Juan el bautista y su acción penitencial. Adviento.

Juan el bautista y su acción penitencial. Adviento.

Juan el bautista y su acción penitencial. Adviento.


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Entre una gran cantidad de información que enriquece la forma de ver la sagrada escritura en este tiempo, los acercamientos de los diversos enfoques de la sociedad permiten todavía una mayor profundización de la fe. Aunque parece que puede atentar contra la fe, por los comentarios provenientes de esos acercamientos, también es innegable que mucha información nos permite asentar mejor los dogmas de fe.

Se habla esta semana de Juan el bautista como aquel hombre que invoca la figura de Elías y que de manera ascética viste como un símbolo penitencial, su papel es vital en la vida del Nuevo testamento y para los cristianos y gente en general. No debemos olvidar que Juan es hijo de un sacerdote y según la tradición del mismo pueblo de Israel, el padre tiende a enseñarle su oficio, Juan no puede ser la excepción aunque esto parezca justo o injusto, porque los hombres repiten los ciclos de los padres sin poder protestar, protestar tendría un significado de desobediencia al mismo Dios que dice: “honra a tú padre y a tú madre”, tal postura, condenaría a los pobres a siempre ser pobres, a los ricos a ser ricos, por ejemplo: un pastor nunca podrá salir de su condición, por la misma estructura laboral y social que lo etiqueta, así que podemos deducir que Juan conoció perfectamente los ritos sacerdotales guiado por su padre.

La esperanza en Juan como mesías es válida, se conocía la forma maravillosa de su nacimiento, la santidad de sus padres y lo entrados en años, además su personalidad introvertida y extrovertida a la vez, su elección por lugares desérticos y su acercamiento a grupos que habitaban en el desierto, joven que crecía en sabiduría Lc 1, 80. SanLucas
Lc 1:80 El niño crecía y su espíritu se fortalecía y vivió en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.
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Acercamientos.

Algunos comentan que el pasaje de Isaías 40, 3 Isaías
Isa 40:3 Una voz clama: En el desierto abrid camino a Yahvé, trazad en la estepa una calzada recta a nuestro Dios.
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, no se refiere a una voz, sino a un conjunto de voces de habitantes que se alojan en el desierto, sí lo vemos desde el punto de vista de Isaías, podría ser su escuela, la voz de los profetas y que esas voces nos hacen recordar la vida en el desierto que forjó al pueblo de Israel, es decir, “regresa Israel a tus raíces”, “recordando la antigua alianza”; por el lado, en tiempo de Juan el bautista, las voces pueden ser la de los esenios Esenios
El movimiento esenio, o la secta de los esenios, fue una de las fuerzas importantes de la vida religiosa en la Palestina del tiempo de Jesús. Josefo habla de seis mil fariseos y cuatro mil esenios. Nos dan noticias sobre ellos Filón, Josefo, Plinio el Viejo y Dión Crisóstomo. Pero solamente después del año 1947, tras los descubrimientos de los manuscritos de Kirbet Qumrán, en las orillas del Mar Muerto, tras las excavaciones de las ruinas de la colonia esenia allí asentada tenemos verdaderos puntos de contraste para situarlos e identificarlos. Gracias al extraordinario hallazgo se puede reconstruir con bastante aproximación la historia de la secta, su doctrina, organización, aunque haya de tenerse en cuenta que todos los esenios no vivían en Qumran.
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y otros grupos que se alejaron de la vida de la ciudad por considerar corrupto al sistema sacerdotal, compaginados con Jesús parece ser un buen momento para gritar desde el desierto.

Sí vemos estos acercamientos, la figura de Juan el bautista no se puede eludir de las páginas y del contenido del nuevo testamento. Sí lo vemos desde el punto de vista de la escuela isaiana, Juan sería un profeta que continuaría esa voz; en cuanto a las voces del desierto, el sería el representante de esas voces pues el profeta se había casi extinguido de la vida del pueblo de Israel y daban paso a los sabios y maestros, Juan compenetrado con el ideal de aquellos grupos sería su gran exponente entonces; en el último caso, ya a la interpretación del nuevo testamento, Juan cumple perfectamente su misión: “ser precursor del mesías”.

Su llamado de conversión es normal en el papel del profeta de Israel, su acción sacerdotal también tiene lógica, los sacerdotes saben perfectamente las acciones penitenciales: ayuno, sayal, cenizas, purificación, oraciones, diezmo para recibir los grandes momentos, se podría preguntar: ¿quién puede ver a Dios o entrar a su santo lugar?, la respuesta sería: “el de manos limpias y el de pureza de corazón”. El llamado a una conversión no dista del papel trascendental de un profeta y Jesús dijo que era el más grande profeta Mt 11, 11. San Mateo
Mat 11:11 «En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.
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La acción penitencial de Juan el bautista es un llamado a conmover el corazón, los jerarcas habían perdido el camino, Anás y Caífas no llegaron por justicia divina sino por imposición. Anás quería ser controlador de la vida de los judíos. El templo concentraba inmensa riqueza, los ritos y culto se perdían sentido, la opresión romana agudizaba la pobreza del pueblo y la teología de la retribución marginaba a muchos débiles.

La llegada de Juan no es providencial, es un plan perfectamente planeado por parte de Dios. Las condiciones de vida eran insostenibles y el ambiente mesiánico se respiraba en el aíre. Juan elige el Jordán para que sea este el medio para la purificación, no se puede vivir un acontecimiento sin pasar por los ritos de purificación y el bautismo en el Jordán marcaría la condición del alma para recibir al mesías.

Como precursor tiene tal éxito que sus mismos discípulos fueron tras el mesías cuando el mismo lo señaló: “He ahí el cordero de Dios que quita los pecados del mundo”.

Testigo del Espíritu santo.

No se puede pasar por alto el momento que Juan vive cuando recibe la revelación visual de ver el Espíritu santo descender sobre Jesús. La luz del cielo llega a Jesús y él lo ha visto Jn 1, 34. San Juan
Joh 1:34 Y yo le he visto y doy testimonio de que ése es el Elegido de Dios.»
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Juan brincó en el seno de su madre cuando apareció el mesías en el vientre de María y se cita que Juan iba a estar lleno del Espíritu santo, ¿un hombre lleno del Espíritu santo?, de ahí emana su fuerza para lograr cumplir con el papel de quien lo mando a bautizar Jn 1, 33. San Juan
Joh 1:33 Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: «Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo».
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¿Qué más le permitió el Espíritu santo disfrutar a Juan?

Le permitió tener su propia escuela de discípulos que guardasen el celo por Dios. Le permite discernir con gran precisión el momento de empequeñecerse para que brille Jesús y él no sea un obstáculo. Le permite ver el poder de la palabra de Dios cuando muchos se acercaban de corazón para iniciar su camino hacía el mesías, así como con el poder de la palabra echar en cara a aquellos que según se sentían dignos. Le permite saber el momento en que va a morir pues por esa razón manda a preguntar a Jesús sí es el mesías. Le permitió denunciar el pecado aunque haya sido causa de su muerte, pero lo más importante para él, es que hoy sigue siendo esa voz que grita a los cristianos: “regresen a Jesús y practiquen como es el catolicismo”.

Su acción penitencial.

Aunque parece que muchos queremos meter a chaleco las palabras de Juan en nuestros días, las palabras de Juan no han pasado de moda, más bien los cristianos se han puesto muy cómodos en su zona de confort que cada vez aligeran más la práctica de la fe cristiana, Son capaces de ver en el ayuno un recurso infructuoso que sería mejor privarse de otras cosas en lugar de comida, pero con un pequeño detalle: “ni ayunan ni hacen lo otro”.

Juan sería la voz penitencial que grita en el desierto de nuestras vidas, pues sí somos observadores muchos cristianos están secos de fe, son expertos del mundo y filosofías, pero carentes de los dogmas básicos. Juan exige una conversión hacía Dios y la gente se convierte a las cosas del mundo, seducidos por las lucecillas de colores, olores, sabores, temperaturas se van perdiendo entre prácticas ego-céntricas.

Juan en este tiempo sería como el papá o mamá que está preocupado por la salvación del alma de sus hijos y los hijos enojados porque siempre les hablan de que sean mejores, que se alejen de la droga y de desechar modelos de vida que los pervierten. Amenazante Juan les dice que Dios va a allanar todo camino, enderezar senderos, rellenar abismos, desbastar montañas, en pocas palabras: “Dios no es un juego”, pero estás llamadas de atención se perderán en el espacio como se pierden las voces de los padres, hasta que sucede lo inevitable: “la perdición de un hijo”.

Acciones inmediatas.

Juan es el modelo para enseñar a los padres lo que se debe de hacer para vivir de mejor manera la fe. Su atuendo lo dice todo, los padres debemos entrar en un ayuno profundo, en una oración seria, en mortificación de nuestro actuar y comenzar a erradicar poco a poco, practicas indeseables en la familia, en pocas palabras: “empezar primero los padres a cambiar, a saber escuchar la voz de Dios a través del profeta de Dios” y luego con el ejemplo arrastrar a los hijos.

Conclusiones.

Hay elementos que están a favor del hombre: (1) Dios no cesará de enviar mensajeros para enderezar tú vida. (2) Dios hará todo por salvarte, va a depender de ti. (3) Dios cree en ti, ahora tú deducirás en que crees. (4) Este tiempo es tiempo de gracia de Dios, es el momento de aprovechar la nobleza y misericordia de Dios. (5) Escuchar es de sabios.

Un hijo reprendido por su padre a quien ama, para quitar su enojo, se acerca elogiándolo, haciendo cosas en el hogar que normalmente no hace, le hace la barba, quiere estar bien de nuevo con él y manda señales de condiciones de reconciliación Lc 15, 18. San Lucas
Luk 15:18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti.
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Un hijo egoísta no le importará si su padre le habla o no, le aplicará la ley de hielo, se encerrará en su habitación y murmurará de su padre con otros. ¿Qué hará usted?, ¿usted es de los que ya creen que a poco no hay vida después de la muerte?, ¿usted cree que el purgatorio no existe?, ¿se dejó seducir de que Dio todo perdona y solo basta decirle ya moribundo: perdón me equivoque?, ¿usted es de los que creen que los sacerdotes son pecadores y no te puedes confesar con ese pecador?, ¿cree en el adviento?, ¿sabe lo que significa?, quizá sea el momento de sacar su lijoso diccionario y abrir su lap top y buscar el significado de las preguntas, probablemente se encuentre con las palabras de Juan el bautista y su acción penitencial.

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