El dominical: “Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor” Sal 94, 9.

“Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor” Sal 94, 9.

Paco López
La palabra de Dios en voz y sentir de un laico.


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Esto dice el Señor:

“Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón»”

Los músculos del cuerpo humano se contraen bajo tensión. En palabras más coloquiales, se ponen tiesos. La naturaleza es verdaderamente hermosa, y una prueba más de la perfección con la que Dios nos ha hecho, a imagen y semejanza suya. Si un músculo se tensa, se fortalece, tanto en ese momento, como en el futuro: en ese momento, el tejido que antes era blando, se endurece para afrontar el estímulo externo, sea cual sea; al día siguiente, luego de haber estado sometido a la tensión, se regenera y crea nuevo tejido encima, para estar mejor preparado para la siguiente tensión. Físicamente, los músculos se fortalecen entre más los sometamos a tensión.

El corazón, como buen músculo, también se tensa y se fortalece. Hablando ahora metafórica y no físicamente, cuando tienes un desamor, se te rompe el corazón y nuevo tejido se crea encima. Técnicamente eres más fuerte para afrontar nuevas desilusiones, pero también incrementa tu capacidad de amar. La semi conclusión a la que podemos llegar es que, entre más sufres, más fuerte eres.

Dios en el salmo de hoy nos invita a ir más allá de nuestra naturaleza, para llegar a un estado más elevado del que nuestro cuerpo es capaz de llegar. Dios nos invita a que lleguemos a un estado de confianza absoluta en Él, de tal forma que no dependamos de nuestra fuerza, que por más que sea grande, nunca será más grande que la de Él. Te pongo un ejemplo:
“Un hombre calló a un precipicio y en su caída logró sujetarse de una rama con una mano. Luego de recuperarse un poco, intentó subir su cuerpo pero no lo conseguía. Al verse desahuciado, comenzó a gritar “¡Ayuda! Hay alguien que me pueda ayudar?” En eso se escuchó una voz en el cielo que decía: ´Yo soy tu Dios, he venido a ayudarte.´ El hombre, aliviado, se llenó de alegría y contestó ´Gracias Dios mío, sabía que no me dejarías solo. ¿Cómo me ayudarás?´ Dios le contestó ´Suéltate de la rama y ten Fe en mí que yo te sujetaré. ”Luego de cinco minutos de silencio, el hombre volvió a gritar ´´¡Ayuda! Hay alguien más que me pueda ayudar?”.

El mensaje de hoy es muy claro y tiene una relación directa con el mensaje de Fe relatado en el Evangelio. La obra de Dios es grande, y todo tiene una razón de ser. Hay veces en que es a través de nosotros en que se manifiesta la gloria de Dios, y eso está bien. No nos limitemos a luchar con nuestra propia fuerza. Tengamos confianza de verdad en Dios y fortalezcamos nuestro espíritu para oír su voz y, en lugar de endurecer nuestro corazón, ablandarlo.

Que tengan un excelente inicio de semana.

Un abrazo

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