Santa Cristina, 24 de julio.

Santa Cristina, 24 de julio.

SANTA CRISTINA

Etimológicamente significa “la primera consagrada”. Viene de la lengua inglesa.

Nació en Toscana, en la margen derecha del lago Bolsena en el siglo IV, en un villorrio frecuentemente sacudido por elementos naturales y al mismo tiempo transformado por diversas culturas en el transcurso del tiempo.

Era hija de Urbano, un gobernador pagano agresivo, hombre de armas. Su hija, por el contrario, tuvo  contacto desde muy pequeña con unas mujeres cristianas qué de cierta manera la iban educando bajo la fe cristiana. Estas mujeres , contentas y felices, le enseñaron la vida y obra de Jesucristo, misma qué Cristina disfrutaba mucho, a medida qué sentía la fe ella en la casa de su padre se entretenía rompiendo las estatuillas de los dioses qué el papá adoraba, el papá no le prestó atención a esto, sin imaginar lo que realmente sucedía.

Pero, tenía que suceder,  cuando se enteró de que su hija  era cristiana, pronunció estas palabras:< >.

Su padre la sometió a toda clase de sufrimientos y tortura, de todos ellos la libró el Señor y la fortalecía, hecho qué sonaba por toda la villa. Hay un momento muy especial,   el propio padre la llevó al templo de Apolo para que rezara e hiciera los sacrificios pertinentes que se le ofrecían a ese dios pero, el  dios se cayó derrumbado al suelo ante su padre y de manera inexplicable, este, en un acto de violencia y de rabia, cayó fulminado de muerte.

Otros gobernadores que odiaban el cristianismo intentaron hacer sufrir a la santa y que ahi  en el templo renunciara a la fe cristiana, cansados y renegando  no  tuvieron más remedio que darle muerte para el escarmiento de los cristianos que crecían como la espuma en tiempos de dificultad.

Sus restos los llevaron de Toscana a Palermo en donde se veneran en la actualidad.

Cada 24 de julio en honor de está santa mártir,  sale a las 8 de la mañana desde la iglesia parroquial una procesión para ir a la playa y allí, en barca, llegar hasta el templo. La procesión marítima, en la que participan unas 30 embarcaciones va acompañada de una banda musical, de multitud de pelegrinos, gente qué llegan a se hasta un millar aproximadamente- y de las diferentes personalidades del pueblo. Las barcas que acompañan a la embarcación principal son conocidas como «llaguts»; cada año participan cerca de 30. Cuando los «llaguts» divisan la ermita de Nuestra Señora de Gracia de Sant Pere del Bosc, situada en un turón cercano a Lloret- se paran, y los remadores, conocidos como «bogadors», levantan los remos y en homenaje a la Virgen se canta la Salve; es uno de los momentos más emotivos de la procesión.

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