Actos de Adoración y Reparación. 4.- El Milagro de los milagros.

Actos de Adoración y Reparación. 4.- El Milagro de los milagros.

Actos de Adoración y Reparación.
4.- El Milagro de los milagros.

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Adorable Jesús, presente bajo el Velo Sacramental: os adoro con amor infinito, porque la benevolencia y dulzura de vuestro Divino Corazón, os llevó a quedaros eternamente en la Sagrada Hostia; y así, las almas no miden la magnitud de vuestro amor.

Amor que supera la anchura del cielo, la longitud de la tierra y la profundidad del océano; porque una cortina de oscuridad cubre sus ojos al no percatarse del Milagro más grande de los milagros que está en medio de nosotros.

La indiferencia, de estas almas, hiere vuestro Corazón puro. Corazón que es un mar de misericordia, Corazón que arde en sed insaciable de almas, Corazón con varios aposentos predispuestos para cada uno de vuestros hijos; hijos que continúan lastimándoos, porque la soledad de vuestro Tabernáculo os agobia, no encontrando almas generosas que os visiten y os adoren.

Heme aquí, que he venido a consolar vuestro triste Corazón; tomad los latidos de mi corazón y unidlos a los vuestros, tomad mi respiración como una alabanza a vuestra divinidad.

Tomad mis miradas como calurosos destellos de sol que os acarician.
Tomad cada palabra como poema de amor; amor que os enternece, porque uno de vuestros hijos ha escuchado el tenue eco de vuestra voz, como susurro de brisa suave que ha empapado la aridez de su corazón.

Heme aquí, que he venido a llevarme vuestra tristeza; porque es injusto que Dios, infinitamente bueno, sea maltratado por nuestra incredulidad, al no querer aceptar que realmente si estáis oculto en vuestro Misterio Divino. Misterio de amor, para los corazones sencillos, pero misterio de contradicción para los corazones soberbios.

Heme aquí, que he venido a unirme a la adoración celestial; pocas almas en la tierra os adoran, pero miríadas de Santos Ángeles entonan himnos de júbilo y de alabanza; porque os reconocen como al Dios Dueño y Señor de todo cuanto existe.

Heme aquí, que me he dejado seducir ante vuestros galanteos divinos; fácilmente me moriría de amor, el día que venga a visitaros y no os encuentre; porque os habéis robado mi corazón, me habéis cautivado con vuestros dulces encantos; no sé vivir sí, no estáis a mi lado, sin Vos me perdería, como una gota de agua se pierde en la inmensidad del océano.

Sin Vos, el sol dejaría de alumbrar.

Sin Vos el paisaje más hermoso pierde su colorido; porque sois mi eterno enamorado y es una necesidad el darme sin reserva, porque os amo.

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