En alguna etapa de nuestra vida hemos recibido o dado golpes, lagrimas, impotencia, colera y una gran cantidad de sentimientos y emociones se desatan, si el hombre y la mujer tuviera conciencia de lo que hacemos,seguro que no levantaría una mano contra un hermano. Sólo reflexionando se puede llegar a tener esa conciencia lucida y sensible.
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