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Palabra de Dios 15 de Enero del 2026. Jueves I de Tiempo Ordinario.

Palabra de Dios 15 de Enero del 2026. Jueves I de Tiempo Ordinario.

Palabra de Dios 15 de Enero del 2026. Jueves I de Tiempo Ordinario.

Evangelio del dia.

PRIMERA LECTURA.

Del primer libro de Samuel ( 4, 1-11 )

Sucedió en aquellos tiempos, que los filisteos se reunieron para
hacer la guerra a Israel y los israelitas salieron a su encuentro.
Acamparon cerca de Eben-Ezer y los filisteos en Afeq. Los
filisteos se pusieron en orden de batalla contra Israel. Se trabó
el combate y los israelitas fueron derrotados y sufrieron cuatro
mil bajas. El ejército se retiró al campamento y los ancianos
de Israel se preguntaban: “¿Por qué permitió el Señor que nos
derrotaran hoy los filisteos? Traigamos de Siló el arca de la alianza
del Señor, para que vaya en medio de nosotros y nos salve de
nuestros enemigos”.
Mandaron traer de Siló el arca del Señor de los ejércitos, que
se sienta sobre los querubines. Los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás,
acompañaron el arca.
Al entrar el arca de la alianza en el campamento, todos los
israelitas lanzaron tan grandes gritos de júbilo, que hicieron
retumbar la tierra. Cuando los filisteos oyeron el griterío, se
preguntaron: “¿Qué significará ese gran clamor en el campamento
de los hebreos?” Y se enteraron de que el arca del Señor había
llegado al campamento.
Entonces los filisteos se atemorizaron. Decían: “Sus dioses
han venido al campamento. ¡Pobres de nosotros! Hasta ahora
no nos había sucedido una desgracia semejante. ¿Quién nos
librará de la mano de esos dioses poderosos? Estos son los
dioses que castigaron a Egipto con toda clase de plagas. Cobren
ánimo, filisteos, y sean hombres. No sea que tengamos que
servir a los israelitas, como ellos nos han servido a nosotros.
Luchemos como los hombres”.
Los filisteos lucharon e Israel fue derrotado. Todos los israelitas
huyeron a sus tiendas. Fue una derrota desastrosa en la que Israel
perdió treinta mil soldados. El arca de Dios fue capturada y
murieron Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí.

Palabra de Dios.

SALMO.

Salmo ( 43 )

R. Redímenos, Señor, por tu misericordia.

Ahora nos rechazas y avergüenzas; ya no sales, Señor, con
nuestras tropas, nos haces dar la espalda al enemigo y nos saquean
aquellos que nos odian.
R.

Nos has hecho el objeto del escarnio y la burla de pueblos
fronterizos. Las naciones se mofan de nosotros y los pueblos nos
ponen en ridículo.
R.

Despierta ya. ¿Por qué sigues durmiendo? No nos rechaces
más; Señor, despierta. ¿Por qué te nos escondes? ¿Por qué olvidas
nuestras tribulaciones y miserias?
R.

EVANGELIO.

Evangelio según san Marcos ( 1, 40-45 )

En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para
suplicarle de rodillas: “¡Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús
se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí
quiero: sana!” Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.
Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes
a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y
ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”.
Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que
Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se
quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas
partes.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: Tocando Jesús al leproso –contra las
prescripciones rígidas y discriminatorias de la legislación de
su tiempo– no sólo no se hizo Él mismo impuro, sino que
logró curar integralmente y de raíz e al enfermo. Su firme y
decidido: «quiero, queda limpio» produce, junto con la
sanación externa, la liberación interior y profunda
de aquel hombre hasta entonces marginado social
y religiosamente. El auténtico amor no excluye a
nadie y siempre está dispuesto a salir al encuentro
del otro, con sincera preocupación y sin fijarse en
posibles inconvenientes.

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