Juan el bautista, el predicador de Dios y modelo para predicadores.

Juan el bautista, el predicador de Dios y modelo para predicadores.

Juan el bautista, el predicador de Dios y modelo para predicadores.


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Se celebra el 24 de junio de cada año por parte de la Iglesia católica, la fiesta en honor a San Juan bautista, santo que Dios eligió para anunciar la venida de la salvación para los hombres, como regalo del Dios mismo, Jn 3, 16: Así amo Dios al mundo que le dio a su unigénito para que todo el que crea en él, no perezca sino que tenga vida eterna.

El gran modelo de la predicación que actualmente motiva a los predicadores, él es un parámetro para saber cómo se vive como predicador, la unción en el compromiso con la palabra. Había cesado el profetismo en Israel, los profetas de Israel se habían apagado, pero su voz como trompeta empezó a sonar desde el desierto de Judea y sus habitantes, los alrededores se llenaron de esperanza y fueron al llamado, Mc 1:5 Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. Muchos predicadores predican sin saber si verdaderamente tienen la vocación en un ministerio, pasan años y su predicación sigue con muchos detalles importantes, tanto como predicador, en el aspecto ascético, y técnicamente.

Esa voz tan penetrante invitaba al pueblo a arrepentirse para el perdón de los pecados y a un arrepentimiento sincero, al bautismo, Mc 1. 14 apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados. Vestido Juan de una manera muy peculiar que hacía que la mente del israelita recordará al legendario Elías Mc 1:6 Juan llevaba un vestido de piel de camello; y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Sí, hacía recordar al anhelado Elías que Dios ha prometido para la restauración de Israel, Mal 3:1 Voy a enviar a mi mensajero a allanar el camino delante de mí, y en seguida vendrá a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el Ángel de la alianza que tanto deseáis, ya llega, dice Yahvé Sebaot. El gran unificador de la fe en Yahvé 11 Re 18:21 Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: «¿Hasta cuándo vais a estar cojeando sobre dos muletas? Si Yahvé es el Dios, seguidlo; si Baal lo es, seguid a Baal.» El pueblo no respondió palabra.

Cuantos predicadores son escándalo en sus predicaciones que se salen de la doctrina y la palabra de Dios para interpretarlo a su manera, abusan del uso de su palabra en lugar de utilizar la palabra de quien lo manda; se quieren presentar como “maestros” y son predicadores, Juan el bautista es concreto, a lo que ha sido enviado: Jn 1:8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.

La Iglesia en la actualidad basa su evangelización a través del mismo método que Dios ha utilizado a lo largo de los años “la predicación”, el gran problema que viven muchos pseudos predicadores, es que no quieren pagar el precio de ser los heraldos de Dios; independientemente del tipo de predicación, los predicadores de Dios deben de entender que sí Dios les ha invitado a ser instrumentos para anunciar su mensaje a sus hermanos, el primer transformado es el predicador, su vida cambia inmediatamente, su vida ascética crece y su comunión con Dios es totalmente distinta y se llena de la esencia espiritual de la palabra.

Juan el bautista estaba destinado a ser predicador de Dios y hoy es modelo para los que quieren predicar y su simple presencia sería el gozo de muchos, Lc 1:14 será para ti gozo y alegría y muchos se gozarán en su nacimiento. Muchos hombres y mujeres se integran a un ministerio de evangelización o área profética y es la manera correcta para anunciar la palabra de Dios y estar en comunión con la Iglesia, la presencia de ellos ante sus hermanos debe de ser un gozo y sin embargo muchos son un tormento con pobres predicaciones que duermen, confusas y dispersas para él oyente, lo magnifico es que no depende de ellos convertir a los hermanos sino más bien del Espíritu santo, si no la pesca sería raquítica, y tal vez en este momento, alguno piense: “que iluso”, sí todo lo hace Dios, ¡claro!, pero también es cierto que te necesita bien afinado, lo mejor preparado, predicadores predicando la palabra de Dios sin conocerla y sin tener el mínimo para entender y aprender, es alarmante pero hay muchos.

La participación de un predicador debe de mover la esperanza de que en sus labios hay una buena noticia, hay una denuncia que transforma y una condena que puede hacer que la gente enderece los senderos, Lc 1:16 y convertirá al Señor su Dios a muchos de los hijos de Israel.

Hoy, para muchos predicadores, él predicar es simplemente dar un tema ante los hermanos y no quieren disciplinarse, no quieren mortificaciones, Lc 1:15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre. Existen muchos predicadores muy flojos, piden mucho a Dios para predicar, lo malo es que no quieren sacrificar nada, Juan el bautista ayunaba constantemente, no bebía alcohol, su alimentación como se citó es muy radical, muchos dicen que es exagerado, ¿exagerado?, ésta en juego la salvación del alma, para muchos según en su entendimiento aseguran que Dios no le gustan las mortificaciones sino más bien una vida coherente entre fe y vida diaria, pero… ni se mortifican, ni cambian, sí, la vida de quién es predicador no es nada fácil, pues se ésta en juego el reino de Dios.

Muchos brillan más que al que hay que anunciar, la tentación del protagonismo es dura y constante en la vida del predicador, en este caso a nuestro Señor Jesús con muchos tiene una paciencia, pero Juan el bautista es severo y cita: Jn 3:30 Es preciso que él crezca y que yo disminuya.

Desgraciadamente la vanagloria en el predicador se manifiesta continuamente, le gusta mucho la fama e incluso interpretan la palabra de Dios a su interés y muchas veces predican para alabar el oído, Juan el bautista es seco, Lc 3:7 Decía, pues, a la gente que acudía para que les bautizara: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente?; cuando un predicador alaba el oído es un predicador que nunca será contundente por temor a perder fama, pues en esa fama se gloría. Lo más triste para un predicador es perder el objetivo central de su misión, Lc 3:6 Y todos verán la salvación de Dios. Cuando un ministerio no prepara a sus predicadores olvidan el objetivo de la salvación aunque digan que es el objetivo que tienen. Es decepcionante, son muchos los ministerios que tienen graves errores en el concepto de la salvación, preparan a sus predicadores para temas no para ser predicadores y es tan fácil ver como muchos predicadores nunca han predicado el kerigma completo y según es el mensaje más sencillo, los ministerios a unos predicadores los encajonan en solo algunos temas y por esa rutina predican muchas veces fatal, “ya me lo sé”.

Sabemos que Dios elige corazones que muchas veces al juicio del hombre no son los adecuados y justamente por eso hay descuido de los predicadores, porque ya su parámetro llego a su máximo: ”soy pecador y Dios ya lo sabía” su esfuerzo es mínimo obstaculizando la llegada del mensaje; muchos de ellos no tienen idea por qué se cita la palabra de Dios en los temas, la autoridad de Dios es su palabra y prefieren muchas veces citar a un escritor, a un filoso, un celebridad en lugar la palabra santa, Juan el bautista es terminante y no se le olvida el objetivo de su predicación ni de las palabras que tiene que anunciar: Jn 1:35-36 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijándose en Jesús que pasaba, dice: «He ahí el Cordero de Dios».

Juan el bautista sabe que tiene que proclamar la palabra aunque pierda adeptos, él sabe que es la palabra de Dios por lo tanto cuando lo escuchamos, es franco en cumplir la Toráh gran cantidad de predicadores se les oye decir: vamos a leer esto, hacemos una lectura, dice la biblia, falta la contundencia de que al citar la palabra de Dios la idea que estoy dando se va a consolidar, entonces, es digno que se diga: “escuchemos la palabra de Dios, así nos habla la palabra de Dios, la sagrada escritura nos proclama, nuestro Señor Jesús profundiza con su palabra, de este modo es muy distinto escuchar a Dios y Juan el bautista sabía que el pueblo debía de convertirse y proclamaba duramente: Lc 3:9 Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.»

Por último, Juan el bautista buscaba de una y otra manera que la palabra de Dios llegará a sus hermanos: Lc 3:18 Y, con otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva. Los modelos de inspiración para los predicadores se orienta hacía Juan el bautista.

Juan es encarcelado por su justa y verdadera predicación que demanda una conversión, cosa que muchos se niegan a esa conversión, Lc 3:19-20 Pero Herodes, el tetrarca, reprendido por él por el asunto de Herodías, la mujer de su hermano, y por todas las malas acciones que había hecho, añadió a todas ellas la de encerrar a Juan en la cárcel. Juan no perdió su meta y esto no lo limita su mensaje y desde la cárcel sigue gritando contra la injusticia y el pecado, pero a la vez quiere estar seguro que ha llegado la salvación anunciada por él: Mt 11:2-3 Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?»

Juan va recibir las palabras más dulces, más bellas, las que nos indican que todo se ha consumado y que de su predicación depende que todos esperen al mesías, al salvador: Mat 11:4-5 Jesús les respondió: «Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva.

Señores, la predicación es vital en la vida de la Iglesia, nuestro es el 10% por así decirlo y el 90% de Dios, sí no es que menos sea nuestro porcentaje, pero sí ese 10% no se optimiza, se obstaculiza la salvación de los hombres, Juan el bautista cumplió cabalmente como el predicador de Dios y nuestro Señor lo ensalzó diciendo: Mt 11:9 Entonces ¿a qué salisteis? ¿A ver un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. Jesús es justo pero advierte hoy en día a los predicadores, pues no es su palabra la que comunican sino es la palabra de Jesús, el logos, el “dabar” de Dios y severamente previene al predicador: Jn 3, 30 Es necesario que él crezca y yo disminuya.

En cuanto el predicador vaya dejándose llenar de Dios y oriente a la figura de Juan el bautista para buscar ejemplo y cualidades de su predicación, Cristo brillará intensamente a través de la palabra y muchas almas volverán a Dios; hoy la Iglesia necesita predicadores que crean en la palabra de Dios y que estén conscientes que son instrumentos con lo que trabaja Dios para salvar a sus hijos; Juan el predicador de Dios culmina en la presión gritando: “te es ilícito tener a la mujer de tú hermano; hoy podemos concluir que Dios suscita las herramientas en los mismos hermanos para que sean modelos para otros y Juan el bautista no se debe de desaprovechar, sí Dios lo elige para predicar, que será la necesidad de nuestros pueblos para desaprovechar esos dones de Dios tan oportunos.

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1 Comentario

  1. Teresa Bonifacio Barrera

    La vida de San Juan Bautista, nos invita a anunciar al Señor, sin querer tener aplausos o reconocimientos para nuestra predicación sino la alabanza para quien todo lo merece.

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