Creo en el Espíritu Santo….El Espíritu Santo reclama preparación para recibirle…

Creo en el Espíritu Santo….El Espíritu Santo reclama preparación para recibirle…

Creo en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo reclama preparación para recibirle…

 Parroquia de San Pío X

El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad.

 

Se llama Espíritu Santo, porque procede del padre y del hijo por espiración o amor.  Al Espíritu Santo se le atribuyen especialmente la santificación de las almas y la dirección de la Iglesia.

Los dones del Espíritu Santo son siete: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios.

 

Sabiduría para conocer las cosas de Dios y encontrar gusto en ellas.

Entendimiento para entender las verdades de la fe y saber obrar conforme a ellas. 

Consejo para elegir pronto y decididamente el bienFortaleza para cumplir con valor nuestros deberes. Piedad para amar a Dios como Padre. Temor de Dios para temer el ofender a Dio más que cualquier otro mal.

 

Los frutos del Espíritu santo. Son doce: Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Benignidad, Bondad, longanimidad, Mansedumbre, Fe, Modestia, Continencia y Castidad.

 

Caridad es el amor con que los buenos aman a Dios. Gozo es la alegría que causa a los buenos el ser amigos de Dios. Paz es la tranquilidad y quietud de ánimo en que viven los buenos. Paciencia es la resignación y gusto con que los buenos se conforman a la voluntad de Dios en cualquier tribulación. Benignidad es el modo suave con que los buenos tratan a todos. Bondad es la voluntad y el deseo que tienen los buenos de hacer al  prójimo todo bien posible. Longanimidad es el grande ánimo que tienen los buenos; pues toda su confianza esta puesta en Dios. Mansedumbre  es la igualdad de ánimo con que los buenos sufren las injurias sin indignarse. Fe es la fidelidad con que los justos creen todo lo que Dios ha revelado. Modestia es el cuidado, recato y delicadeza con que los buenos proceden en sus actos. Continencia es la solicitud que tienen los buenos para reprimir las pasiones desordenadas.

Castidad es aquella pureza interior que guardan los buenos, aborreciendo las cosas deshonestas y huyendo de las ocasiones.

¡Cuán hermosa es el alma que tiene los Dones y Frutos del Espíritu Santo! Los tiene el alma que está en gracia de Dios. En esta alma tiene el Espíritu Santo su morada especial.

 

El Espíritu Santo reclama preparación para recibirle, generosidad, humildad, oración perseverante, caridad… nuestra debilidades no son obstáculo para recibirle si nosotros ponemos lo que nos toca. Quien vive en el espíritu, sabe dar amor. El Espíritu santo es para todos, si hay las condiciones requeridas. San Pedro explicó lo que había pasado; todos preguntaban: “¿Qué tenemos que hacer? Pedro les contesto: Arrepentíos y Bautizaos en el nombre de Jesucristo para remisión de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu santo” (Hech 2, 37-38)

Dos condiciones una postura de cambio (arrepentíos) y postura de encuentro con Cristo (bautismo o esponjamiento con Cristo).

Si Cristo instituye ritos: bautismo, penitencia… es para comprometernos ante la comunidad eclesial a adoptar una postura  cristiana; para cambiar y esponjarse o transformarse con Cristo.

 Cada día es una oportunidad más para cambiar en esta postura o forma de vida, nunca es tarde si nos comprometemos o lo aprovechamos  hoy…

 

Padre Santo enséñanos a  disponer a nuestro corazón con todas las virtudes necesarias para ser dignos de recibir tan majestuoso don.

 

Acerca del autor

Temas relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.