Curso Historia de la salvación: VII Unidad: la restauración de Israel. Esdras y Nehemías: P Jorge  Alberto Limón Cerecedo.

Curso Historia de la salvación: VII Unidad: la restauración de Israel. Esdras y Nehemías: P Jorge Alberto Limón Cerecedo.

Una unidad muy interante, ya que habla de la restauración de Israel después de la deportación, restaurar el templo, el culto, re edificar la muralla de la ciudad, el pobre en la biblia, los conflictos con el helenismo, la influencia misma del helenismo para bien y para mal, el rsto fiel que espera la llegada del mesías.

VII unidad

La restauración después del destierro, El Israel espiritual

Objetivo

El alumno valorará la importancia de que el pueblo de Israel regrese a la tierra prometida a la luz de la promesa de la Nueva Jerusalén.

Advertencia sobre este período

El hecho fundamental de este período es la reforma religiosa de Nehemías y Esdras, en el s. V, por la que los judíos dejan sus ilusiones de restauración como nación para convertirse en comunidad religiosa organizada en torno a la ley, el templo y el sacerdocio.

En este periodo los profetas propiamente dicho desde el siglo IV –III, se recogen las últimas palabras de Dios, antes de enviar en la plenitud de los tiempos, ya inmediatos, su palabra.

La restauración de Jerusalén y del templo

Es el año 539 a. C. cuando Ciro, el rey de persa, publica un edicto que permite a los judíos la vuelta a su patria.

Algunos judíos ya se habían instalado en Babilonia y por tanto deciden quedarse, otros regresarán a la tierra prometida, pero al llegar encontrarán muchas dificultades.

Había que restaurar el templo y la nación.

Dos profetas serán los encargados de animar al pueblo: Ageo (año 520 a. C) y Zacarías (520-518), que les hablaban del futuro glorioso de la casa que tan pobremente estaban edificando.

Sentido de esta restauración

Los repatriados a pesar de las dificultades releen las palabras de los profetas anteriores y escuchando a los actuales descubren que la reconstrucción forma parte de la historia salvífica. Ellos formarán lo que se suelde decir el resto fiel.

La vuelta del destierro ha sido como un nuevo éxodo.

Yahvé asegura su presencia en medio de la pequeña comunidad gracias a la reconstrucción del templo, aunque pobre, si se compara con el de Salomón, no por eso menos gloriosa, porque ahí va a estar la presencia del Señor.

Sobre las exigencias de la conversión en este nuevo periodo insiste el tercer Isaías, augurando un periodo de paz que irradiará de la Jerusalén reconstruida.

La reforma de Nehemías y Esdras

El antiguo orden se había venido abajo definitivamente; la restauración tenía que seguir otros caminos. Pero todavía no se sabía cuál debía ser la nueva orientación de aquel resto fiel. Nehemías y Esdras trazan con su reforma las líneas maestras de este nuevo orden.

Nehemías llega a Jerusalén como gobernador (445-443) con el encargo de reconstruir la muralla de la ciudad, para defender la vida de los repatriados a los ataques externos.

En apoyo a esta reforma, y encargado sobre todo de la parte religiosa llega Esdras, sacerdote escriba (528).

Sentido de la reforma

Israel ya no es un pueblo, una nación, sino fundamentalmente una comunidad religiosa.

La ley se venera, se medita, se vuelve el centro de todas las aspiraciones judías, en el centro de su vida religiosa.

En realidad, el gesto de Esdras es como una vuelta a los orígenes, así la comunidad está empalmada con los orígenes.

Centro de esta comunidad religiosa va a ser el sacerdocio y el culto.

El conflicto con el helenismo

El imperio persa sucumbe bajo la conquista relámpago de Alejandro Magno (340-326). A su muerte, su imperio se divide entre cuatro generales.

Antíoco IV Epífanes (175-163) en su afán de helenizar su reino, y necesitado, por otra parte, de recursos para pagar su tributo a Roma no respeta la peculiaridad de la comunidad judía.

Esto provoca entre los judíos fieles un doble movimiento de defensa de la fe: por una parte el martirio: judíos que prefieren la muerte antes que traicionar sus creencias y su religión; por otra parte la rebelión armada iniciada por Matatías, y continuada por sus hijos, especialmente Judas el macabeo, que da nombre a la rebelión.

En el año 63 Pompeyo conquista Jerusalén y con esta fecha se puede decir que Roma pone los pies en Judea y ya no los levantará nunca más. El reino de Judea dependerá del capricho o del interés de Roma.

Sentido salvífico de estos hechos

La helenización tiene repercusiones provechosas dentro de la comunidad judía. El hecho más importante es la traducción de la Biblia hebrea al griego, conocida con el nombre de los LXX, con esto el mensaje se abre a nuevas posibilidades de comunicación.

Además gracias a la doctrina griega sobre la mortalidad del alma, la retribución puede afirmarse realizada en una vida ultra terrena. Esta fe aparecerá claramente expresada en dos libros de origen judío pero en ambiente griego: los macabeos y el libro de la Sabiduría (Alejandría, entre el año 80 y el 50).

Pero la cultura griega tenía otra vertiente: el paganismo. La helenización llevaba consigo el peligro de sincretismo religioso, de identificar a Yahvé con uno más de los dioses del Panteón helénico, o con el supremo de entre ellos, Zeus.

Los sacerdotes, escribas y sabios, guías de la comunidad y mensajeros de Dios

Como comunidad de carácter preferentemente religioso y cultual está presidida por los sacerdotes.

El sacerdote será el encargado de la «instrucción sobre la ley» (cf. Jr 18, 18). Más tarde el sacerdocio se reserva casi exclusivamente para el servicio cultual, pasando el ministerio de la ley a los escribas y sabios.

Los sacerdotes finalmente dirigen o presiden la oración comunitaria del pueblo.

Un nuevo guía surge en la comunidad en este período: el escriba: hombre dedicado a escudriñar día y noche la ley, a esclarecer su sentido, a examinar sus dificultades, a determinar su alcance, su aplicación a los distintos casos particulares que la vida presenta.

Junto al sacerdote y al escriba, la comunidad se siente dirigida y alentada por los sabios.

El sabio es un personaje ordinario en antiguo oriente, el cual acepta la reflexión de los sabios paganos y en ocasiones los sigue.

El problema fundamental de la reflexión de los sabios es la retribución. En ella hay varias posturas: una que dice que todo se paga en esta tierra y que es individual, ciertamente esta posición prontamente se vendrá abajo por la misma experiencia, el libro de Job es el ejemplo más claro que tenemos.

Otro sabio dirá que la tierra nunca es digna de tenerse en cuenta porque siempre es deficiente, la que cuenta es la disposición divina.

Será en la época de los macabeos cuando se empiece a ver una solución definitiva que será la resurrección.

La vida íntima de la comunidad: los pobres de Yavé

La vida de la comunidad es mucho más difícil de seguir. Lo único que se puede afirmar con seguridad es que Dios actúa en ella, pero es imposible describir los modos de intervención, sin embargo un grupo de pobres de Yavé, son el alma de la comunidad, son los hombres que se mantienen fieles a Dios.

El «pobre» en la Biblia

El «pobre en la Biblia tiene una connotación sociológica y una connotación religiosa–espiritual.

La primera identifica pobreza y pecado, es decir la pobreza es consecuencia del pecado y la riqueza es fruto de la bendición de Dios.

La segunda corriente supera a la anterior, aunque se mantiene a nivel sociológico, ya que el ideal es no ser ni rico, ni pobre, una especie de clase media acomodada, pero que pasa por sus estrecheces. La tercera corriente entiende pobreza como una actitud religiosa: el «pobre» es humilde. La pobreza es la apertura hacia Dios. Su consecuencia es que el «pobre» es «el amigo de Dios.

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