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Palabra de Dios 24 de Marzo del 2026. V Martes de Cuaresma.

Palabra de Dios 24 de Marzo del 2026. V Martes de Cuaresma.

Palabra de Dios 24 de Marzo del 2026. V Martes de Cuaresma.

Evangelio del dia.

PRIMERA LECTURA.

Del libro de los Números ( 21, 4-9 )

En aquellos días, los hebreos salieron del monte Hor en
dirección al mar Rojo, para rodear el territorio de Edom;
pero por el camino, el pueblo se impacientó y murmuró
contra Dios y contra Moisés, diciendo: “¿Para qué nos
sacaste de Egipto? ¿Para que muriéramos en el desierto?
No tenemos pan ni agua y ya estamos hastiados de esta
miserable comida”.
Entonces envió Dios contra el pueblo serpientes
venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas.
El pueblo acudió a Moisés y le dijo: “Hemos pecado al
murmurar contra el Señor y contra ti. Ruega al Señor que
aparte de nosotros las serpientes”. Moisés rogó al Señor por
el pueblo y el Señor le respondió: “Haz una serpiente como
ésas y levántala en un palo. El que haya sido mordido por las
serpientes y mire la que tú hagas, vivirá”. Moisés hizo una
serpiente de bronce y la levantó en un palo; y si alguno era
mordido y miraba la serpiente de bronce, quedaba curado.

Palabra de Dios.

SALMO.

Salmo 101

R. Señor, escucha mi plegaria.

Señor, escucha mi plegaria; que a tu presencia lleguen mis
clamores. El día de la desgracia, Señor, no me abandones.
Cuando te invoque, escúchame y enseguida respóndeme.
R.

Cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso,
cuando oiga el clamor del oprimido y no se muestre a sus
plegarias sordo, entonces al Señor temerán todos los pueblos
y su gloria verán los poderosos.
R.

Esto se escribirá para el futuro y alabará al Señor el pueblo
nuevo, porque el Señor, desde su altura santa, ha mirado a
la tierra desde el cielo, para oír los gemidos del cautivo y
librar de la muerte al prisionero.
R.

EVANGELIO.

Evangelio según san Juan ( 8, 21-30 )

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo me voy
y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. A
donde yo voy, ustedes no pueden venir”. Dijeron entonces
los judíos: “¿Estará pensando en suicidarse y por eso nos
dice: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’?” Pero Jesús
añadió: “Ustedes son de aquí abajo y yo soy de allá arriba;
ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Se lo
acabo de decir: morirán en sus pecados, porque si no creen
que Yo Soy, morirán en sus pecados”.
Los judíos le preguntaron: “Entonces ¿quién eres tú?”
Jesús les respondió: “Precisamente eso que les estoy
diciendo. Mucho es lo que tengo que decir de ustedes y
mucho que condenar. El que me ha enviado es veraz y lo
que yo le he oído decir a él es lo que digo al mundo”. Ellos
no comprendieron que hablaba del Padre.
Jesús prosiguió: “Cuando hayan levantado al Hijo del
hombre, entonces conocerán que Yo Soy y que no hago nada
por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que
me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo
hago siempre lo que a él le agrada”. Después de decir estas
palabras, muchos creyeron en él.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: San Juan relaciona directamente la
«señal» de la serpiente de bronce con la cruz de Cristo, un
Mediador, por cierto, más excelso que el mismo Moisés. A
Jesús –que es vida, luz y salvación– desde el inicio de su
vida se le pronostica que será «signo de contradicción» (Lc
2, 36’). Hemos de decidirnos por Él o contra Él. Con todo,
rechazar a Cristo supone optar por la muerte, las tinieblas
y la ruina definitiva. Ya lo decía san Pablo: «Porque por ahí
andan muchos que son enemigos de la cruz de Cristo y sólo
aspiran a cosas terrenas” (Fil 3,18-21).

 

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