Consagración al Inmaculado Corazón de María de los 33 Día 5. Si os consagráis resistiréis la dura prueba

Consagración al Inmaculado Corazón de María de los 33 Día 5. Si os consagráis resistiréis la dura prueba

Consagración al Inmaculado Corazón de María de los 33
Día 5. Si os consagráis resistiréis la dura prueba

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Pasos para cada día:
1. Rezo del santo Rosario, meditado y con letanías de la Virgen
2. Meditación del día y una virtud.
3. Coronilla de protección.
4. Letanías al Inmaculado Corazón de María.
5. Oración final
6. Consagración (para el día de la festividad o al terminar los 33 días.

 

 

1er. Rezo del Santo Rosario
Gozosos: lunes y Sábados
Dolorosos: martes y miércoles.
Luminosos: jueves
Gloriosos miércoles y domingos.

 

 

Jaculatorias para rezar en cada decena del Santo Rosario:
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y llevad al cielo todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra misericordia.

Dio mío yo creo, adoro, espero y os amo, os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

Santísima Trinidad: Padre, Hijo y espíritu Santo, os adoro profundamente, os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo presente en todos los Tabernáculo del mundo, en reparación de los ultrajes, de los sacrilegios y de las indiferencias con los cuales es ofendido.
Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María os pido por la conversión de los pobres pecadores.

 

Día 5. Si os consagráis resistiréis la dura prueba

Hijos amados: venid hacia mí, os quiero abrazar; deseo arroparos bajo los pliegues de mi Sagrado Manto.

 

El Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes está abierto para todos vosotros, solo necesitáis decirme si y de inmediato os entregaré suficiente munición celestial para que os arméis con la armadura de Dios y deis inicio a la batalla contra el adversario.

 

No debéis tener miedo al enfrentarlo. Yo, que soy la capitana de este Ejército, os atrincheraré en mi Inmaculado Corazón, os calentaré con la llama de mi Amor Santo y os protegeré para que el enemigo no os haga daño.

 

María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, os quiero preparar porque la segunda venida de mi Hijo se os aproxima cada día más. El libro del Apocalipsis va en la mitad del camino; se cumplirá literalmente, así algunos teólogos afirmen lo contrario, falsos profetas que deforman la Palabra y menguan la importancia de mis mensajes. María, Maestra de los Apóstoles de los últimos tiempos, os incorpora en las filas del Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes, porque han empezado los dolores de parto, porque el hombre impío pronto aparecerá, tomando el puesto que no le corresponde; será de descendencia judía para así proclamarse rey de los judíos, el mesías, dios esperado; hombre impío que se mostrará virtuoso, benévolo; hombre impío que sabrá esconder y disimular la crueldad y el veneno demoniaco que lleva dentro; hombre impío que se proclamará como el salvador de la humanidad; hombre impío que perseguirá a todos aquellos que no se sometan a su gobierno tiránico; hombre impío que pretenderá hacerse adorar como Dios (2 tesalonicenses 2); hombre impío que querrá destruir la verdadera religión; hombre impío que blasfemará contra todo lo divino y lo Sacro; hombre impío que aparentemente filántropo, porque llevará al mundo a una falsa paz, seducirá con sus mentiras gran parte de la humanidad; hombre impío que perseguirá cruelmente a los profetas, para darles fin; y una vez los haya sacado de su paso, los reemplazará por falsos visionarios que augurarán prosperidad y paz, en un gobierno que pretende unir todas las religiones en una sola, hombre impío, revestido de falsa religiosidad, que perseguirá a todos los que profesen la fe cristiana, hombre impío que reinará durante 42 meses, llevando al mundo a la más completa desolación; hombre impío que tendrá a sus órdenes a un falso papa; falso papa que mostrará los dogmas como símbolos, leyendas, mitos; falso para que promulgará nuevas leyes que atentarán contra la moral y las salvación de las almas.

María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, os llama a consagraros a mi Inmaculado Corazón; consagración que os revestirá con la luz de Espíritu Santo para que no seáis engañados por el seudo-profeta, porque obrará prodigios, milagros, favoreciendo al anticristo, al sin ley.

 

Hijos míos: no tengáis miedo, pero la apostasía tiene que venir; los mártires de los últimos tiempos tendrán que enfrentarse directamente con Satanás, mártires que sólo serán reconocidos en el Cielo, porque en la tierra pasarán como rebeldes, impositores.

 

Sólo, el resto fiel, se salvará: almas heroicas que supieron vencer tormentas impetuosas, almas que se refugiaron en el desierto, almas que confiaron en las promesas del Señor; almas que recibirán alivio espiritual, ante la llegada de Henoc y Elias: dos grandes profetas que obrarán maravillas; dos grandes profetas que serán asesinados por el anticristo, pero luego de tres días, Dios los resucitará.

Queridos hijos: siempre os acompañaré, os consolaré y os fortaleceré para que salgáis victoriosos, en este período de prueba de tres años y medio.

 

Os amo y os bendigo: Amén.

 

Virtud de la Pureza

Hijitos de mi Inmaculado Corazón: os nutro con alimento sólido para fortaleceros espiritualmente de tal modo que caminéis con ánimo como peregrinos a la patria celestial.

Porción amada, que vuestro corazón permanezca puro como un espejo. Espejo en q que os miréis nítidamente como en la claridad del día, en el que os reflejéis en forma diáfana como contemplándoos en un manantial de aguas limpias.

Conservad la pureza en vuestro corazón.

Andad con sumo cuidado estando siempre atentos de no mancharlo. Tened presente que debe permanecer blanco como la nieve, porque el nardo purísimo de celestial perfume tomara asiento en vuestro corazón, corazón que ha de estar limpio y radiante para su llegada.

Esforzaos para que vuestro corazón sea cristalino y puro como el agua, drenarlo con la oración, con la recepción de los Sacramentos.

Que la malicia sea destruida por el dominio absoluto de vuestros sentidos, sentidos liberados de la concupiscencia y de todo ápice de oscuridad porque por medio de vuestros sacrificios recibisteis una nueva mirada. Mirada que os hace ver el mundo de manera diferente.

Mirada que os hace descubrir lo lindo de la vida.

La pureza es una virtud que os hace como Ángeles, porque vuestro corazón recibe una luz sobrenatural que es imperceptible para los hombres de la tierra, pero visible para los ojos del cielo.

La pureza es una perla genuina de gran valor; si os hacéis su propietario andad cautelosamente para que no se os extravíe en la mitad de vuestro camino, porque muchos querrán usurparla, robárosla de vuestras manos.

La pureza os reviste de trajes adornados con perlas y brocados, trajes que muy pocos poseen, porque muchas almas han cubierto su corazón con los andrajos de la impureza, impureza que los hace remedos de Satanás.

En mi Inmaculado Corazón hallaréis la pureza verdadera porque en mi vientre residió la pureza infinita.

Purificad vuestro corazón en los ríos de la gracia, ríos que os devolverá la belleza que perdisteis por vuestra fragilidad humana.

 

 

3. Coronilla de Protección
(Se reza en un rosario común)

En cada Padre Nuestro:
Ave María Purísima, sin pecado concebida, hija de San Joaquín y santa Ana, María Santísima.

 

En cada Ave María (diez veces)
V. ¿Quién como Dios?
R. Nadie como Dios.

 

En cada Gloria:
V. Huid poderes malignos
R. venció Cristo el Señor.

 

Al final del Rosario:
V. Corazones Triunfantes de Jesús y de María.
R. Reinad en mi vida y en mi corazón. Amén.

 

Letanías al inmaculado Corazón de María

V/ Señor, ten piedad.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
V/Cristo, ten piedad.
R/Cristo ten piedad de nosotros.
V/Señor, ten piedad.
R/Señor, ten piedad de nosotros.
V/Cristo, óyenos.
R/Cristo óyenos.
V/Cristo, escúchanos.
R/Cristo, escúchanos.
V/Dios, Padre celestial.
R/Ten Misericordia de nosotros.
V/Dios, Hijo Redentor del mundo.
R/Ten Misericordia de nosotros.
V/Dios, Espíritu Santo
R/Ten Misericordia de nosotros.
V/ Trinidad Santa, un solo Dios.
R/ Ten Misericordia de nosotros.
Santa María, Corazón Inmaculado de María. Ruega por nosotros.
Corazón de María, lleno de gracia. Ruega por nosotros.
Corazón de María, vaso de amor más puro. Ruega por nosotros.
Corazón de María, consagrado integro a Dios. Ruega por nosotros.
Corazón de María, preservado de todo pecado. Ruega por nosotros.
Corazón de María, morada de la Santísima Trinidad. Ruega por nosotros.
Corazón de María, delicia del Padre en la Creación. Ruega por nosotros.
Corazón de María, instrumento del Hijo en la Redención. Ruega por nosotros.
Corazón de María, la esposa del Espíritu Santo. Ruega por nosotros.
Corazón de María, abismo y prodigio de humildad. Ruega por nosotros.
Corazón de María, medianero de todas las gracias. Ruega por nosotros.
Corazón de María, latiendo al unisonó con el Corazón de Jesús. Ruega por nosotros.
Corazón de María, gozando siempre de la visión beatifica. Ruega por nosotros.
Corazón de María, holocausto del amor divino. Ruega por nosotros.
Corazón de María, abogado ante la justicia divina. Ruega por nosotros.
Corazón de María, traspasado de una espada. Ruega por nosotros.
Corazón de María, coronado de espinas por nuestros pecados. Ruega por nosotros.
Corazón de María, agonizando en la Pasión de tu Hijo. Ruega por nosotros.
Corazón de María, exultando en la resurrección de tu Hijo. Ruega por nosotros.
Corazón de María, triunfando eternamente con Jesús. Ruega por nosotros.
Corazón de María, fortaleza de los cristianos. Ruega por nosotros.
Corazón de María, refugio de los perseguidos. Ruega por nosotros.
Corazón de María, esperanza de los pecadores. Ruega por nosotros.
Corazón de María, consuelo de los moribundos. Ruega por nosotros.
Corazón de María, alivio de los que sufren. Ruega por nosotros.
Corazón de María, lazo de unión con Cristo. Ruega por nosotros.
Corazón de María, camino seguro al cielo. Ruega por nosotros.
Corazón de María, prenda de paz y santidad. Ruega por nosotros.
Corazón de María, vencedora de las herejías. Ruega por nosotros.
Corazón de María, de la Reina de Cielos y tierra. Ruega por nosotros.
Corazón de María, de la Madre de Dios y de la Iglesia. Ruega por nosotros.
Corazón de María, que por fin triunfarás. Ruega por nosotros.

 

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Ten misericordia de nosotros.

 

V/ Ruega santa Madre de Dios
R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oremos:

Tú que nos has preparado en el Corazón Inmaculado de María una digna morada de tu Hijo Jesucristo, concédenos la gracia de vivir siempre conforme a sus enseñanzas y de cumplir sus deseos. Por Cristo tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

5. Oración final.

Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor al segundo advenimiento de vuestro Hijo Jesús.
Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo. Despertad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma. Desapego al mundo y anhelos de santidad.

Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón.

Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro, discípulo que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo. Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, cercenad mi corazón con vuestra espada de doble filo y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe hasta el día del retorno de Nuestro Señor Jesucristo.

Madre celestial, Maestra del apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.

Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina para que la luz del Espíritu Santo acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.

Madre celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús.
Amén.

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