El que crea estar en pie.  “Si el pecador se arrepiente de los pecados cometidos, guarda…  Hora Santa

El que crea estar en pie. “Si el pecador se arrepiente de los pecados cometidos, guarda… Hora Santa

El que crea estar en pie. “Si el pecador se arrepiente de los pecados cometidos, guarda… Hora Santa

Parroquia de San Pío X

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Se reza la Estación del Santísimo sacramento…

 Señor en este tiempo de conversión y en el que quieres derramar tu amor misericordioso sobre todos aquellos que quieres que nos volvamos a ti de todo corazón sincero, queremos arrepentirnos del mal que hemos hecho y deseamos de corazón ser rectos y justos, porque queremos vivir en Ti y no morir. Amén.

 

 

Lectura del Libro del profeta Ezequiel  18, 21-28

Esto dice el Señor: “Si el pecador se arrepiente de los pecados cometidos, guarda mis preceptos y practica la rectitud y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá; no me acordaré de los delitos que cometió; vivirá a causa de la justicia que practicó. ¿Acaso quiero yo la muerte del pecador, dice el Señor y no más bien que enmiende su conducta y viva?

Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, no se recordará la justicia que hizo. Por la iniquidad que perpetró, por el pecado que cometió, morirá. Y si dice: “No es justo el proceder del Señor”, escucha casa de Israel: ¿Con que es injusto mil proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?

Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y ni morirá”

 

Palabra de Dios.

Releemos en silencio y en voz alta compartimos la frase que más nos guste.

 

 

Canto.

El tiempo del otoño ya paso es tiempo de dejarse revestir por Dios

La blancura llega a tu corazón y te cubre como nieve tu Señor

El hombre nuevo ya se hace presente, la primavera pronto llegará

Y cosechara ya nuevos frutos y el Espíritu de Dios te guiará.

 

Abre las puertas de tu corazón y pídele al Señor que hoy te revista

Derrame hoy una nueva unción, para que hoy puedas entregarte.

 

Dile que tome tu pecado y entrégale las llaves de tu corazón

El tiempo nuevo ha llegado hoy es tiempo de conversión.

 

 

El que crea estar en pie.

Intimidad Divina P. Gabriel Sta. Ma. Magdalena O.C.D.

El Señor habla por boca del profeta Ezequiel. Mientras se asegura la salvación a los pecadores que se convierten, a los justos que abandonan el camino recto se les amenaza con la perdición. Si el valor de la conversión es tan grande como para anular todos los pecados cometidos anteriormente, no es menor el daño de la inconstancia en el bien, ya que puede destruir toda una vida llena de obras buenas.

Nadie puede estar seguro de sí mismo. “El que cree estar en pie, mire no caiga” (1 Co. 10,12) Incluso el que vive habitualmente en gracia y tal vez profesa vida de perfección, no puede jamás dejar de estar muy atento y vigilante. Es del todo necesario guardarse no sólo de cometer culpas graves, sino también las que se llaman leves. Porque el pecado venial es siempre ofensa de Dios, se opone a la caridad y aunque no la destruya, la enfría, disminuye su impulso, retarda e impide su desarrollo. El pecado venial no rompe la amistad con Dios, pero cuando se le comete habitualmente y con plena deliberación, pone en grave riesgo la caridad. No es raro el caso de personas, que habiéndose entregado con sincero fervor al Señor, después de un cierto tiempo comienzan a condescender con el egoísmo, con la pereza y las demás pasiones, no saben imponerse esfuerzos generosos para vencerse a sí  mismas y se abandonan a continuas negligencias, a la desgana, con frecuentes omisiones voluntarias. Su vida espiritual se reduce a una especie de letargo, que no siendo ciertamente la muerte, de ninguna manera tiene  la frescura y el vigor de una vida sana y robusta. El fervor de la caridad se ha apagado ya.

Santa Teresa de Jesús, avisando del peligro de semejante situación, escribe: “cuando no sintáis disgusto por una falta que hayáis cometido, temed siempre porque el pecado venial, por pequeño que sea. ¿Qué cosa puede ser pequeña siendo ofensa de una tan grande Majestad?”

 

Releemos en silencio y oramos espontáneamente de acuerdo a lo que leímos.

 

 

Canto

Señor, purifícanos, para ser alabanza y adoración delante de Ti

 

Transfórmanos a tu imagen y semejanza para ser

Como incienso agradable delante de Ti

 

//Tu majestad quiero exaltar y tu nombre bendecid,

Oh Señor te pedimos hoy purifícanos. //

 

 

 

Oremos  unidos a María Santísima

Madre en nuestro deseo de ser todos para Dios, queremos recurrir a tu oración poderosísima para que el Espíritu Santo nos de ese dolor del pecado y busquemos en todo momento vivir en la gracia de Dios, que no vivamos días con nuestras faltas y mucho menos sin orar para pedir el dolor de haber ofendido a Dios, que con su luz podemos vivir en gracia el mayor tiempo posible.

 

 

1er. Misterio. Son ciertamente muy diferentes los pecados veniales que se nos escapan por fragilidad, por inadvertencia. El hombre no quería condescender a ningún precio, pero siendo aún débil, cae cuando llega la tentación especialmente si estas le han sorprendido de una forma inesperada.

Oremos para que con la ayuda del espíritu venzamos las tentaciones.

 

2do. Misterio. Sin embargo apenas se da cuenta de la caída siente un sincero dolor de la culpa, se arrepiente de ella, pide perdón al Señor, se levanta de nuevo y reemprende el camino. Estas caídas o pecados no perjudican gravemente, son más bien indicio de debilidad, de inmadurez espiritual. Si además, frente a esas caídas el hombre sabe humillarse sinceramente, puede sacar de ellas verdadero provecho, en particular, una conciencia más profunda de la propia miseria que le dará desconfiar totalmente de sí mismo para poner sólo en Dios toda la confianza.

Pidamos por una madurez espiritual y una confianza profunda en Dios.

 

3er. Misterio. Santa Teresa del Niño Jesús, hablando de tales faltas, se atrevía a afirmar que “no desagradan al Señor” porque justamente no dependen de la mala voluntad, sino más bien de la debilidad de la naturaleza humana.

Oremos para que el Señor nos de la pureza de intención en las acciones.

 

4to. Misterio. Para estar ciertos de que la voluntad es buena, realmente opuesta al pecado, existe una constatación muy sencilla indicada por Jesús y que es al mismo tiempo condición necesaria para que la oración sea agradable a Dios: “Si al presentar tu ofrenda al altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo que reprocharte, deja tu ofrenda allí, delante del altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, luego vuelves y presenta tu ofrenda”

Aprovechemos este tiempo de cuaresma para buscar la reconciliación con Dios y con los hermanos.

 

5to. Misterio. Quien no procura ponerse en paz con el prójimo no puede considerarse libre de pecado voluntario, su amistad con Dios no es fervorosa, porque no tiene la fuerza para cumplir este deber fundamental. El Señor no toma en serio ciertas faltas que se escapan a nuestra fragilidad humana, pero da grande importancia a todo aquello que hiere y rompe la paz y la armonía entre los hermanos.

Oremos para que por encima de todo busquemos la paz entre nosotros.

 

 

Oremos en silencio

Por las necesidades de todos los presentes

Consagremos a todo el género humano a todos nuestros familiares, perseguidores y enfermos al Corazón inmaculado de María Santísima para que ella los bendiga.

 

 

Hagamos unos momentos de silencio.

 

 

Reparemos el Corazón de Jesús

Los momentos que nos quedan reparemos el Corazón de Jesús que sufre por todos los sacrilegios cometidos en las diversas Iglesias del mundo  entero y por todos los que cometen comuniones y confesiones sacrílegas, oremos para que el Espíritu Santo, de luz y conversión a todos ellos y a todos nos permita realizar buenas confesiones.

 

Repetimos varias veces esta jaculatoria, para reparar su Corazón

Jesús que eres azotado en nuestras Iglesias. Te Adoro en todas las partículas esparcidas. Tómame como tu Sagrario, tu trono, tu altar; sé que no soy digno, pero tú quieres estar entre los que te amamos y yo te quiero amar también por los que no te aman, hazme digno de recibirte a Ti, que quieres ser semejante a nosotros en esta hora de guerra. Que mi amor sea lámpara que arda ante Ti

 

 

Oremos todos unidos

Perdóname, Padre, perdóname, a mí, miserable e ingrata a las infinitas

Gracias que de ti he recibido.

Confieso que sólo tu bondad me ha conservado como esposa tuya,

Aunque por mis defectos te haya sido siempre infiel.

¿Y tu alma mía, que haces?

¿No sabes que Dios está continuamente viéndote?

Debes saber que nunca puedes esconderte a su mirada, pues ninguna cosa

Le esta oculta. Pon punto final a tus inquietudes y despiértate

¡Oh Dios eterno, Oh piadosos y misericordiosos Padre, ten piedad de nosotros,

Porque estamos ciegos, sin ver nada. Y sobre todo yo, miserablemente miserable.

Tú verdadero sol, entra en mi alma e ilumíname con tu luz

Arroja de mi alma las tinieblas y dale la luz:

Derrite en ella el hielo del amor propio e infúndele el fuego de tu caridad

 

Sta. Catalina de Siena.

 

 

 

Canto.

 

Levanto mis ojos a los montes, de donde me vendrá el auxilio

El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra.

 

El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra

El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra

 

No permitirá que resbale tu pie, tú guardián no duerme,

No duerme ni reposa el guardián de Israel.

 

El Señor te guarde a su sombra, el Señor esta a tu derecha,

De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche.

 

El Señor te guarda de todo mal, el Señor guarda tu alma,

El guardara tus entradas y salidas ahora y por siempre.

 

¡¡¡Unidos en la Eucaristía!!!

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