagro todos mis pensamientos, palabras, obras y trabajos; a fin de que de hoy en adelante piense siempre en Ti, hable de Ti, obre según Tú y padezca por Ti

Señor, hágase en mi y en todas mis cosas tu Santísima Voluntad, en tiempo y en eternidad.

Te suplico que ilumines mi entendimiento, fortalezcas mi voluntad, purifiques mi corazón y santifiques mi alma.

Socórreme, Señor con tu gracia para vencer la soberbia con la humildad, la avaricia con la generosidad, la pereza con la diligencia, la lujuria con la mortificación, la envidia con la caridad, la ira con la paciencia, la gula con la abstinencia, la tibieza con el fervor; y todas mis inclinaciones y afectos desordenados con tu Santo temor y amor.

Amén.

 

 

Oremos

Te pedimos, Dios Todopoderoso y eterno, que, al celebrar la grandeza de tu amor que resplandece en el Corazón de tu Hijo, recibamos de esta fuente divina gracias cada vez más abundantes.

Dios de amor, que en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad, te pedimos que al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos obras de reparación y desagravio, y obtengamos el perdón de nuestros pecados y un aumento y progreso de nuestro amor hacia ti. Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

En el nombre del Padre y….

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