Banco de oración
  • Estamos orando por:

  • José Manuel Yeañez Castillo. Para que nuestro Señor Jesús le de el reino en su amor y a su familia la resignación, fortaleza.

  • Elisa Lozano Ontiveros. Para que el Señor Jesús le de las fuerzas para luchar contra el Covid.

  • Mario Alberto Ortiz Ramirez. Para que el Dios en su amor le recupere pronto.

  • Micaela Revilla Para que nuestro Señor la fortalezca en esta infección del riñón y se restablezca de la aneía.

  • Juan Carlos Heredia Oramos ante nuestro Padre para que lo fortalezca en la infección en el hígado y riñones.

  • Juan Francisco Hernández oramos porque resista el Covid en gracia de nuestro Señor Jesús.

  • Lourdes Del Valle contagiada MUY GRAVE entubada desde el 17 de enero

  • Adán Juárez para que Dios lo fortalezca durante el periódo de acción del Covid al salir positivo.

  • Lupita Paredes por sus estudios del corazón.

  • Erasmo y Esperanza Para que nuestro Señor los llame a su reino y a su familia resignación.

  • Abel Becerra para que nuestro Señor Jesús le acoja en su reino.

  • Familia García Zamora

  • Familia García Granados

  • Familia García Reyna

  • Familia Valle Cortés.

  • Grimaldo Guerrero y Grimaldo Piña, familia Hdez sandoval, José Fco becerra..

  • Que nuestro Señor los fortalezca ante el civid y sean salvos.

  • Juan Guillermo Flores Frausto: Por su salud ya que se encuentra muy delicado. Para que Dios le fortalezca y de paciencia a sus familiares.

  • Margarita Hernández Oliva: Por su salud y sus problemas, para que laasistencia De Dios, el cariño de nuestro Señor el abrigue.

  • Juan Garcia Hernandez: Oramos por su eterno descanso y que el Señor Jesús lo llame a su reino, a la vez conforte a su familia.

  • Pbro. Leonardo Lona Patlán: oramos por su sensible fallecimiento, que nuestro Señor Jesús en su gracia le haya llamado a su reino.

  • Sra. Patricia Soto: quién ha sido encontrada positiva de covid y empieza su proceso más fuerte para que Jesús le de la interesa y la fortaleza de enfrentar al civid

  • José de la Luz Irene: estado de salud grave por covid.

  • Julián Estrada: Para que Dios lo tenga en su santo reino.

  • Juan manuel Cisneros Carrasco y médicos.

  • Han ido a ofrecer sus servicios por pandemía. Para que en ese servicio no se contagien y puedan servir mejor a tanta gente enferma.

  • Alvaro y Humberto Rodriguez: Por su fortalecimiento espiritual y la lucha para enfrentar vicios.

  • Familia Estrada López: Para que nuestro Señor Jesús fortalezca su corazón y los lleve en su plan de amor.

  • George Heredia: Por su salud, el restablecimiento de sus rodillas tras prótesis y su fortalecimiento espiritual en nuestro Señor Jesús.

La Iglesia renovada:LA NUEVA EVANGELIZACIÓN: Por LUIS G. BETES

La Iglesia renovada:LA NUEVA EVANGELIZACIÓN: Por LUIS G. BETES

La nueva evangelización significa dos cosas. Obviamente, y en primer lugar, significa que de nuevo hay que volver a evangelizar, puesto que la secularización se está decantando en occidente como una galopante descristianización.

LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

La consigna está en la calle. Ha sido lanzada en numerosas ocasiones por el Papa y está siendo coreada por todo el episcopado del mundo. La consigna es la nueva evangelización. Tal consigna es de perenne actualidad para los seguidores de Jesús, pues no tenemos otra misión.

La nueva evangelización significa dos cosas. Obviamente, y en primer lugar, significa que de nuevo hay que volver a evangelizar, puesto que la secularización se está decantando en occidente como una galopante descristianización. Los valores del evangelio, tales como el amor, la fraternidad, la igualdad, la solidaridad… han cedido estrepitosamente ante el empuje de nuevos valores como el progreso, la eficacia, el éxito, el consumo… Pues aunque los valores cristianos siguen en la boca, hace tiempo que ya no están en el corazón. No son los que nos mueven cada día, sino los que dejamos que nos conmuevan en días señalados y contados con los dedos de una mano.

Pero la nueva evangelización significa también, y sobre todo, que hay que evangelizar de nuevo, de una manera nueva, con nuevos métodos y metas y estrategias, para no incurrir en los errores del pasado. Nuestra meta no es otra cristiandad, sino el reino de Dios. Y eso nada tiene que ver con la ocupación del mundo, sino con la presencia en el mundo. No se trata de bautizar una cultura o un territorio, ni de avalar la unidad europea o americana, sino de bautizar al que crea, es decir, al que quiera asumir y compartir el mensaje de Jesús. Para emprender la hermosa tarea de la nueva evangelización, hay que tener muy presente la sabia decisión del primer concilio de la Iglesia, en Jerusalén, de no cargar más que con lo estrictamente evangélico. La sabiduría apostólica en discernir el mensaje cristiano del evangelio del imprescindible vehículo cultural judío debería ser un objetivo muy claro para no lastimar ni desfigurar el evangelio, lastrándolo con las adherencias que le ha puesto la historia y posiblemente otros condicionantes ajenos.

Hay que volver a la raíz, para recuperar toda la savia del evangelio, sin quedarse en el tiempo, ni en aquel tiempo, ni en ningún tiempo pasado, pues por ahí andan acechando los demonios del fundamentalismo. No se puede retroceder hasta la cristiandad, ni siquiera a la primitiva Iglesia, en todo caso, hay que volver a Jesús. Pero tampoco se puede echar por la borda todo el pasado, como si nada hubiera pasado. Porque han pasado muchas cosas. Lo importante es recuperar la memoria, para conservar toda la fragancia de la tradición, desprendiéndose de los malos olores del tradicionalismo, que no es más que apego desordenado al pasado y miedo a seguir adelante.

Hay que conservar las virtudes cristianas, la fe en Pedro y Pablo, la esperanza de los mártires, la pobreza de Francisco y Domingo, la profunda vivencia de Teresa y Juan de la Cruz, la caridad de S. Vicente de Paul, de la Madre Teresa… Pero teniendo el máximo cuidado de no canonizar como virtudes cristianas lo que no son sino estrategias y argucias mundanas asumidas equivocadamente por algunos cristianos.

La nueva evangelización debe orientarse en el único sentido posible, el del evangelio: sal, levadura, luz… Sal que preserve de la corrupción, pero que no desvirtúe la vida cristiana como un bacalao; levadura que levante y dé sabor a la masa, sin pretender amasar todo el pan; luz que ilumine, que no se esconda bajo la mesa, o en la sacristía o en la intimidad de la conciencia, sino que disipe las tinieblas, para que se vea, y no para que nos luzcamos, y mucho menos para que deslumbremos o ceguemos a los demás.
LUIS G. BETES

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