Los judíos tienen el kippur,  ¿y los cristianos que tienen?

Los judíos tienen el kippur, ¿y los cristianos que tienen?

Los judíos tienen el kippur, ¿y los cristianos que tienen?


Juan Revilla.

Estamos ya en la primera semana de cuaresma, un tiempo especial para meditar, pensar y obrar, regresar a Dios o ver su vida transformada por Dios; Juan el bautista proclamaba a los judíos un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, sin embargo los judíos tenían un día especial de gracia para buscar el perdón de sus pecados, el gran día del perdón llamado kippur o kippuor, donde el sacerdote principal en una gran procesión tomaba a cuestas sobre sí mismo (simbólicamente), todos los pecados de los judíos, el sacerdote en su procesión cada día diez del mes séptimo, solemnemente sabía que llevaba todos los pecados, después presentaban dos víctimas (novillo y carnero), el novillo para la expiación y el carnero para el holocausto cfr. Lev 16, 3, se ofrecia un novillo por el pecado del sacerdote, de su familia y de los demás sacerdotes, el otro era ofrecido por todo el pueblo, más tarde se presentaban dos chivos, el sacerdote ya traía dos piedras pequeñas donde estaba grabado:” para Dios y en la otra para azazel” cfr. Lev 16, 7-8, según las suertes el de Dios era ofrecido en holocausto a Dios y en el otro chivo se imponía manos por parte del sacerdote donde se hacía la gran confesión de los pecados de los judíos, posteriormente de la confesión un sacerdote llevaba al chivo al desierto donde era soltado ya que ese le pertenecía a azazel (demonio o entidad espiritual que significa:»la cabra de emisario», o «chivo expiatorio»), se ha de suponer que los judíos se sentían libres de pecado después de tal rito, pero para el cristiano ¿qué hay?

Los cristianos tenemos más que ese rito de perdón: ¡Jesús!, la única, la real solución de Dios, el único camino del cristiano, en el cual Dios nos ha dejado recursos infinitos de perdón, perfección, de amor y misericordia; la cuaresma es un tiempo ideal donde Jesús nos vuelve a invitar a prepararnos concienzudamente para ese gran día de perdón y conversión, expiar nuestros culpas, tirar esa lozas de nuestra espalda y volvernos a la vida, a la luz, a la gracia; desde el momento de la imposición de la ceniza, se va a ejercitar el creyente por 40 días, el gimnasio del perdón de Dios es una experiencia de amor en la cual se queda prendado de su amor; un examen de conciencia, vale la pena ir meditando y asimilándolo para concluir con una extraordinaria confesión asistida por la gracia del Espíritu Santo.
Lo más valioso sería que esa conversión fuera permanente, que lo que ha iniciado no se parase hasta el último momento de su vida, que razón se tienen con esa expresión: «rasguen las vestiduras de su corazón, no las exteriores”, un sepulcro blanqueado es bello por fuera, pero dentro de él está la frialdad de la muerte, de la soledad, del silencio. El ayuno es una ofrenda agradable a Dios, siempre y cuando salga de la sinceridad del corazón que con ese acto le demuestra a Dios la disponibilidad de ser otros hombre que quiere ser moldeado por Jesús.

La pasión, la muerte y resurrección será el gran culmen de Jesús para los hombres, la cruz guarda en su madera los pecados purificados por parte de Jesús, el cielo recibe el sacrificio de expiación del mismo Dios por los hombres, si el salmo 51 dice: no tomes en cuenta mis culpas, el mismo cielo confirma: ya no tienes culpas han sido pagadas; una obra redentora que probablemente para muchos les parezca como una epopeya, más Cristo Jesús sabiendo eso nos deja una gracia que es en el argot culinario: La cereza del pastel, ¡el sacramento de la reconciliación!, ¡vaya problema para muchos!, hay hombres y mujeres que parecen fariseos, maestros de la ley, cuando Jesús le dice al paralitico: tus pecados te son perdonados, que locura pensaron, que blasfemia sólo Dios puede perdonar los pecados cfr. Mc 2, 9, esa es la razón por la cual muchos hombres viven sin la gracia de la reconciliación en una locura todavía más risorio, ¡se confiesan a solas con Dios!, no amigos, no vaya ser que con el que se estén confesando sea con el diablo y esté estalle en risa al oírte y verte con esa ingenuidad; ¡olvidate!, ya están los recursos necesarios para ese gran día del perdón, las herramientas las tienes para tu salvación, pero ten cuidado con el mundo pues buscará distraerte y te dira: ¡qué sabrosas vacaciones te esperan, te lo merecías!, cuanta te hacía falta ese dinerito para arreglar tu casita y de pasada te des este gustito, mira que te falta ese carrito, a que te acercas a la Iglesia ¡puro pecador!, de los padrecitos ya los conoces, así saldrán varias cosas, pero que no te distraiga de tu ejercicio cuaresmal, ejercítate y veras por ti mismo que el kippur de Dios en Cristo Jesús es el regalo más grande de Dios.

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